Los defensores de la figura del diputado plurinominal afirman que existe porque es necesario en un sistema como...
Por: Carlos Santamaría Ochoa25/04/2010 | Actualizada a las 12:14h
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Los defensores de
la figura del diputado plurinominal afirman que existe porque es necesario en
un sistema como el nuestro, que hay que dar voz a las minorías para que
entonces, la legislación sea más justa en los congresos, tanto federal como de
los estados.
Nosotros, con el
respeto correspondiente, pensamos lo contrario.
Siempre hemos
sido de la idea de que la participación de todos hace que nuestro México
cambie, pero que la decisión, en un país que se jacta de ser democrático, la
toman las mayorías.
A algunos no les
gusta lo anterior: piensan que deben ser tomados en cuenta aunque sean los
únicos, un claro ejemplo es el señor López Obrador, quien nunca obtuvo una
votación mayoritaria y a fuerza quería que se le reconociera. Entendemos que
democracia es una decisión que toma la mayoría, y si de cien personas, 51 están
de acuerdo, las 49 restantes tienen que acatar esa decisión, así de claro.
Y cuando
surgieron los diputados plurinominales, justificaron con la idea de dar voz a
las minorías, a esos que nunca tienen oportunidad de ser escuchados, sea porque
no tienen un argumento sólido, o porque son dirigidos por una caterva de
vividores, como se dan casos de grupos llamados partidos “chicos”, y uno que
otro aparentemente importante.
De esa forma han
llegado el Congreso personas con poca capacidad y valor humano y político, que
lo único que han hecho es vilipendiar la política, atacar por atacar. El señor
Fernández Noroña es un claro ejemplo nacional, y en Tamaulipas, tenemos por
ejemplo, a la señorita Chavira o al señor Cabeza de Vaca, quienes, sin tener
representatividad, dado que nadie se las dio, pretenden erigirse en
representantes populares.
Vayamos por
partes: ¿Qué es un representante popular?
Si somos
estrictos con los conceptos, entenderíamos que un representante popular
representa al pópulo, al pueblo, es decir, que es alguien que tiene la voz de
un pueblo y la lleva a un sitio, en este caso, el Congreso. ¿Cómo pueden
llamarse así si nadie los eligió?
Recordemos que la
figura del plurinominal se selecciona en base al amiguismo de cada partido
político sin excepción. El presidente en turno selecciona a sus cuates o los
grupos que cree que merecen la “oportunidad” de llegar a cobrar un súper sueldo
por no hacer mucho que digamos; en el caso de los mencionados, por hacer
escándalos, difamar, exhibirse como gente con poco criterio y educación, sin
conocimiento político ni social.
Se sienten “del
pueblo”, cuando llegaron por muchas razones… menos por el voto del pueblo, y
eso lo tenemos que sostener. No son representantes populares, por tanto, su
nombramiento de diputado plurinominal no es adecuado.
Hay que ver que
la definición de DIPUTADO según la Real Academia Española, que rige nuestro
idioma dice que es “persona nombrada por un cuerpo para representarlo, o
persona nombrada por elección popular, como representante en una cámara
legislativa, nacional, regional o provincial”.
Como vemos,
ninguna de las dos afirmaciones coincide con los vividores que llegan a cobrar
como diputados plurinominales en nuestro país.
No tenemos que
dar cuota de diputados a los partidos, porque no es una banda de bandidos
–aunque pareciera- y no se debe repartir el botín, que a decir verdad,
pareciera que así se lleva a cabo.
Es por eso que el
diputado Felipe Garza Narváez, por ejemplo, no avala la figura del
plurinominal: porque él ha llegado TRES veces al Congreso, y las tres, por
votación de la gente, es decir, nadie le ha hecho el favor de colocarlo en una
lista que no tiene más ciencia que anotarse.
Felipe Garza ha
recorrido las zonas y ha platicado con la gente; les ha convencido de que es la
opción adecuada, y ha ganado.
Otros, sin embargo,
se anotan, llegan y ya. Y por esas razones, no toman importancia a su cargo y
lo desdeñan con actitudes infantiles, inmaduras, o como dice la gente:
estúpidas.
Nosotros también
somos de la idea de que el diputado plurinominal debe desaparecer. No tiene
razón de ser, no representa a nadie, no lo elige nadie, y solamente es una
cantidad muy importante de pesos y centavos que se tiran a la basura en sus
salarios y prestaciones. El estado debe ahorrarse dinero en gastos que no son
necesarios.
Con esos sueldos,
bien se podría pavimentar una calle o iluminar una colonia.
No sirven de
mucho, aunque algunos se enojen por el comentario, pero la verdad, debería
haber verdaderos representantes populares, o sea, que ya no le hagan el favor
ni al PRI, ni al PAN o al PRD, y a esos grupitos de vividores llamados
“partidos alternos”, que lo único que hacen es cobrar del dinero del pueblo.
Ya es hora que el
Congreso esté conformado por verdaderos representantes del pueblo.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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