Por: Clara García03/05/2013 | Actualizada a las 13:35h
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Hasta
hace pocos años, cuando se pensaba en fórmulas para impulsar el desarrollo
tanto de los países como de las personas, inevitablemente se acudía a políticas
económicas que permitieran superar la pobreza. Parece como si la economía fuera
el centro o el motor que determinaba el desarrollo. Actualmente
en algunos organismos internacionales, como la UNESCO o el Banco Interamericano
de Desarrollo, existe una fuerte tendencia ha considerar otros elementos para
impulsar el crecimiento, además de la economía; como son, entre otros, la
historia y el medio ambiente, que permiten comprender las condiciones de
pobreza en la que se encuentran muchos países. A partir
de diversos factores, se han diseñado políticas para impulsar el desarrollo, utilizando
recursos como la cultura, la valoración del patrimonio y el fortalecimiento de
la identidad, que le permiten al individuo reconocerse en el otro, valorar su
entorno, descubrir y acrecentar sus capacidades. Todo esto
da como resultado individuos más libres y capaces de aprovechar sus talentos,
creando lazos de solidaridadpara
impulsar eldesarrollo social y
económico de comunidades enteras. Alberto
Abello y Aarón Espinosa señalan en su artículo “Las relaciones entre desarrollo
y cultura: renovación de votos para la prosperidad” que en el momento en que un
individuo deja de sentirse excluido y asume que forma parte de una sociedad, tiene
la posibilidad de trasformar su entono y mejorar sus condiciones de vida. Para
eso es necesario, acrecentar su capital cultural que redundará en un mayor
capital social y por ende en el detonante del desarrollo tanto individual como
colectivo. Sin duda, el elemento clave para lograrlo es la cultura que se
expande como información en los ámbitos de la educación, la tecnología, la
ciencia a través de los cuales se fortalecen las identidades y el diálogo. Para
avanzar en la comprensión y aplicación de esta fórmula, Germán Rey señala que
es necesario otorgar nuevos significados a dos conceptos fundamentales: el
desarrollo y la cultura. El
concepto de desarrollo ya no sólo debe responde al ámbito de la economía, sino
al humano, pensado más allá del acrecentar el capital económico de las personas
o de las comunidades, se debe enfocar al individuo como ente que posee grandes
capacidades producto de su cultura. Por tanto
que la cultura ya no es solo el folklor o las bellas artes sino las expresiones
cotidianas que se manifiestan a través de las industrias creativas, los
movimientos socioculturales y el uso de las nuevas tecnologías. Como
consecuencia, el desarrollo ya no busca sólo mayores tasas de crecimiento
económico, sino la ampliación de oportunidades y capacidades para que el individuotenga una libertad efectiva. Martha
Nussbaum, profesora de la Universidad de Chicago ha elaborado una lista de las
habilidades fundamentales que cada persona debe desarrollar para alcanzar la
libertad y tener posibilidades reales para vivir plenamente, logrando con esto,
comunidades capaces de impulsar su crecimiento. Aunque controvertida, muchos
especialistas afirman que quizá, esta lista es la más completa, de todas las
que hasta ahora se han elaborado sobre la materia. Vida:
estar capacitado para vivir hasta el final una vida humana de duración normal;
no morir prematuramente. Salud
corporal: Estar capacitado para tener una buena salud; estar alimentado
adecuadamente; contar con un resguardo adecuado. Integridad
corporal: Estar capacitado para moverse de lugar a lugar; estar seguro frente a
agresiones violentas. Sentidos,
imaginación y pensamiento: Estar capacitado para usar los sentidos, imaginar,
pensar y razonar de manera informada y cultivada por una educación adecuada. Emociones:
Estar capacitado para amar, sufrir, experimentar nostalgia, gratitud y rabia
justificada. No ver obstaculizado el desarrollo emocional propio por el temor y
la ansiedad. Razón
práctica: Estar capacitado para formarse una concepción de lo bueno, y para
involucrarse en una reflexión crítica sobre la planeación de la propia vida. Afiliación:
Estar capacitado para vivir con y ante otros, para involucrase en formas de
interacción social. Estar capacitado para ser tratado como un ser humano digno
cuyo valor sea igual al de otros. Otras
especies: Estar capacitado para vivir teniendo consideración por los animales,
las plantas y la naturaleza. Recreación:
Estar capacitado para reír, jugar. Control
sobre el entorno propio. Político: Estar capacitado para participar activamente
en las decisiones políticas que gobiernan la propia vida; tener derecho a la
participación política y salvaguardas para la libertad de expresión y
asociación. Material: Estar capacitado para tener propiedad sobre bases de
igualdad con los otros; tener derecho a buscar empleo sobre bases de igualdad
con los otros; Estar capacitado para trabajar como ser humano. E-mail:
claragsaenz@gmail.com
Clara García Sáenz
Historiadora y Promotora Cultural; catedrática de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
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