Por: Melitón Guevara Castillo06/05/2013 | Actualizada a las 15:50h
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Ya pronto tendremos candidatos oficiales, es decir,
registrados ante la autoridad electoral. Y en ese sentido ya Jorge Luis Navarro
Cantú ya invito a partidos políticos para que hagan el registro de sus
candidatos. Lo que significa que iniciara una dura batalla por los votos;
batallas que tiene muchas aristas, entre ellos, dos muy delicadas: el gasto de
campaña y el financiamiento de la misma. Una de las reformas electorales trajo consigo el
financiamiento público. Para tal efecto tienen derecho al mismo los partidos
políticos que participar aron en la elección anterior y el monto que reciben es
en razón proporcional a la votación que obtuvieron. Si alguien quiere saber el
costo de un voto, de nuestros impuestos, basta con que hagan una operación
sencilla: una división. El financiamiento de las campañas políticas recibe una
inyección del erario público porque antes, cuando se hablaba de una cultura del
fraude, era imposible saber de dónde llegaba el dinero. Cuentan, cuentan no es
posible confirmarlo, que un candidato a gobernador al ser cuestionado
respondió: la bolsa está abierta, yo no me fijo quien le echa. Así de simple…
por eso, la presunción de que en las mismas hay dinero “no legítimo”. Ahora el financiamiento es público y privado. El público
lo entrega el IETAM y sus cantidades, para unos es cuantiosa, para otros, como
Arturo de León, es el precio que se paga por la democracia. El hecho es que,
con las campañas, es común que los amigos de uno u otro candidato (a) se
organicen “entre amigos” para rifar carros, rolex, viajes, joyas… el chiste es
presumir que se aportó a una campaña. Para no tener problemas con los órganos de fiscalización
ahora los candidatos tienen contadores que lleven el registro de lo que entra y
lo que sale. Y hay topes para el financiamiento público. Como hay topes, vaya
pues, para lo que pueden gastar un candidato en una campaña. Al PAN se le hace
que es mucho lo que tienen que gastar, hasta impugnaron y les negaron las
instancias electorales su petición. En 46 días, del financiamiento público, los
partidos gastaran 21 millones 699 mil 642 pesos. Uno de los rubros que no están regulados es el uso de las
redes sociales e internet. No están regulados en el concepto de publicidad,
pero ya advirtieron las autoridades electorales que dicha publicidad se
contabilizara como gasto. Así que, ¡cuidado! Por cierto, es risible, pero el
líder de Movimiento Ciudadano hace días declaro que a Gustavo Cárdenas solo le
darán $18 mil pesos para su campaña. No hay la menor duda: las campañas políticas son caras.
¿Los particulares que invierten lo hacen a fondo perdido? La respuesta es que
si, en términos monetarios; pero, se entiende, se sabe, que hay inversionistas
políticos: empresarios, contratistas, comerciantes, industriales, entre otros.
Invierten para tener influencia y cobrar favores: desde nombramientos –cuando
se puede-, contratos, tráfico de influencias, recomendaciones, favores en
trámites gubernamentales, etc. Nada, pero nada, es gratis en esta vida. Claro,
el problema es de los que pierden: ni cómo recuperar un quinto. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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