Por: Luis Lauro Carrillo02/04/2013 | Actualizada a las 10:19h
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Acertaron aquellos que señalaron que el enemigo principal
de la Reforma Educativa aprobada por el Congreso de la Unión y promovida por el
Presidente Enrique Peña Nieto, no lo era Elba Esther Gordillo, sino la radical
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Viene
a cuento lo anterior por la acción del gobernador de Guerrero Ángel Aguirre de
enviar al Congreso local una iniciativa para reformar la Ley Estatal de Educación, que contraviene la reforma educativa
federal en lo que se refiere a la evaluación educativa y a la asignación de
plazas, como resultado de los plantones,
paros de laboresy bloqueos a carreteras
realizados por la CNTE. De ahí que la iniciativa, fue
formulada a modo de la CETEG, donde se
establece que la evaluación que realicen las autoridades de Guerrero no pondrá
en riesgo la permanencia laboral de los trabajadores de la educación entre
otras prestaciones. Está claro, la contrarreforma educativa propuesta es
consecuencia de la presión de poderes facticos como la CNTE, que
"convencieron" al Gobierno de Guerrero para el diseño de un marco
jurídico adoc, que les permitiese eludir o evitar la evaluación y demás
obligaciones impuestas por la reforma educativa federal. En los hechos se trata de una simulación jurídica, de una
estrategia en donde siguiendo las formalidades legales del proceso legislativo,
se quiere darle salida al conflicto negociando la ley, pero violentando los
principios constitucionales básicos del estado mexicano para beneficiar a
intereses de grupo. Es decir creando una legislación educativa estatal legal,
pero anticonstitucional. Así pues, con la inminente aprobación a la reforma a la
Ley de Educación local, el gobernador y legisladores dejarán en evidencia el
conciente olvido y menosprecio de la supremacía constitucional que establece el
artículo 133, ya que irresponsablemente se pretende constituir un régimen de
excepción que de suyo deja a la vista múltiples anticonstitucionalidades. Cabe decir que los Gobernadores de Guerrero y Oaxaca y
sus diputados locales soslayaron intencionalmente o por ignorancia, que para
modificar su ley estatal de educación, esta debe estar en consonancia plena con
los principios constitucionales, por lo que no son válidas las disposiciones
que limiten, maticen diluyan o menoscaben esos principios contenidos en la
reforma educativa federal. De tal manera que para los mandatarios de esas entidades
federativas, la protesta constitucional de guardar y hacer guardar la
Constitución, así como las leyes que de ella emanen, solo es un requisito
molesto, un protocolo más sin consecuencias jurídicas ni políticas. De tal suerte que para los “constructores” de la ley, no debe
significar que todo lo que establezca las leyes reglamentarias aprobadas, por
ese solo hecho sean constitucionales. A menos de que el fondo se trate de una
simulación jurídica para salir bien librados del problema. Por tanto los diputados del Congreso de Guerrero que
llegasen a aprobar las reformas a la ley estatal de educación propuesta por el
mandatario Aguirre, incurrirían en un fraude a la constitución, al utilizar las
vías jurídicas e institucionales para trastocar y vaciar de contenidos los
principios constitucionales. Por otro lado en Oaxaca se vive una situación similar a
la de Guerrero, debido a que los docentes también realizan presiones y actos de
protesta para que los diputados de aquella entidad aprueben una reforma
educativa que considere la autoevaluación sin que se ponga en riesgo la
permanencia de los maestros. En consecuencia los serios problemas estructurales del
sistema educativo y los escenarios de desorden y confrontación generados por el
magisterio deben encontrar una solución negociada dentro del marco de la ley, o
en su caso la aplicación de las condiciones generales de trabajo por parte de
las autoridades. En ese tenor los Maestros de la CETEG, ya amenazaron al
Congreso del estado con radicalizar sus protestas a un rumbo mucho más agresivo
si no se les aprueba su contrarreforma, que les garantice sus derechos
laborales y su intervención directa en la evaluación docente y de normalistas, agravando
el conflicto con claros signos de anarquía e ingobernabilidad. En definitiva para el caso de aprobarse las iniciativas
de reforma las leyes estatales de educación de Guerrero y Oaxaca por sus
congresos locales, que están en franca contradicción con el artículo 3º de la
constitución, es procedente la acción de inconstitucionalidad por parte del
procurador general de la Republica para invalidarlas. lucarrso@hotmail.com Twitter:
@luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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