Por: Alejandro de Anda11/05/2013 | Actualizada a las 10:23h
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Coincido en la forma de pensar del maestro Einstein: “Hay
dos cosas infinitas; el Universo y la estupidez humana. Y del Universo… no
estoy seguro”.
San Pedro Xalostoc, en el municipio mexiquense de
Ecatepec. A pesar de las puntuales observaciones al respecto de la
invasiones de los márgenes de la vía carretera; es decir, invasiones de
vivienda permitidas por la autoridad, que resultaron a la postre en 23 personas
muertas, 31 heridas y 36 viviendas destruidas tras el singular percance de la
pipa de transportes MIGAR, que llevaba su mortal carga de gas de la empresa Gas
Metropolitano. A pesar, dijimos. Sí. Porque es lamentable la enorme pérdida de vidas
humanas; de familias enteras. Los accidentes no nacen; siempre existe la falla
humana, el error, la omisión y la permisibilidad de las autoridades que algún
día, se convierten en catástrofes. Ixtoc, San Juanico, la Torre de PEMEX, las plantas de
PEMEX de Tamaulipas, Chernóbyl, el edificio textil de Bangladesh, la planta de
agroquímicos de Texas… la muerte por calcinación de 23 personas en Ecatepec.
Todos son errores humanos. Juan Omar Díaz Olivares, contaba con licencia en orden de
conducir el mortífero camión. Quizá cumplía con la Norma Oficial Mexicana (NOM) la 012,
que estipula que los camiones de carga, no deben conducir en ninguna forma, más
de 35 toneladas de peso por las carreteras y vías de México. Quizás no cumplía.
Lo que vemos como ‘usos y costumbres’ (con el permiso de
las autoridades) es la permisibilidad para el transporte carretero. Usted y yo,
no podemos cruzar como simples mortales a suelo americano, transportando en el
vehículo un triste costal de naranjas. La regulación sanitaria de aquél país,
le impide el circular con un potencial contaminante o vehículo que sea capaz de
transmitir una probable infección a sus huertos. Lo anterior es un ejemplo. Las rutas de transporte de líquidos peligrosos,
flamables, cargas de residuos peligrosos, infecciosos y lo que usted guste y
mande, llevan un estricto control y observancia por parte de las autoridades…
sí, las de allá. No existe un ordenamiento serio y tangible, que obligue a
los transportistas en suelo mexicano, como no sea para ‘reportarse’ con el
policía de caminos, o el tránsito dentro de las ciudades metropolitanas.
Hablamos del ‘moche’; no de la preocupación de establecer rutas que mantengan
fuera de peligro la vida de los demás transeúntes ni de los que viven a los
márgenes de las rúas. La protección civil en ése tenor… brilla… por su
ausencia. ¿Cuántos xalostocenses más se requieren para empezar a
legislar de manera seria en el punto? La compañía transportadora y la gasera han dicho que
harán frente al tema, de manera legal y que les duele el hecho. Va a estar
grande la prima de seguro. ¿Acaso necesitamos que sean otros países quienes nos
impongan normas de observancia general para establecer criterios mínimos de
aprecio por la vida? La NOM es una copia sin muchas exigencias, que regula de
manera mínima el construir espacios, el reglamentar nuestra manera de vivir.
Muy simple y muy copiada de reglamentos como el de tráfico americano, por sus
siglas en ingles OSHAA. ¿Cuántos muertos serán suficientes para considerar que
los transportes de carga mexicanos, deben sujetarse a un criterio mínimo de
flete? Por su bien y por el de los que habitamos aquí. Bueno, con un billete de
200 pasan cualquier prueba. Hubo necesidad de implementar un Plan DNIII en la zona de
desastre, donde muchas familias recibieron la muerte a domicilio. Sigue siendo la inseguridad civil, nuestra forma de vida.
¿Norma 012? ¡Bah! Se parece al número de novias que tuve
con ése nombre. Tenías razón Einstein. alejandrodeanda@hotmail.com @deandaalejandro
HECTOR ALEJANDRO DE ANDA CORTEZ
Tampiqueño de nacimiento.
Licenciado en Administración de Empresas con maestría en Administración Pública por la UAT.
Diplomado en mercadología política por el Tec de Monterrey y en Análisis y gestión de gobierno por el Colegio de Tamaulipas.
Diplomado en derecho municipal por la ULSA.
Consejero titular de COPARMEX. Titular de relaciones públicas del Club Rotario Victoria de Escandón
Ex sub secretario de Participación Ciudadana en el CDE PRI Tamaulipas
Ex servidor público municipal en la capital tamaulipeca.
Actual presidente del Instituto Político Empresarial en Cd. Victoria.
Empresario de medios escritos. Publica la revista Viva Tamaulipas! desde mayo de 2009
Colabora en varios medios impresos del Estado y en portales informativos electrónicos de renombre en el sur y en el norte del Estado.
La columna Claroscuro se publica desde el 2007 en los mismos medios, trisemanal.
Especialmente tocamos temas económicos y de política en general.
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