Cincuentón con privilegios; un benévolo gobernador
Fue ayer día de intensa actividad política. Tanto del orden de agenda del gobernador, como de fiesta proselitista, la misma que preludia...
Por: Marco Antonio Torres de León22/04/2010 | Actualizada a las 11:15h
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Fue
ayer día de intensa actividad política. Tanto del orden de agenda del
gobernador, como de fiesta proselitista, la misma que preludia guerra
electoral.
Diríase
que El Mante dejó el ayuno y su aislamiento luego de largos días de acentuada
incertidumbre y de incierto estado de sitio.
El
Mante ya semejaba una ínsula y estaba más aquietado que un sepulcro; pero ayer
dejó de serlo.
Ayer
sí hubo fiesta en Mante.
Primero
la visita del gobernador Eugenio Hernández Flores y su acompañante de lujo,
Juan Molinar Horcasitas.
Así
pues el pueblo ayer se transformó adquiriendo su mejor perfil; vistió sus mejores
galas.
Arribaron
al municipio varios huéspedes distinguidos.
Aparte
de todo fue un día de rico calorcito tropical, como el que ya se extrañaba, con
cierto aroma a caña quemada.
Primero
durante la mañana se generó la visita de dos huéspedes distinguidos, EUGENIO
HERNÁNDEZ FLORES y JUAN MOLINAR HOSCASITAS, gobernador y Secretario de
Comunicaciones y Transportes.
Pa´
lo que usted guste y mande.
El
recibidor, el hospedador o anfitrión fue el alcalde del Mante doctor HÉCTOR
LÓPEZ GONZÁLEZ, quien como siempre dejó claramente establecida sus virtudes de
buen orador, diciendo solo lo que es. No agregando de más, no quitándole como
suelen errar algunos.
Repetimos,
Héctor López habló solo lo que es.
Sin
quitarle ni ponerle, nos da la impresión que HÉCTOR LÓPEZ GONZÁLEZ discursa
mejor cuando improvisa, que cuando le toca leer.
Inteligente
manejador de las emociones del público oyente, como buen político de carrera,
HÉCTOR LÓPEZ GONZÁLEZ no olvida la formación que recibió en las juventudes del
PRI, de donde tradicionalmente salen buenos discursantes.
EUGENIO
HERNÁNDEZ FLORES, ya con pancita, como corresponde a un buen cincuentón con
privilegios, se veía feliz de estar aquí y de inmediato se detectó su
buena química con el secretario de Comunicaciones y Transportes JUAN MOLINAR
HORCASITAS.
Como
siempre EUGENIO llenó de elogios a la región del Mante.
“Es
la región más hermosa del estado, de todo Tamaulipas”, volvió a decir de nuevo.
Cada
vez que viene lo remarca.
La
verdad Eugenio parece estar enamorado de la naturaleza del lugar.
Por
su parte JUAN MOLINAR HORCASITAS, chaparrito, bigotón, vestido con simpleza o
sencillez como quiera llamársele, y funcionario de quien francamente se
esperaba menos, demostró tener fuego en sus palabras. Arrancó varias veces el
aplauso del respetable público. Casi todos militantes del PRI.
Y
es que su diálogo suave, destensado, fácil de entender, cayó bien a la
concurrencia.
Sin
añadir que todo mundo lo llamaba maestro.
Resultó
ser Juan Molinar un amigo del gobernador y de los tamaulipecos, amigo de hechos
no de palabras.
Pues
el mandatario se desvivió en elogios al recordar que Juan Molinar felizmente
ha tenido mucho qué ver en asuntos de aterrizaje de presupuestos
millonarios para Tamaulipas, desde que ejerce como secretario de la SCT
federal.
Ayer
se dio el banderazo oficial a la súper carretera Mante-Ocampo, que evitará la
serranía escarpada y peligrosa y tomará otro rumbo, pero llegará a los mismos
destinos, Ocampo y Tula; a saber el automovilista hará menos tiempo en hora y
distancia una vez que trepe, cruce y suba la sierra madre oriental.
Se
arrancaron los trabajos al fin, y ambos funcionarios tomaron las simbólicas
banderolas con la insignia del gobierno del estado.
Estaba
presente ahí un alcalde de Tula SAÚL MUÑOZ irresponsable y tardado para todo.
Resulta que llegó tarde a la cita, y se sentó en el pódium cuando ya todo había
empezado.
Además
de todo, resultó regañado por el gobernador del estado.
El
gobernador hizo escarnio público de su irresponsable actitud diciéndole:
“Un
aplauso para el presidente de Tula que llegó tarde. ¿Parece que te viniste en
caballo presidente? ¿Venías sacándole vueltas a los hoyos o qué?”.
El
alcalde de Tula no captó el regaño.
Hizo
concha como la auténtica tortuga ninja.
Demostró
ser de fuerte caparazón, conchudo como él solo y aparte de todo, atenido.
Lástima
de estatura, decían algunos.
Sin
embargo este ni sudaba ni se acongojaba. Por el contrario se ufanaba: “Vamos a
ser los más beneficiados con esto; más beneficiados que El Mante porque en Tula
se formará un centro distribuidor. Una carretera que viene de Victoria y otra
que viene de Mante”, afirmó.
Parecía
haber bebido alcohol pues despedía cierto olor a tufo, ya arriba desde el
asiento de su camioneta.
Ahh,
pero eso sí, no olvidó tomarse la foto del banderazo.
JUAN
MOLINAR HORCASITAS por su parte viajó junto al gobernador a Tampico, una vez
concluido su viaje al poblado El Limón, municipio del Mante.
Juan
Molinar por cierto, insistía en decir que la carretera Tampico-González-Mante-Tula
conduciría indefectiblemente hasta Shanghái, y el gobernador Eugenio, bueno
para dar y repartir, lo tomo a chunga diciéndole a algunos presentes:
“Esta
carretera nos va a llevar hasta Shanghaí”.
Como
siempre no hay día en que el gobernador no ande de buen humor.
Pero
un par de visitantes más por la tarde estaban por arribar al Mante.
Tenían
qué ver con el continuismo, con la campaña por la gubernatura. Y con el PRI y
sus negocios.
Se
trataba de la visita de RODOLFO TORRE CANTÚ y del presidente del PRI estatal,
RICARDO GAMUNDI ROSAS, quien venía –este último- a tomarle protesta a dos
candidatos en fórmula mantenses, HUMBERTO FLORES DEWEY a la alcaldía y
RIGOBERTO RODRÍGUEZ RANGEL a la diputación local.
Una
toma de protesta de sesgo estatutario, simplemente. Así la llamaron de forma
rimbombante los voceros del tricolor.
En
el auditorio municipal, recinto escogido para la fiesta, había priístas de todo
color y clasificación.
Desde
la soldadesca de a caballo, hasta los de a pie, pasando por caballerangos,
dueños de haciendas, ricos y pobres.
Se
confirmó ahí que no es lo mismo ir atrás que en ancas. Cada quien en su lugar,
cumplió una función.
Se
fortaleció el PRI con los más de 4 mil 500 priistas que llenaron el recinto, el
auditorio municipal.
Parece
que se lució FERNANDO TÉLLEZ DELGADILLO, EDUARDO LÓPEZ GONZÁLEZ y LIBRADO
TREVIÑO.
Permanecía
sentado en el pódium el ex tesorero municipal JESÚS ZERMEÑO GONZÁLEZ,
marcadamente panzón y jorobado, quien desde su asiento dejó entrever la triste
cara de la derrota.
Toda
la clase priista se le quedaba mirando desconfiada.
Daba
la impresión que veían a un lobo vestido con piel de oveja.
Los
más severos llaman a Zermeño “El Clasista”, los menos lo nombran “el
divisionista”.
Pero
también el PRI le demostró a Zermeño que aquí nomás sus chicharrones truenan.
Al
fin el PRI le quitó a Zermeño la compañía de José Luis Castellanos y le dio a
escoger.
Este
olvidó su lealtad a José Luis Castellanos y se quedó a dar lástima en el PRI.
Demostró
el gasolinero que vale más un fajo de billetes en la bolsa que “un amigo”.
Afuera
del auditorio Municipal al mismo tiempo, el gordito y fiel escudero de Zermeño
González, “su operador político” estrella, JAIME SUÁREZ CASTILLA se peleaba a
grito abierto con un oficial de tránsito por el filtro vehicular instalado en
los alrededores y le esgrimía:
“Déjame
pasar. O ¿Quién te dio la orden de impedirme el paso?”.
-Vengo
con el diputado Jesús Zermeño, decía Suárez Castilla practicando el
charolazo.
El
oficial de tránsito nomás capeaba la agresión.
Era
una andanada de verbo que escupía Suárez Castilla, de tal modo que se vio
obligado a pedir ayuda a uno de sus compañeros agentes de tránsito.
Adentro
todo iba conforme a lo planeado.
Más
de 4 mil 500 gentes apoyando a la fórmula del PRI Rodolfo Torre, Rigoberto
Rodríguez y Humberto Flores.
Rigo
leía su discurso, Humberto también, aunque de repente improvisaba.
Y
Rodolfo Torre presenciaba.
Rodolfo
era testigo de honor, no habló porque realmente no estaba en el script que
hablara.
Pero
dio fuerza a la dupla de candidatos, HUMBERTO FLORES y RIGOBERTO RODRÍGUEZ.
Una
vez acabado el evento, RENÉ CASTILLO DE LA CRUZ se quejaba amargamente del
trato recibido, aunque sin explicar motivos:
“¿Cómo
me voy a contento después de la grosería que me hicieron?”, esgrimía.
Nunca
aclaró lo dicho, aunque dos reporteros le preguntamos.
Iba
echando chispas. RENÉ CASTILLO ocupó la atención de la prensa, más que todos
los verde ecologistas.
Pero
ni esto le satisfizo. Se fue con una daga clavada. Y nunca explicó quien se la
ensartó.
Bien,
por hoy es todo, hasta mañana.
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