Por: Melitón Guevara Castillo26/04/2013 | Actualizada a las 16:22h
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Cuando hay elecciones locales, esas en donde se
elige a diputados locales y a los alcaldes, es cuando se observa a plenitud lo
que significa el poder político; la forma en que, unos y otros, luchan por
obtenerlo, da la impresión que es algo inapreciable; como si, al obtenerlo, se
saca uno la lotería. Es cuando nos preguntamos: que tiene el poder municipal
que, unos que lo han tenido, no vacilan en regresar a buscarlo.
José Antonio Marina, en su libro “La pasión del poder. Teoría y práctica de la
dominación”, escribe que “… el modo como el capataz manda a unos obreros, la
relaciones de autoridad entre profesores y alumnos, o la forma en que un
matrimonio decide si mantendrá o no relaciones sexuales, puede plantear los más
sutiles conflictos de poder”. Ycomplementa: “Las interacciones personales, los sistemas sociales, las
instituciones, ls costumbres, las leyes, son condensaciones o dispersiones de
poder”.
Así, luego entonces, ¿Dónde buscar las explicaciones de las conducta de quienes
quieren ser alcaldes? ¿De quienes ya lo son? ¿De cómo se desarrolla la lucha
por esa posición de poder? Los ejemplos están a la vista y, claro, no se pueden
soslayar: la actitud del alcalde de Casas, el comportamiento del Congreso y,
obvio, lo que sucede en la búsqueda de la alcaldía victorense.
Vamos por partes. Cada tres años se repite la misma historia con los alcaldes:
hace tres años fue Oscar Pérez Iguanzo el que cargo con el castigo por
evidenciar una ambición desmedida. De manera reiterada un alcalde del altiplano
siempre da de que hablar; pero ahora ese papel lo hace Santos Zurita Sánchez,
el alcalde de Villa de Casas, al grado que ya el Congreso tomo cartas en el
asunto y le da un ultimátum.
Es tanta la soberbia, la ambición y la megalomanía de Zurita Sánchez que ha
cometido las pifias, atrocidades, más elementales: no hace caso de quienes son
regidores de la oposición y a los que son del PRI, simplemente, les congela el
sueldo: todo, por no estar de acuerdo con el. ¿Qué hace? Les oculta información
así que, con esto, ya podemos imaginar cómo anduviera el municipio en eso del
acceso y la transparencia de la información.
Alcaldes como Oscar Pérez Iguanzo, y otros como Santos Zurita, son los que ponen
en riesgo el que Ramiro Ramos Salinas pueda cumplir con su meta de 700 mil
votos en próximo 7 de julio. No cumplirlos puede implicar perdida de alcaldías
como de diputaciones. Por algo, Antonio Martínez Torres –como delegado en
Tampico-, reconoce que Gustavo Salinas no la tiene fácil.
El poder, solo el poder, es lo que hace que Arturo Soto Alemán se anime a
invertir en un proyecto político: como el poder es la pasión que lleva a
Gustavo Cárdenas a luchar nuevamente por gobernar a la capital. Y no es el PAN
el partido que lo postula, es el Movimiento Ciudadano. Y este proyecto, sin
duda, habrá de tener un impacto en las aspiraciones de Alejandro Etienne como
en las de Arturo. Rosario, La China, Hinojosa y su PRD, no cuenta, porque no
tienen nada: ni estructura ni organización.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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