Por: Melitón Guevara Castillo16/04/2013 | Actualizada a las 17:02h
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Quien tiene una creencia religiosa, que cree en un Ser
Supremo –independiente del nombre-, sabe, conoce e incluso da testimonio del
poder de la fe. Yo soy uno de ellos, al igual que miles y miles de mexicanos, o
de victorenses, pues. Y en estos momentos, cuando se vive una situación crítica,
es cuando más se siente, se manifiesta, ese poder de la fe. Poder que en
familia se vive intensamente.
Si me resulta difícil
creer en la fe de los políticos, que usan precisamente esa fe, como un síntoma
de su impotencia para resolver un problemas social; cuya manifestación es
evidente y que, crece día a día, en virtud de una ausencia de planeación,
porque no se tomó a tiempo una decisión política y técnica.
Tamaulipas vive momentos de sequía y aquí, en Victoria, lo están padeciendo
miles de habitantes que, por el tandeo, sufren los escases del agua. En la
sectorización a unos, me cuentan, les cortan el agua casi todo el día y solo
por la noche tiene; otros, de plano, se quejan de que no disponen de una gota.
Para ellos, el alcalde Miguel González Salum, ya dispuso la entrega de 8 mil
tinacos.
Ante problemas de esta naturaleza, tarde o temprano, el político recurre al
poder de la fe.
Ya José Luis Mata Blanco, de la COMAPA, lo dijo: en cuestión de lluvias, la última
palabra la tiene Dios. Así de fácil y es que a Juan Báez le pidieron que bombardeen
las nubes y contesto: “No hay”.
Así estaban, allá por los ochenta en Monterrey: padeciendo la falta de agua. Y
de pronto, una tarde, que cae un aguacero, de esos que hacen que un rio –como
el San Marcos-, lleve agua. El Norte publico dos noticias en primera plana: la
de Alfonso Martínez Domínguez, que era el gobernador, diciendo: “Bombardeamos
las nubes y ya tenemos agua” y el obispo no se quedó atrás: Dios escuchó
nuestras oraciones.
Cuando la causa es natural, efectivamente, hay que tener fe. Cuando es producto
del contexto humano, el poder de la fe se ve en otras circunstancias. Elba
Esther Gordillo, cuentan, tenía problemas con Ernesto Zedillo y fue a ver a
unos brujos al África; Carlos Abascal era el Secretario del Trabajo y cuando un
primero de mayo vio y escucho las demandas de aumento salarial, les recomendó:
récenle a la Virgen de Guadalupe. ¡Qué poca…!
Ante el problema del agua en Victoria, hace días Alejandro Cenicero propuso un
punto de acuerdo a los legisladores, para que se diera a conocer la propuesta
–de hace tiempo-, de construir un segundo acueducto desde la presa Vicente
Guerrero. Ya tuvo un respuesta parcial: mientras se construye el segundo, que
tardaría 3 años, le harán reparaciones al actual, para recuperar el nivel, toda
que inicialmente daba a la ciudad 1000 litros de agua por segundo y ahora solo
850… En fin, el poder de la fe nos hace fuertes para sortear malos momentos,
situaciones críticas y salir adelante.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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