Por: Melitón Guevara Castillo17/04/2013 | Actualizada a las 16:39h
La Nota se ha leído 1321 Veces
Si hacemos caso a las explicaciones, digamos
sociológicas, tendremos que aceptar que efectivamente la familia es la célula
básica de la sociedad. Y en esta circunstancia es como el Estado, principalmente,
se preocupa de esa célula este cohesionada; y como el Estado, otras
organizaciones hacen otro tanto, tal y como sucede con la iglesia católica.
La iglesia católica, esa que tiene como obispo a Antonio González Sánchez, muestra
su preocupación por el presente, entendiendo que el escenario que predomina en
relación con la seguridad pública, tiene como soporte la desintegración de la
familia. Por eso, dice el obispo, esta semana las distintas parroquias
enfatizan el tema de la familia y su unidad.
El corolario a esa cruzada en pro de la unidad familiar será el día 20 de
abril. Los católicos se reunirán en el 16 Carrera Torres y partirán, caminaran
pues, hasta el santuario y ahí se habrá de oficiar una misa. Los organizadores Rogelio
Colunga y José Dolores Muñoz, hacen la invitación. Toman la calle para
evidenciar que entre ellos, los católicos, hay unidad familiar.
En realidad el tema de la unidad familiar es, de manera institucional, una
encomienda del Sistema DIF Tamaulipas. Para el efecto cuenta con una serie de
programas institucionales: Familias fuerte, fomento a las tradiciones, libro de
valores, Centro de Fortalecimiento Familiar, Mediación Familiar, Diplomado de
Orientación Familiar y Taller Escuela para Padres y Madres.
Con todo y eso, de que el Estado hace su parte, hay una realidad que no se
puede ignorar. Hay una tremenda perdida de los valores de la familia. Y ahí es
donde está la cuestión: porque es en la familia donde, todos, pero todos,
recibimos una formación en valores, que son la guía que norma nuestra conducta.
Bien, entonces, que haya talleres y escuela para padres y madres.
El problema de la desintegración familiar es producto de un ciclo casi
estructural: la desintegración conlleva una falta de comunicación entre padres
e hijos, que se hace más evidente en las familias de escasos recursos, porque
los niños, adolescentes y jóvenes al buscar lo que no encuentran en la familia,
se integran a otros círculos o núcleos sociales… y unos, en principio, les
generan una disolución de los valores tradiciones y en su escape pueden caer en
las adicciones y en actos ilícitos.
La religión es, entre las distintas organizaciones sociales, la que más se
aproxima a la tarea de fomentar valores e incidir en la cohesión familiar.
Bien, entonces, por los católicos que buscan, con acciones de concientización a
la familia; sin olvidar que, históricamente, la iglesia ha sido proclive a caer
en escenario de actuación de enajenación como de fanatismo religioso,
herramientas para la destrucción de la sociedad. En fin, la verdad, es que solo
con mejores seres humanaos, mejores ciudadanos, es como se puede tener mejores
familias, mejores padres e hijos.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas