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“El virus fue malo; pero no, malo, malo, malo”: Mansur Arzola.
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Sección: Especiales / Crónica

“El virus fue malo; pero no, malo, malo, malo”: Mansur Arzola.

Confía el Secretario de Salud, a quien lo entrevista, que antes de salir a dar declaraciones a la prensa, tomó algunas pastillas de “paciflorina"

Por: Alejandro Paz /Ciudad Victoria 19/04/2010 | Actualizada a las 09:08h
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Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Son las 11 horas, y detrás de una puerta sale un hombre con lentes, camisa blanca, fajada a un pantalón de mezclilla gris, el cual esconde la parte superior de unas botas negras, es Juan Guillermo Mansur, actual secretario de Salud en Tamaulipas.

En la bolsa de la camisa, una pluma, de tinta negra, marca Pinfall como las que usa el Gobernador de Tamaulipas.

En su mano derecha trae unos documentos que pasa a su mano izquierda para saludar, y que posteriormente devuelve a donde los traía.

Los papeles los coloca a un lado de él.

Se coloca frente al invitado, y su jefa de Comunicación Social, Silvia Uvalle.

Sentados en los sillones de una sala de tres piezas, de piel en color negro.

En medio una mesa, y en una de las esquinas una lámpara sobre una mesita, en la que también está un teléfono que parpadea un botón de color naranja.

Como testigos unas imágenes de la presidenta del DIF Estatal y del gobernador de Tamaulipas.

Mansur Arzola, dice estar dispuesto a iniciar la charla, al tiempo en que pone su pierna derecha sobre la izquierda, antes de recibir una pregunta que responde de inmediato junto a una sonrisa.

Se le remonta al mes de enero del año pasado, cuando le dieron nombramiento como Secretario de Salud, que confirma fue el día 26.

Después agrega que fue nueve años director del Hospital Civil de Ciudad Victoria, en donde tomó “muchísima” experiencia sobre enfermedades y epidemias.

Continúa recordando que fue director del DIF Victoria durante tres años, cuando el presidente municipal era el ahora gobernador Eugenio Hernández Flores, y que después fue delegado del ISSSTE y más recientemente, nuevamente, director del DIF municipal.

Con su dedo índice acomoda sus lentes, para posteriormente responder que la influenza lo agarro por sorpresa, porque una epidemia así no se había presentando desde la gripe aviar en Asia.

Comenta que cuando se dio la alerta nacional por el virus de influenza humana, aquí en Tamaulipas no se había presentando ningún caso, ni se tenía conocimiento de que hubiera alguno.

Dice que al tomar la Secretaría nunca esperó “situaciones tan tremendas como la influenza, era una situación completamente atípica”, y que ellos oficialmente fueron notificados un domingo, tres días después de darse a conocer la alerta nacional.

“Hable con el gobernador estuve en su casa platicando de esta situación viendo la gravedad del asunto, y el lunes en la mañana me citó en su casa para irnos a los honores”.

En el trayecto se comunicaron a México para preguntar sobre la gravedad del asunto, por lo que “fue en ese traslado en donde nos agarró la alerta”.

Aunque comenta que días anteriores supieron que había presencia de neumonías atípicas en Veracruz, Oaxaca, San Luis Potosí y en el mismo Distrito Federal.

“Estas eran neumonías que evolucionaban rápidamente con mucha temperatura además de una insuficiencia respiratoria grave y que aparte se estaban muriendo”.

El primer contacto informativo lo obtuvo con el envió de una prealerta por el secretario técnico del Consejo General de Salud, “me dijo oye se está dando esta situación vamos a estar en alerta vamos a ver qué está pasando se están presentando casos atípicos en Veracruz, San Luis Oaxaca y el Distrito Federal”.

Pensó que a Tamaulipas también llegarían los casos ya que en la zona colindante con San Luis “estaba fuerte el brote”.

Se le interrumpe para preguntarle si tuvo miedo, y tras una breve pausa para tomar aire, responde: “Fíjese que como no conocíamos, nadie en el mundo conocía este virus, no había miedo, había un desconocimiento de cómo se iba a presentar este virus, había incertidumbre porque los antecedentes que había eran de influenza asiática, que mataba el 30 por ciento de los que la padecían”.

Y aunque negó tener miedo, recordó que su familia si sentía temor de que fuera a contraer la nueva enfermedad.

“Tenían miedo por supuesto mi esposa, porque había una alarma nacional y mundial por esto, y decían pues vas a contraer la enfermedad, y dije pues bueno a lo mejor sí, pero la obligación nuestra es esta, y si el Gobernador va, yo con mayor razón”.

Explica que temor nunca tuvo al ser un asunto que había que afrontar “pero no por valiente si no porque no la tuve, muchas veces no tienes ese temor”.

A los ochos minutos de iniciada la plática pide recordar que desde dada la alerta el gobernador Eugenio Hernández Flores hizo recorridos en todo el estado, además de que iniciaron las sesiones del consejo estatal de salud, y de las 32 se que hicieron a 28 fue el gobernador quien las encabezó.

Comenta que tanto él y el Gobernador acudieron a todas las jurisdicciones, a los municipios y al área donde se presentó el primer caso; Antiguo Morelos.

Expone que el caso de este municipio le parecía raro, al saber que el problema respiratorio del paciente inició cuando salieron emanaciones de un lugar en que se encontraban excavando.

“Nosotros nos fuimos por ese lado, sin embargo, el paciente murió”.

Revela que para obtener la confirmación de este paciente hubo confrontación con la directora del Instituto Nacional de Referencia Epidemiológica (INDRE), “Hubo reclamaciones de nuestra parte con la directora del INDRE en el afán que nos dieran rápido la respuesta”.

Pero la presencia de más casos sospechosos de todo el país, no logró una atención más rápida, y fue hasta 12 días en que dieron el resultado, confirmando se trataba del nuevo virus.

Dice que antes de morir el paciente, el platicó con él, al igual que con una señora embarazada en Matamoros y que lo hizo sin cubre bocas, además que los saludó de mano con la finalidad de no alarmarlos.

Hace una pausa para apuntar que la característica en esos pacientes fue que no acudieron a tiempo con el médico, y opina: “Si hubieran tomado su medicamento con suficiente tiempo, en vez de 19 hubieran sido diez, no digo que hubiéramos evitado la totalidad de muertes pero es que el tratamiento es muy efectivo”.

Se le cuestiona que sintió cuando ellos fallecieron, toma unos segundos, piensa, da un respiro, y confiesa “pues la angustia de que murieron”.

Recuerda que cuando recibieron la confirmación del primer caso ya habían empezado a repartir cubre-bocas, gel antibacterial así como a promover la autoprotección.

Destaca que la respuesta de la población fue sumamente importante, y que “se vio un Tamaulipas enmascarado en aquellos tiempos, aunque afortunadamente no duró mucho esa temporada”.

Hace un corte de la plática para tomar su celular, un BlackBerry negro, que lleva a la bolsa de su camisa, para posteriormente continuar diciendo que en esa época hubo días sin dormir por realizar el monitoreo de los casos en todo el Estado.

Después lleva su mano al sillón, donde se encuentra y acompañado de una palmada relata: “esta salita sirvió para dormir a ratitos, porque yo no me despegue de la oficina prácticamente vivía aquí”.

No obstante posteriormente comenta que hubo ratitos en que salió para ir a su casa a bañarse, cambiarse y regresarse, pero aclara “no solo yo, si no toda la gente de oficinas centrales, principalmente el área de Epidemiología”.

Ilustra que en ese tiempo fue en más de diez ocasiones a México, “me iba en la mañana tempranito y ya para el mediodía estaba aquí, o en Reynosa, así andábamos aquí o allá, dormíamos menos de lo normal eras un tiempo de mucho trabajo de mucho estrés”

Asevera que aun con la alerta y el exceso de trabajo mantuvo el cuidado de su alimentación, “afortunadamente toda mi vida he estado a dieta, yo como tengo tendencia a engordar y he cuidado mucho mi alimentación cuando ando de viaje”.

En broma dice “me echaba lonche mi mujer”.

Y agrega que aun con el exceso de trabajo se dio tiempo para caminar, ya que si no lo hacia se sentía mal.

Dice que aunque la casa siempre se extraña el trabajo es primero, “lo primero es lo primero”.

Acepta que se sintió como el actor de una de las películas de Pedro Infante en que el hombre dice a su mujer “ya llegue, ya me voy”, pero todo para no dejar sola el área de monitoreo, “se iba uno y se quedaba otro, estábamos en constante reunión y hablando a todos los municipios para mantener a todo el estado en alerta”.

Confía que fue ahí en esas reuniones en donde se acordó la suspensión de clases y revela que aunque no hubo nadie que se negara a la suspensión, si cuestionaron sobre que tan benéfica sería la medida.

“No que se negaran, pero decían que tan beneficioso fuera la suspensión de un día o dos días, pero al final se llegó a un consenso de la suspensión de clases, fueron siete días que iban a generar el distanciamiento social como el manual indicaba”.

A los 20 minutos de iniciar la entrevista se escucha la primera fotografía, a la par de que el secretario de Salud afirma que todo lo que se hizo fue bueno y que el resultado está en que Tamaulipas tuvo menos muertos que otros estados.

Las hojas que tenía a su costado derecho, las toma, y empieza a dar a conocer las cifras de mortalidad, entre ellas aparece que la tasa estatal fue de 0.58 y que fue en el sur donde hubo más casos, después del norte y el centro.

Las hojas vuelven a su lugar cuando se le pregunta que pensó cuando la Organización Mundial de la Salud decretó la pandemia.

“Lo que pensé es que habría que hacer estrategias, tanto el Gobernador como yo, pensamos no en que mas trabajo, si no que hacer para proteger todo lo necesario a la población”

Define que se trabajo muy bien con el IMSS, ISSSTE, SEDENA y otras instituciones de salud, ya que aunque los delegados también tenían que atender sus llamados a México, ahí estuvieron.

Sobre si pensó que la influenza era un montaje, responde “Yo nunca pensé eso, yo creí que era una situación real, una mutación que se confirmó y que por lo tanto era un virus nuevo, no sólo para la comunidad científica si no para nuestro organismo, y no teníamos defensas para ello”.

Recalca que nunca creyó fuera un montaje, y que tal vez después que pasaron las cosas y no fue lo grave que se pensó se puede pensar que fue una distracción, “sin embargo tampoco es así ya que se hizo todo para proteger a la población”.

Sobre un ocultamiento de cifras, se adelanta a responder: “nosotros las empezamos a dar por escrito, nosotros no podíamos ocultar cifras, no sé si a nivel nacional, pero creo que tampoco, porque es peor ocultar una cifra que vaya a salir posteriormente”.

Con el BlackBerry dando leves vueltas en sus manos, manifiesta que valoró mucho la ayuda de los medios de comunicación y que alguna vez en privado platicaron sobre guardar la calma y tranquilidad frente a ellos.

“Si yo me hubiera enojado hubiera perdido la calma y les hubiera dicho, pues que quieren no están oyendo, pero al dar una respuesta diferente hubiera alarmado a la población”.

Mansur Arzola confía a quien lo entrevista, que “antes de salir a ver a todos los periodistas tomábamos algunas pastillas de paciflorina”, para después reírse por un rato.

Ya repuesto de la risa que le dio la revelación que hizo, dice: “yo pude haber soportado eso y más porque era una responsabilidad que yo traía y que tenía que hacer las cosas como debe de ser”.

Agrega que la prensa se portó bien, y que lo que más les intereóo fue informar a la sociedad, y señala que salud y la prensa trabajaron en equipo.

Asienta que es la responsabilidad más grande que ha tenido y aunque las otras no fueron pequeñas esta fue bastante importante, porque le toco vivir una época atípica “totalmente difícil”.

“Es una experiencia fortalecedora es una experiencia que deja mucha enseñanza que deja cosas buenas en mi persona, para trabajar bien y en equipo y que además deja la sociedad una enseñanza única”

Reflexiona que las mutaciones se presentan diariamente, y no porque ya se presentó el virus de influenza A/H1N1 no se va a volver a presentar dentro de 20 años, “puede mañana mismo presentarse otra mutación y esa puede ser problemática”.

Medita que aunque hicieron proyecciones más graves del virus para Tamaulipas, no fue así y que “afortunadamente solo traemos 2 mil y pico de casos confirmados”.

Platica que también se hicieron proyecciones de defunciones pero que nunca dieron a conocer.

Recuerda que la influenza española y la gripe aviar mataron muchos habitantes, y que fue por ello que se pensó que iba aquí a ser más grave, pero señala: “el virus fue malo, pero no malo, malo, malo como el virus de influenza aviar”.

La plática está a punto de culminar quien lo entrevista esta en la orilla de su asiento, y el secretario hace lo mismo, pero comenta que si no se da de alta a Tamaulipas, “es porque tenemos que esperar las indicaciones de la OMS”.

Aclara “si quitamos la alerta amarilla no quiere decir que no va a haber pacientes y defunciones, va a haber pero no con el grado de epidemia”.

La charla duró 46 minutos.

Y es en esta semana cuando se cumple un año (23 de abril) en que se dio la alerta nacional por la presencia de un nuevo virus en México, y es aquí mismo en que ha pasado un año (24 de abril) de la muerte del primer tamaulipeco por la influenza A/H1N1.
 

El secretario de Salud, Juan Mansur Arzola revela que no sintió temor de contraer la influenza, aunque su familia sí
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