Dice el periódico Los Ángeles Times en su editorial del jueves pasado que el presidente de México Felipe Calderón Hinojosa debe escuchar a su pueblo, haciendo...
Por: Carlos Santamaría Ochoa23/04/2010 | Actualizada a las 14:03h
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Dice el periódico Los Ángeles Times en su editorial del
jueves pasado que el presidente de México Felipe Calderón Hinojosa debe
escuchar a su pueblo, haciendo referencia a diversos acontecimientos. Escuchar
es una virtud que poca gente tiene: todos queremos hablar, decir, externar,
pero cuando se trata de que la contraparte hable, somos poco prudentes.
Existe en la entidad un conductor de noticias que es
increíble la manera en que conduce su espacio: cuando hay alguien que comparte
el micrófono, no deja que la persona termine su argumento; interrumpe cada
ocasión que tiene y la verdad, el diálogo se torna difícil, poco comprensible.
Somos a veces los periodistas personas poco afectas a
escuchar, cuando es una de las grandes habilidades que tenemos que desarrollar,
ya que, si no atendemos con atención lo que nos dicen, difícilmente podríamos
emitir una opinión, juicio o manejar alguna información con la veracidad que el
caso lo requiere.
Se ha criticado históricamente a las autoridades de todos
niveles, y en muchos países, de tener poca capacidad para escuchar.
Es también una práctica necesaria el salir de repente a
la calle para ver qué dice, piensa y siente la gente que a diario sale a
ganarse el sustento.
Recordamos al ingeniero Américo Villarreal Guerra, cuando
era gobernador constitucional del estado, que se le encontraba en plena calle
Hidalgo, ya sea en una tienda de periódicos y revistas, hojeando algunas,
viendo diarios, preguntando por otros productos, lo mismo que en las típicas
refresquerías comprando un vaso de agua de frutas.
Era un gobernante que salía y veía de viva voz la manera
en que la gente vivía. Nadie le contaba. Claro que tenía sus asesores, pero
además, sabía lo que la gente quería o pensaba. De repente hemos tenido gobiernos insensibles, y eso ha
tornado difícil una relación entre gobernante y gobernados.
Hay veces, también, y es justo mencionarlo, que la gente
quiere más de lo que se le debe dar o lo que merece. Debemos entender que el
gobierno no es el padre que tiene que proporcionar todo cuando se necesite. Hay
que esforzarse.
Y aquí, los pseudo líderes, como es el caso de Ausencio
Eng o de Esteban Lozoya, por solo mencionar algunos, que quieren que “papá
gobierno” les de casa, despendas, salario, trabajo, y claro, también, los
servicios que está obligado a proporcionar como son servicios públicos: agua,
drenaje, electrificación, alcantarillado, seguridad, educación y otros muchos
más.
De cara al próximo proceso electoral, los candidatos a la
gubernatura deben entender esta premisa: escuchar a la gente. Es también igual
de importante tener grupos de asesores, pero que realmente puedan transmitir lo
que se necesita y no nos den “avión”, es decir, que no porque el jefe dice algo
hay que aprobarlo sin meditación alguna.
Son los asesores los que pueden decirle “estás
equivocado”, “hay que enderezar el rumbo”, “la gente quiere esta cosa en lugar
de lo que planteas”.
El miedo a ser despedidos muchas veces hace que no se
pueda hacer ver los errores de quien gobierna, y lo vivimos muy de cerca cuando
Manuel Cavazos Lerma gobernó Tamaulipas: pareciera que era inequívoca su forma
de pensar, y nos olvidamos que era humano y como tal tenía también errores.
Hoy, la situación es distinta: tenemos un gobernador con
un equipo de trabajo que hay que aplaudir, porque si bien es cierto que a veces
hay acciones que no nos gustan, en su enorme mayoría lo que se hace es producto
de lo que la gente quiere o necesita, sin caer en excesos, ni de la autoridad
ni del ciudadano.
Seguramente quien aspira a llegar ha aprendido la
lección, lo que se constata cuando vemos su formación política, donde ha tenido
la maravillosa oportunidad de tratar con todos los grupos sociales: entender
sus necesidades, carencias, frustraciones y enojos, para tratar de dar una
solución adecuada, o una justificación a las medidas tomadas.
Hay algunas medidas de la autoridad que no nos gustan
porque sentimos que sin impopulares, sin embargo, son muy necesarias. A nadie
nos gusta pagar impuestos y eso lo sabemos todos. A nadie nos gusta que estén
los agentes de tránsito como lobos al acecho con sus pistolitas en avenidas que
poca circulación tienen. Nos gustaría que estuvieran en la zona centro
dirigiendo el tráfico, por ejemplo.
El caso es que no se debe de perder de vista lo que antes
llamaban “baños de pueblo”, es decir, salir a conocer a la gente, entender cómo
vive y aprender para satisfacer sus necesidades.
Una muy agradable sorpresa causó Miguel González Salum
hace unos días, caminando por el centro de la ciudad: la calle Hidalgo, las
calles adyacentes, saludando y platicando con quienes son sus virtuales
votantes.
Miguel ha entendido perfectamente lo que es hacer
política al servicio de los demás.
También este concepto está más que claro en el candidato
a la gubernatura Rodolfo Torre.
No es difícil salir a las calles, preguntar, platicar,
empaparse de lo que la gente vive, porque eso será la base para el más adecuado
plan de gobierno que, puede no ser el mejor, pero sí el que la gente requiere.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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