Seguramente el lector ha tenido más de una ocasión que sacrificar los momentos con los amigos o el juego...
Por: Carlos Santamaría Ochoa18/04/2010 | Actualizada a las 17:08h
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Seguramente el
lector ha tenido más de una ocasión que sacrificar los momentos con los amigos
o el juego; la costumbre de muchos de nuestros maestros y padres de
ponernos toda la tarde a estudiar, en alguna época de nuestra vida nos alteró
el “programa” que teníamos para esta tarde, ese día… o ese fin de semana.
La prueba ENLACE
ha sido hoy la “culpable” de que muchos de nuestros hijos no puedan salir a
jugar, ir al cine o simplemente, ver su programa favorito de televisión, porque
les hemos pedido que se pongan a estudiar, lo que se concibe equivocadamente
como memorizar todos los conceptos, fechas, nombres y explicaciones que, a
través del apunte o el libro tenemos dentro de lo que se llama programa de
estudios.
Y este problema o
vicio es de todos los tiempos, todos los niveles, todos los grados.
En la pasada
prueba denominada ENLACE, no nos fue muy bien que digamos, motivo por el que se
pidió a los profesores ponerse la pila, mostrar un poco más de entusiasmo por
cumplir con su trabajo, a manera de que, según este método que han
“descubierto” las autoridades federarles de salud, podamos ufanarnos de tener
una entidad con mucho conocimiento, con alumnos “aplicados”, es decir, con un
promedio de aprovechamiento que oscila entre el “muy bueno” y el “excelente”.
Nada más alejado de la realidad, porque estos métodos están más que caducos.
¿De qué sirve que
un muchacho o un niño sepan cuándo gritó Miguel Hidalgo si no tiene idea de lo
que significa “independencia?
A veces es más
importante entender que memorizar. Se da en todos los niveles la presencia de
aquellos alumnos que han memorizado en forma excelente los apuntes y libros
sugeridos, de forma tal que cuando tienen una evaluación, presentan niveles de
excelencia para envidiar en cualquier nivel: no hay errores, recuerdan las
fechas por año, mes y día, así como también el lugar por poblado, ciudad, país,
continente y hasta planeta.
No tienen empacho
en recitar el nombre completo de los héroes de la independencia o de los
pueblos prehispánicos; en saber que los cenotes sagrados estaban
mayoritariamente ubicados en el sureste mexicano, y que pertenecían a la
cultura maya.
En otros niveles,
saben que cuando hay una operación matemática se tiene que hacer una fórmula y
desarrollarla, o también saben que la gelatina de plata produce imágenes
latentes pero invisibles que, luego de un proceso químico, convierten al
celuloide en un negativo de fotografía para, a través de otro proceso en papel,
descubrir la magia dela fotografía.
Nuestros alumnos
también saben que hay 7 géneros periodísticos y que la entrevista es quizá el
más importante, aunque el más completo se considera que es el reportaje.
¿Cómo se hace?
De eso no
estábamos hablando.
Evaluaciones del
tipo de ENLACE no nos dan una visión de la realidad: nos demuestran que
nuestros hijos y sus amigos tienen capacidad para memorizar, algo así como la
acción que repiten los famosos pericos que hablan lo que uno dice, pero que, a
vuelta de algunos meses, no recuerdan más que una o dos cosillas.
No hay lo que se
llama COMPRENSIÓN, que significa la diferencia entre el “nerd” y el que sí
sabe, porque los primeros son esos alumnos que tienen un sentido de la
ubicación en los apuntes y los libros… pero no en la vida cotidiana.
ENLACE ya tuvo
resultados nada gratos que obligaron a que se hicieran las famosas “pre enlace”
en todas las escuelas.
Pensamos –con
todo respeto- que lo único que se busca con estas evaluaciones es calificar con
un 10 o un “muy bien” a los profesores, pero no nos ocupan de lo que los
mexicanos tienen que aprender.
Resulta muy
importante que exijamos a los profesores de nuestros hijos una mayor
capacitación y capacidad para invitarlos a investigar, a comprender, porque si
el muchacho no tiene idea del principio de la plata y la luz, por más conceptos
de fotografía que aprenda, nunca podrá hacer una buena placa mediante el arte
de Daguerre y Niepce.
Tampoco podrá
resolver problemas de álgebra, o no podrá tener la capacidad de entender por
qué los movimientos sociales son lo que son para el ser humano; la revolución
mexicana o la cubana, el movimiento de Independencia, o el por qué los golpes
de estado se han estado sucediendo.
Es menester que
se ocupen los maestros de que nuestros hijos aprendan y no memoricen.
Los primeros, son
los que ocuparán los sitios de honor en una sociedad que cada día es más
exigente.
Los segundos,
serán empleados, secretarios de los primeros, o los pusilánimes ocupantes de un
modesto escritorio.
Si queremos
triunfadores, hay que enseñarles a pensar y no a memorizar.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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