Por: Javier Rosales Ortiz03/05/2013 | Actualizada a las 14:19h
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Por más
esfuerzos que hizo aquel sujeto cuando le golpeaba fuerte la frente con la mano
abierta para que el demonio emigrara de su cuerpo, el extenuante intento fue en
vano. El tipo
sudó, utilizó palabras proféticas y lo sacudió, pero se dio por vencido ante mi
amigo, quién sonreía divertido porque sabía que ni con un baño de agua bendita
su vida de bohemio, de picarón y de socarrón podía lavar sus pecados. Entonces,
el sujeto ya convencido de que su alma estaba perdida, optó mejor por otra
estrategia y le lanzó una invitación, sobre la cual mi amigo, ya no medita.
“Viene Margarita a Tampico en estos días y esperamos contar con tu presencia”,
le propuso. Mi cuate
pensó que se trataba de la actriz Margarita Isabel o de Margarita “La diosa de
la cumbia”, pero no, el tipo le aclaró que se refería a la esposa de Felipe
Calderón Hinojosa. ¿Y cuál
va a ser el atractivo?, le preguntó mi cuate, quien luego luego pensó en chicas
atractivas, de minifalda, nada inhibidas, es decir muy buena onda como las de
la tocada de Avandaro en los años setenta. “Nada de
eso”, le refutó determinante el sujeto al momento que se llevo la mano al pecho
y miro hacia el cielo. “Se trata de un evento multitudinario cristiano que va a
encabezar Doña Margarita en estos días para orar por los candidatos del PAN que
se la jugaran en Tamaulipas en el proceso electoral de julio próximo”. Pero mi
cuate insistió: ¿Por eso, pero cuál va a ser el atractivo”. “Toma en
cuenta que tú no tienes salvación ni perdón y que te cubre una coraza de maldad
que impide que penetre en tu cuerpo”, le contestó y luego le dijo. “Es tu
última oportunidad porque se va a orar durante 40 días por los candidatos y se
va a ayunar cuatro días”. Y mi
amigo, quién es desempleado le aclaró: “Como crees, soy pobre pero aun tengo
para comer y si no lo hago en tres días me muero”. Los
intentos que hizo el tipo para convencer a mi cuate fueron infructuosos y el
sujeto mejor dobló las manos. Luego, mi
amigo me comentó: “ Crees tú que yo voy a hacer penitencia por esos azules si
gracias a ellos me quede sin empleo, apenas me alcanza para comer y alteraron
mi vida de bohemio y de jugador porque ya no puedo salir a la calle confiado,
seguro y tranquilo como antes”. Y agregó:
“Tú crees que voy a ir a Tampico a ver chicas mojigatas, de vestido largo y sin
pintura en el rostro, es decir “mochas”, cuando yo admiro las de mini, las bien
torneadas, descubiertas y jaladoras”. Acto
seguido se fue, pero tiene razón en lo que narró, porque cuando Felipe era
candidato del PAN en el 2006 en Tampico, cerca de la Plaza de Toros, los
cristianos montaron un enorme domo en el que se concentraron miles de ellos y
pidieron, oraron, para que el abanderado azul llegara a Los Pinos. Y allí,
al igual que en otros puntos del país, los panistas, agarraditos de la mano
como lo sugiere la melodía de “El Puma”, el pastor gritaba ufano: “Levántalo
señor en la noche -a Felipe- con sueños proféticos porque México será tuyo”. Y lo fue,
eso que ni duda queda, y ahora muchos de ellos hacen en Ciudad Victoria labor
de convencimiento para que algunos ingenuos asistan a Tampico a acompañar a
Margarita –el principal atractivo-para orar por los candidatos azules. Así pues,
ella estará cuatro días en el puerto Jaibo y luego partirá y los dejara orando
y con la panza vacía, por el ayuno que ya está contemplado. Si Usted
desea integrarse a la lista de “los mochos” ya sabe, aquí se citan algunos
datos. Y si no,
haga lo que mi amigo, ignore la invitación, porque la ola azul solo lo dejo en
la calle, sin presupuesto, con deudas y con mucho temor. “Aleluya,
aleluya, cada quien con la suya. Correo
electrónico: javo-ortiz@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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