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Sección: Editoriales / Escenario político
Pablo González, caminante no hay camino…
Por: Marco Antonio Torres de León
03/05/2013 | Actualizada a las 09:38h
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PABLO
GONZÁLEZ LEÓN, el candidato del PRI a la alcaldía del Mante es un victorioso protagonista
de su mismo destino, que no renta ni alquila su nombre para que otros lo usen.
Pablo
González León usó con increíble destreza las amarras que la vida le dio para
dar el paso más decisivo y triunfal de su vida, ganar la candidatura a la
alcaldía del Mante, el terruño que lo vio nacer.
Pablo enfrentó y venció –en su momento- a uno de los más carismáticos
políticos que ha tenido el PRI en los últimos años, Rigoberto Rodríguez Rangel,
un político experto en pisarle la sombra a él con increíble facilidad, y quien
parecía ganaría por enésima ocasión tal candidatura del PRI.
Pablo González se apropió con inusual egoísmo el pensamiento aquél de Serrat,
caminante no hay camino se hace camino al andar pues no se sentó a esperar que
el destino le regalara la oportunidad; todo lo contrario, trabajó con destreza
sus aspiraciones sabedor que un día la gloria lo iba a saludar.
Primero se fue a hacer sus pininos como regidor, luego se fue al PRI municipal
donde demostró sus capacidades; fue ahí donde hizo gran trabajo de campo,
conociendo por vez primera los vericuetos aplicados en política pero a ras de
tierra.
Fue ahí donde descubrió la vocación que lo habría de seguir hasta ahora.
Porque nadie olvida a aquél Pablo González que empezó su carrera política algo
tímido, retraído y temeroso desde una silla en la cual se sentaba para ser
regidor de aquél cabildo donde José Luis Castellanos fue alcalde.
Y miren que aquél ex alcalde era todo un macho político dominante de la época;
sin embargo, Pablo González León marcó su propio territorio y supo separar los
apellidos, aunque fueran similares por el lado de los González.
Llamaba la atención –desde aquél trienio- que una vez que acababa sus funciones
como regidor, PABLO GONZÁLEZ LEÓN se iba corriendo de inmediato a su negocio
Cafetería Mante a ver qué hacía falta comprar, si pan, tortillas, huevos, carne
de ternera o aceite comestible.
Giraba órdenes a sus empleados y de pasada, les pagaba religiosamente el día.
Al fin comerciante nato, Pablo González nació con el tacto empresarial en la
sangre, gracias al ADN que le heredó su padre.
Atento, respetuoso pero desconocedor del campo minado que representaba la
política más cruel y despiadada, PABLO GONZÁLEZ LEÓN acabó aquél trienio
Castellanista pero inmediatamente después se preparó para dar un salto, ocupar
el PRI municipal, para dirigir las siguientes elecciones.
Siempre se dijo que Pablo González León fue impulsado desde una célula
familiar, en donde FERNANDO TÉLLEZ DELGADILLO su cuñado jugó un importante papel,
por ser el más cercano amigo del entonces candidato a gobernador Eugenio
Hernández Flores.
Pero lo cierto es que no; en términos reales Pablo González tenía nombre y
apellido propio, además de un incuestionable carisma que paulatinamente lo
catapultó a la política seria, la más rentable, y que es donde se toman las
decisiones más trascendentes.
Hoy que está a punto de empezar oficialmente su campaña por la alcaldía, Pablo
González León se deja guiar, aconsejar y educar por los más experimentados
políticos, entre ellos por el alcalde HUMBERTO FLORES DEWEY, quien por ser el
alcalde le manifiesta su total apoyo.
Pero al mismo tiempo, no se deja aprisionar por nadie, ni permite el secuestro
de su propio nombre o liderazgo pues le gusta estar cerca de las decisiones.
Sabe a la perfección nombres y apellidos de todos los protagonistas que rondan
a su alrededor y a cada uno le da su lugar, incluidos periodistas saludándolos
de mano, bajándose de su coche ex profeso, detalle que ha aprendido a ejecutar
sobre la marcha. Y gesto que le da otro rango o estatura, pues actúa como un
político profesional que sabe los pasos que da y que está consciente del
delicado camino que recorre.
Pablo González insiste en manejar él mismo su propio automóvil. Pero si deja
que otros tomen el volante es porque ellos mismos insisten en llevarlo de
copiloto, además de que es normativa establecida por el PRI no dejar que un
candidato oficial conduzca un vehículo, al menos no mientras trabaja en
campaña.
Esto a fin de evitar accidentes trágicos e inesperados que de pronto podrían
cooptarle cruelmente su carrera.
Esto lo ha aprendido Pablo González León como parte del ABC de todo candidato
que anda en campaña, o del llamado Manual de Carreño del político exitoso.
Además de todo, realmente Pablo González detesta las falsas poses y también
delegar a lo tonto tareas que él mismo puede cumplir.
Por ejemplo cuando llega a su populoso negocio Cafetería Mante, Pablo suele
sentarse a solas con JULIO PORTALES, su más cercano colaborador, mientras que
un par de colaboradores más, entre ellos su secretario particular Luis Compeán
se pertrecha a unos cuantos metros más de distancia, esperando recibir
instrucción.
En síntesis detesta rodearse de los infaltables acomedidos que lo único que
hacen es estorbarle a la hora de saludar de mano al verdadero pueblo, que
esencialmente es a quien mejor trato hay qué brindarle.
El candidato del PRI suele usar sus anteojos de lectura cercana, infaltables
cuando lee discursos o documentos; y como es su costumbre gusta mirar por
arriba de sus lentes de graduación, cuando oye un saludo de ciudadanos o un
sincero: ‘Pablo, eres mi próximo presidente y vas a ganar’.
Pablo González León es osado, arrojado, decidido y valeroso a la hora de montar
a caballo y de cabalgar jineteando veloz sus amados corceles, mismos a los que
trata con inusual cariño; antes de comenzar las suertes charras Pablo acaricia
el pelambre de su precioso potrillo, como si fuera ritual.
Pablo mismo conoce el refrán aquél que reza, no es lo mismo atrás que en ancas.
Pero también, así como en su carrera política sabe avanzar firmemente, también
sobre la montura de su caballo sabe –como bien dice la canción- ‘nomás alas le
faltaban para volar como el viento’.
Sus suertes las consuma con garbo, trapío y con admirable gallardía.
Con su indumentaria mexicana, con su sombrero charro, el mantense Pablo
González León le sonríe gustoso al público que paga por verlo actuar en el
Lienzo Charro citado, junto a su equipo charro.
El empresario mantense y candidato logra arrancarle aplausos al respetable,
pero también uno que otro suspiro femenino.
Este fin de semana el candidato del PRI montó un precioso corcel en el lienzo
charro Marqués de Guadalupe, mismo en el que consumó las suertes necesarias
para que la Cruz Roja Mexicana sumara más fondos monetarios
Bien, por ahora es todo, nos leeremos en breve.
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