Por: Carlos Cortez García26/04/2013 | Actualizada a las 09:27h
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Lo
que está pasando en Veracruz y que puso en riesgo la viabilidad del Pacto por
México y retrasó la presentación de la Reforma Financiera, no es otra cosa que
la enemistad entre dos personajes de la política local que, impacto por el
tamaño de las filtraciones, a la política nacional y al Presidente de México,
Enrique Peña Nieto quien, vale la pena reconocer, operó de manera eficiente
para desarticular lo que hubiera podido acabar con la luna de miel entre los
partidos políticos, PAN y PRD, con el PRI y su gobierno.
El caso es que Javier Duarte de Ochoa, Gobernador de Veracruz y Miguel Ángel
Yunes Linares, no son adversarios políticos. Son enemigos enfrentados a muerte.
Y tan es así que el responsable de las más de 13 horas de grabación subidas a
la Internet por el PAN no es otro que Yunes y todo un equipo que le ayuda y que
se quedaron con las ganas de gobernar Veracruz.
Y es que no es gratuito que la mayor parte del tiempo de grabación se haya
logrado en el municipio de Boca del Río, municipio que hace no muchos años fue
gobernado por Miguel Ángel Yunes Márquez, primogénito de Miguel Ángel Yunes
Linares y quien es ya otra vez candidato del PAN a alcalde del mismo municipio.
Pero del otro lado tampoco no cantan mal las rancheras.
Lo que si hay que dejar en claro es que los personajes que salen en los videos
y audios presentados por Gustavo Madero, Presidente Nacional del Partido Acción
Nacional ante la Procuraduría General de la República y el Instituto Federal
Electoral, por quedar bien operaron con un marcado desaseo político, queriendo
quedar bien con el gobernador Duarte como queriendo esperar un espaldarazo de
parte “del jefe”.
Y esas barbaridades pusieron en el ojo del huracán no sólo al Gobernador Javier
Duarte de Ochoa, sino al Presidente Enrique Peña Nieto quien, con razón, seguro
pensó que “con estos amigos para que quiero enemigos”. Ahora, se tiene que
investigar y deslindar responsabilidades para castigar a quienes estén haciendo
mal uso de los recursos públicos de los programas sociales para beneficiar a un
grupo político, porque si queremos cambiar en México, hay que hacer los
cambios desde el fondo, con certidumbre, y con esquemas legales que no permitan
que estas situaciones sigan ocurriendo.
Pero del lado de los panistas tampoco cantan mal las rancheras. Gustavo Madero,
el Presidente del Comité Nacional del PAN aprovechó la penosa coyuntura de
Veracruz para fortalecer su imagen como dirigente que, tanto hacia el interior
como hacia el exterior, se ha visto mucho más que lastimada por la rebatinga
que traen los azules, los del grupo Madero y los del grupo Calderón, por el
control del partido. Así que Madero compró la “bomba Veracruz” para, además,
poder “negociar posiciones” con el Gobierno Federal en las elecciones de julio
próximo, basados en que el chihuahuense está tan enojado por las filtraciones
que su partido podría abandonar el Pacto por México, lo que ya no hizo.
Las grabaciones que presenta el PAN no representan espionaje, por cierto. Son
grabaciones que se hicieron en actos y eventos públicos. Las que presentaron
los legisladores del PRI, si son espionaje, porque son grabaciones de llamadas
telefónicas entre los Yunes, Márquez y Linares, y otros personajes
veracruzanos. Ello debe ser investigado, pues por las autoridades judiciales.
Pero insisto, el problema se reduce a un conflicto veracruzano. Es decir,
aunque Gustavo Madero amenace con que tiene pruebas de otros casos similares
del uso de programas sociales para beneficiar electoralmente al PRI en otros
estados, y que habrá de “presentarlos a su debido tiempo” todos sabemos que el
problema es local, de Veracruz, y que Don Gustavo está aprovechando los
reflectores nacionales que le da su puesto para aprovechar la coyuntura y
llevar agua a su molino, aunque al final del proceso no habrá más porque no hay
otra entidad en donde haya grupos del tamaño de los Yunes y los Duartes que
estén enfrentados por lograr el poder en la entidad jarocha. Además, se le
olvidan a Don Gustavo las denuncias en la época del PAN-Gobierno por el uso de
los programas sociales con fines electorales a lo largo y ancho del país.
¿Amnesia?
Habrá que ver qué pasa con el juicio político contra Duarte y contra Rosario
Robles en la Cámara de Diputados Federal, pero me parece que no pasará nada.
Ahora si que el mensaje es para otros gobernadores del país, sean del color que
sean, para que adviertan a sus subalternos que no cometan excesos basados en
querer quedar bien “con el jefe”. Ya saben lo que les podría pasar por el
exceso de protagonismos y me parece que ningún mandatario estatal quisiera
estar en el ojo del huracán, y menos nacional, por culpa de sus subalternos.
Este capítulo de la vida política de México aún no acaba. Y el Pacto por
México, tampoco.