Por: Melitón Guevara Castillo15/04/2013 | Actualizada a las 13:42h
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Una de las mayores quejas de la ciudadanía, en relación
con la actividad gubernamental, es que al no hacer un trabajo profesional
impera la improvisación, la irresponsabilidad, y de ahí vienen los errores y el
daño social o impacto que se causa a la población. Beatriz Collado Lara, una
diputada del PAN, pone el dedo en la llaga: la profesionalización, aunque ella
se refiere al caso de los diputados. Uno de los consejos que, de manera frecuente doy a mis
alumnos, es que estudien, que se preparan, porque hoy en día el empleo se puede
conseguir, pero es menester consérvalo vía la competitividad. Y el consejo es por
qué no se puede soslayar que es poco lo que leen: las cifras lo confirman, 2.8
libros consumimos (leemos) los mexicanos al año. Y prefieren las novelas… y la
biblia. El trabajo profesional se requiere en todas las
actividades productivas y de servicio. La diputada panista da un dato, aunque
sin nombres: que en la historia legislativa se puede observar que algunos
miembros del Congreso llegan porque “ya lo merecen”, no por su capacidad o
conocimientos. Y hace una acusación: se pierde el tiempo en temas que no le
interesan a la ciudadanía. Carlos Solís, el líder congresal, hace días pregonaba,
proclamaba a los 4 vientos, que el trabajo legislativo ha sido productivo, que
de las últimas legislaturas, es la más productiva. No se puede negar, vamos, la
afirmación porque aporta datos; por las palabras de Betty Collado, quizá, lo
que pueda ser cuestionable es la eficacia, calidad y pertinencia del trabajo
realizado. Los diputados crean las normas jurídicas para el trabajo
del Ejecutivo. Si no es el apropiado, obvio, de entrada el trabajo del
Ejecutivo puede no ser el más adecuado. Por cierto, en el caso del trabajo
profesional en el Poder Ejecutivo debe impactar en la consecución de los
objetivos gubernamentales de beneficio a la sociedad, de crear infraestructura
para el desarrollo No hacer un trabajo profesional en el sector público
implica un daño a la sociedad por las consecuencias. Y es resultado, la mayor
de las veces, en la improvisación: colocar a alguien en una tarea para la cual,
por su formación, no está preparado. Los estudios indican que esta acción requiere,
mínimo, hasta 6 meses para el aprendizaje y agarrar ritmo en la chamba:
mientras tanto, sufren los empleados y los usuarios lamentan el “burocratismo”. Profesionalismo, entiendo, es hacer bien las cosas. Para
hacerlas, por la naturaleza del trabajo, no siempre demanda estudios
profesionales, pueden ser técnicos o habilidades físicas. Y la sociedad pide,
demanda, que el Estado y sus servidores estén preparados para que hagan un
trabajo profesional: los servidores públicos, los diputados como los jueces y
magistrados… para ser mejor no basta, como le hacen algunos, leer a Cuauhtémoc Sánchez.. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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