Por: Melitón Guevara Castillo08/05/2013 | Actualizada a las 16:53h
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La Constitución Política establece que somos una nación
“democrática”. Y la misma Constitución y la legislación electoral obligan, a
los partidos políticos, a promover e impulsar las prácticas democráticas. Y la
mejor manera de evidenciarlo, más en tiempos electorales, es al momento de
elegir a sus candidatos a uno u otro puesto de elección popular. Tal y como
sucederá el día 7 de julio próximo.
Una revisión de como hicieron la elección los distintos partidos políticos nos
lleva a considerar que, esa práctica democrática interpartidista, dista mucho
de ser una autentica práctica democrática. El PRI valido dos métodos: el de la
unidad, es decir, solo se presentó un candidato y luego una asamblea, nada
democrática, valido la elección. En otros municipios, los más pequeños, hubo
consulta a la base.
El PAN es el partido que se lleva las palmas en cuestión de la democracia
partidista. Por un lado Miguel Gracia Riestra, Presidente del Tribunal Electoral,
hace notar que el blanquiazul es el partido que más recurre al tribunal, sobre
todo en cuestión de los derechos de sus militantes. Y fueron quejas e impugnaciones lo que hicieron mostrar
la verdadera democracia panista.
No fueron capaces de sacar candidaturas de unidad; así que se fueron a la
consulta a la base: los resultados fueron impugnados (8) y ya provocaron, al
menos tres visibles, deserciones hacia otros partidos políticos: en Victoria,
Llera y en Madero. Deserciones que, alegan, lo hacen porque su partido (el PAN)
no fue capaz de llevar un proceso limpio, no fue capaz de practicar la
democracia.
El problema es que la práctica democrática no sucede al interior de los
partidos políticos y los ciudadanos no creen en ella. Al menos es lo que se
puede deducir cuando, ciudadanos, potenciales electores, al escuchar los spot
de los órganos electorales, no les hacen caso, hasta se burlan de ellos,
incluso porque no van acorde con la realidad.
Un ejemplo lo tenemos con el spot del que se asume como observador electoral.
Resulta que, en más de una ocasión, las autoridades electorales hacen
declaraciones resaltando que no hay solicitudes, o que son muy pocas, para
fungir como “observador” electoral. Así, mientras unos no practican la
democracia, no dejan evidencia y los ciudadanos menos creen en la naturaleza e
importancia de la praxis democrática.
El PRI no la practica en su sentido estricto, el PAN tampoco y el resto de los
partidos políticos, unos, ni siquiera hacen el intento por una práctica
democrática. Vean ustedes, el PAN tiene que reponer el procedimiento para
elegir a sus candidatos a diputado plurinominales, como ya no hay tiempo, así
que será el CEN el que elabore la dichosa lista. Igual harán los otros
partidos: será por designación porque, al menos, no se ha conocido ninguna
convocatoria, consulta, asamblea o convención en ese sentido.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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