Por: Alejandro de Anda16/05/2013 | Actualizada a las 09:20h
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Un graduado de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas, es fotógrafo experto en la afamada revista internacional, National
Geographic.
Jesús Eduardo López Reyes, egresado de la facultad de agronomía de su Alma
Mater, regresa como hijo pródigo a impartir y compartir muchas de sus
experiencias a través de cursos principalmente orientados a la sociedad formada
en los medios de comunicación, al igual que a la comunidad en general.
Buenas notas comparte, quien ha recorrido el mundo entero con la afamada firma
periodística.
Hablemos un poco de nuestras ‘recetas para salvar al mundo’.
“Señor, dame la castidad… pero todavía no”. Rezaba con fervor, el beato San
Agustín.
Y de la misma manera, hoy se encuentran más de 29 millones de personas en el
México de las transformaciones.
Habló el Presidente Peña Nieto del decidido apoyo que su gobierno encabezará, para
hacer de las MiPymes, el centro neurálgico de la economía del país. Con apoyos
fiduciarios a través de la banca de primer piso, con acceso a créditos baratos.
Recordamos con tristeza que la única forma de convencer a los banqueros que
otorguen un crédito cualquiera, es demostrándoles que no los necesitamos. Solvencia
probada de tres o cuatro veces, lo que se desea pedir ¿Pos’ así cuándo?
La política de crecimiento peñista, incluye el acompañar a los emprendedores a
que se incluyan en las cadenas productivas, incluso como proveedores de
gobierno. De manera tal, que fomente el crecimiento doméstico así como el consumo
interno, antes que las compras en el extranjero.
Bien hasta ahí. Muy bien.
Las Cámaras empresariales aplauden la medida. Es el caso de COPARMEX, donde su
representante ante el tesoro nacional, es el tamaulipeco Miguel Mansur; a quien
Juan Pablo Castañón le otorga la responsabilidad de impulsar en el sector al
emprendedurismo. La posición más comprometida, pues la cultura de los mexicanos
es emprender, pero el problema… es mantenerse.
El punto ‘claroscuro’ del asunto, lo inciden los más de 29 millones de empleos
informales, que reconoce el mismo estado, como ‘contribuyentes que no
contribuyen’.
La informalidad es quizá el más importante renglón que prevalece como forma de
vida en la economía del país.
Es difícil también convencer a los negocios informales a cambiar de renglón,
para que se conviertan a régimen cautivo del comisario monetario… el temible
SAT. Aún con las bondades que anuncia el mismo gobierno, donde los pequeños y micro
negocios pueden acceder a ayudas económicas para despegar formalmente y en
bonanza sus propios negocios y por ende, los empleados que no cuentan con las
garantías de la formalidad.
El tema sigue asustando a miles de estilistas, vulcanizadores, carniceros,
papeleros, puesteros, taqueros, dulceros y podemos seguir con la interminable
lista de pequeños emprendedores y generadores de plazas laborales.
Seis de cada diez empleos –en todo el país- son informales.
A pesar de que la tasa de desempleo está en un índice ‘controlado’ (5% de la
PEA, comparado con el 18% de España), no deja de ser alarmante que más del 28%
de la población se encuentre en condiciones de empleo informal.
El Secretario del ramo del trabajo, Alfonso Navarrete Prida, ha dicho que es de
vital importancia el ayudar a los empresarios “a transitar hacia el camino de
la formalidad, democratizando la productividad”; de modo que genere el interés
de los mismos en contribuir al gasto y participar de las bondades que ofrece el
encontrarse en el orden formal. Los bancos, serán los primeros en ofrecer
mejores ventajas competitivas a éste nuevo mercado.
Por eso decía el santo varón. Si he de ser casto… bueno, ni modo. Pero ¿Cuál es
la prisa?