Por: Melitón Guevara Castillo25/04/2013 | Actualizada a las 13:38h
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No me cabe la menor duda: buena parte de la población
recibió con agrado que el sistema político haya destruido a Elba Esther
Gordillo; y que también, cayó bien, que la reforma educativa se propusiera como
objetivo, tal y como lo dijo el Secretario de Educación, “retomar la rectoría
de la educación por parte del Estado”. Porque le quitan armas al sindicato y a
su corrupción. Veo, por otra parte, como los maestros de Guerrero –y en alguna
proporción los de Oaxaca, han tomado otras actitudes. Abiertamente van en
contra de la reforma; en su lucha, ya prácticamente evolucionaron de simples
protestas, a actos de pleno vandalismo… primero afectaron a la población y el tráfico
vehicular en la autopista, luego cerraron tiendas de autoservicio y ahora han
destruido las oficinas de los distintos partidos políticos. Y es cuando, uno debe preguntarse: ¿Hasta qué punto, sus
peticiones, son justas, racionales o validas? Y es que, el país tiene 31
entidades federativas y un Distrito Federal. Y resulta que, de esas entidades,
solo una, la de Guerrero está en plena lucha por impedir la reforma educativa y
hace propuestas que, como bien dice, van a modo para seguir medrando del
presupuesto y garantizar la continuidad de sus prácticas docentes y sindicales. Mientras en Guerrero hay maestros que con violencia
enfatizan su rechazo a la reforma educativa, tenemos que en Tamaulipas Eleno
Medina Vázquez en su condición de titular de Capacitación y Formación Docente,
informa que 5 mil maestros terminan 120 horas de capacitación y que se preparan
10 mil para la evaluación que será en el mes de junio. Los maestros de Tamaulipas tienen como líder a Rafael Méndez
Salas. También es el líder del PANAL. Por tanto, esa condición, muestra la
cohesión del liderazgo; y si bien es cierto que, en un principio, hicieron
marchas, mítines y plantones en algunas ciudades, fue siguiendo una especie de
directriz nacional. Ahora no se observa nada, salvo pequeñas acciones y
procesos, pero que van de la mano con un clima de paz y tranquilidad. Por ejemplo, algunos profesores se apresuraron a
“jubilarse” para aprovechar la oportunidad y dejar de herencia su plaza a algún
familiar. En tanto que, líderes como Aurelio Uvalle e Hilda Santana, en su
momento, hicieron notar que Rafael Méndez Salas debía concentrar sus energías
en el sindicalismo o en el PANAL. Al final, Méndez dijo que podía con ambas
tares y todo sigue igual, de tranquilo, al menos públicamente no se ha dicho ni
evidenciado rupturas. La actitud de Rafael Méndez Salas, como la de 30 de sus homólogos,
ha de responder a una realidad política. No pueden obsesionarse en la
continuidad de prácticas de corrupción, menos impedir que avance lo que ofrece
transformar al sistema educativo mexicano. Cierto, es bueno que los ciudadanos
protesten, que hagan sentir su rechazo a aquellos que les lesiona, que
denuncien los atropellos del Estado, los errores y las pifias en el arte de
gobernar. Pero no se puede llevar, al extremo, una lucha de propósitos que a la
vista de todos no es congruente con la realidad: ¿Qué piden los maestros de
Guerrero? ¡No reforma educativa!. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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