Por: Carlos Santamaría Ochoa21/04/2013 | Actualizada a las 14:07h
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Hubo una época en que los fraccionamientos residenciales
estaban ubicados en sitios donde se garantizaba, entre otras cosas, el que no
fallara agua, que el vital líquido estaría presente todo el año a toda hora. Era
el encanto, el “plus” que ofrecían los fraccionadores. Hoy ha cambiado todo. Actualmente, Victoria vuelve a tener sed. Así de claro,
directo, franco. No hemos tenido la capacidad de cuidar un recurso que era
necesario y lo sigue siendo; recordamos cuando se anunció que habría agua para
los próximos diez años, y se pensaba que no batallaríamos más. La obra del ingeniero Américo Villarreal Guerra ha
quedado rebasada, en parte, porque no se le ha dado un mantenimiento o
actualización necesarios. Las obras necesitan tener de vez en cuando su “manita
de gato” para que no caigan; por otro lado, ha habido un crecimiento en el
número de tomas domiciliarias y, como dicen algunos expertos, en fugas, que ha
propiciado, con la consecuente sequía que vivimos hace años, que el agua no
llegue a nuestros hogares. Somos testigos de que en lugares residenciales está
faltando el agua. Esto, para quienes piensan que únicamente falta agua a quien
no tiene recursos: hoy e día, el agua falta a todos y está racionalizada en
forma por demás molesta y alarmante, pero comprensible. ¿Cómo exigir a la Comisión Municipal de Agua Potable de
Victoria que no nos racione el líquido si no llega? En ese sentido, hay que
recordar las declaraciones del gerente de la COMAPA José Luis Mata Blanco,
quien afirma que se requiere para abastecernos normalmente, de mil 800 metros
cúbicos por segundo de agua, y hoy en día se distribuyen únicamente mil 300, es
decir, faltan 500 metros por segundo: una cantidad impresionante de agua que no
tenemos. Dice Mata Blanco que trabajan fuertemente en la detección
de pozos allá por el Cañón del Novillo, en la distribución de tinacos, la
rehabilitación del acueducto de la presa, y buscando eliminar –o al menos,
disminuir- el número de fugas existente en la red de la ciudad. La verdad es que hay mucho desperdicio de agua entre
fugas y la gente irresponsable que no tiene idea de la importancia que es el
tener el vital líquido. No concebimos que haya quien aún riega las calles para
quitar desperdicios, con una manguera a presión. Hoy en día es un crimen hacer
eso. Pero bueno, tenemos que enfrentar la realidad, y si no
queremos batallar más adelante con el líquido, tenemos que ponernos la pila,
actuar responsablemente y enfrentar este problema ligero que puede convertirse
en el más amargo de nuestra existencia. Agua, palabra corta que implica vida, desarrollo y muchas
cosas más; urge tomar conciencia de lo anterior y permitir que la autoridad
haga su trabajo pero nosotros hacer lo que nos toca: cuidarla y administrar
nuestro propio recurso. De nada servirá que la COMAPA regale tinacos o los oferte
a mejor precio si no hay con qué llenarlos. El abasto de agua marca la base
para el desarrollo de cualquier sitio donde viva el ser humano. Mata Blanco hace un llamado a la población en varios
rubros: el primero: cuidar el líquido, no desperdiciarlo y atender a la
brevedad cualquier fuga domiciliaria, sin pensar en que finalmente nosotros la
pagamos y ya: las consecuencias las pagaremos todos. En segundo lugar, que se pague el servicio para que haya
dinero que permita hacer las obras que se necesitan. Y también pide que reportemos oportunamente cuando haya
fugas para que se les otorgue la atención necesaria. La autoridad quiere darnos agua, sin embargo, ésta no se
fabrica, de ahí la importancia de cualquier acción que tomemos. Como parte fundamental de nuestro desarrollo, el agua se
convierte en el mayor y más grande tesoro que pueda tener el individuo, porque
sin ella, simplemente, no viviríamos. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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