Por: Gabriela Millá29/04/2013 | Actualizada a las 12:50h
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Nuestros hijos son un reflejo vivo de nuestra esencia,
son espejo limpio donde se asoma la realidad que escondemos, ellos revelan
una forma ampliada de nosotros.
Son la oportunidad de reinventarnos, de lograr nuestra
mejor versión de vida, son la mejor ocasión en la existencia. De igual manera hay quienes se empecinan en no darles
opción de contar una mejor historia, de seleccionar un camino nuevo,
lejos de malos trucos y manías destructivas fomentadas por la inconsciencia de
olvidar que el mejor ejemplo es la congruencia. Este reflejo actúa directo y repercute en la formación y
transmisión de valores tales como el respeto y la tolerancia, tan
ausentes en estos momentos donde observamos una descomposición social
generalizada. Muestra de esto es lo ocurrido recientemente con Andrea
Benítez, una joven que en estos días ha sido tema obligado en las redes
sociales y de la que sabemos es hija del titular de la Procuraduría
Federal del Consumidor (Profeco), Humberto Benítez Treviño. La joven empoderada y con grandes ínfulas se quejó por el
servicio de un restaurante en la colonia Roma de la Ciudad de México, al que
asistía regularmente. De manera inmediata inspectores de la dependencia
armaron de un operativo de clausura, al estilo comercial de las galletas
del emperador. La molestia se generó, porque la intolerante joven
pidió una mesa en el restaurante que estaba lleno y debió esperar como una
simple mortal a que se desocupara algún lugar. Su indignación se agudizó cuando se desocupó una mesa de
afuera, la cual estaba previamente apartada para unos clientes que en ese
momento estaban sentados adentro. El personal del establecimiento ofreció a la
hija del titular de la Profeco la mesa del interior, pero Andrea Benítez
protestó y dijo que también quería estar afuera. La propietaria del restaurante, señaló que la joven la
amenazó con mandar a clausurar el lugar. Enfrascada en su alter ego la joven no reparó en charolear
y manifestar que su papá era el procurador y que de inmediato le caería una
revisión de Profeco. El incidente provocó molestia a los comensales e
indignación entre usuarios de redes sociales, por lo cual el procurador y su
hija, mordieron el polvo a pesar de su máxima prepotencia y
ofrecieron disculpas desde el suelo. Lo trascendental de esta situación es lo común de este
tipo de incidentes, donde familiares de funcionarios actúan con impunidad y
prepotencia derivada del empoderamiento de personajes sin la mayor educación,
ni calidad moral. Lamentablemente cuando se trata de defender al
consumidor, en muy limitadas ocasiones existe un justo acuerdo para su
beneficio en referencia a cobros injustificados, fraudes y engaños por parte de
las grandes empresas. Es alarmante que además de soportar la ineptitud de los
funcionarios, los ciudadanos tengamos también que aguantar a los
familiares que subidos en el mismo avión de la soberbia y la ignorancia
quieren someter al ciudadano común, con sus aires de grandeza que son con cargo
a nuestros bolsillos. Cambiamos de color aprovechamos para recordar la
celebración del día del niño, en verdad que este mundo no sería el mismo sin su
existencia, son fuente inagotable de inspiración, son el canto que nos renueva y
fortalece, son sabiduría infinita en la inocencia. En ustedes los niños esta la consolidación de Dios, en
sus caritas de miradas transparentes esta nuestro incentivo para seguir aún en
las horas más aciagas. Son clara luz que ilumina nuestra fe y aumenta nuestra
responsabilidad de construir un mundo mejor. Esta conmemoración reconocida desde 1954 por la Asamblea
General de las Naciones Unidas es consagrada a la fraternidad y a la
comprensión entre los niños del mundo y destinada a actividades para la promoción
del bienestar y de los derechos de los niños del mundo. La ONU celebra el 20 de noviembre, en conmemoración a la
aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y de la
Convención sobre los Derechos del Niño en 1989. En México celebramos esta fecha cada 30 de abril, día
ideal para reiterar el compromiso por proteger, apoyar y abrazar toda causa que
fomente un entorno de armonía para los niños. Nuestra gran misión es educarlos en el amor. Frase para empezar bien la semana: “Los
niños son como el amanecer de cada nuevo día, lleno de esperanzas y alegrías”.-
Autor anónimo. Contacto:
gabrielamilla@hotmail.com
Gabriela Millá Carrión
Es egresada de la Universidad Autónoma de Tamaulipas con Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y Maestría en Administración Pública, ha sido productora y conductora de diversos programas de radio y televisión.
Cuenta con especialización en temas de equidad de género y marketing político.
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