Hemos visto ya los primeros resultados de las encuestas a nivel nacional, y han despertado una serie de comentarios lógicos: quien se encuentra arriba, supone que están bien elaboradas
Por: Carlos Santamaría Ochoa17/04/2010 | Actualizada a las 17:44h
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Hemos visto ya los primeros resultados de las encuestas a
nivel nacional, y han despertado una serie de comentarios lógicos: quien se
encuentra arriba, supone que están bien elaboradas, pero los que no han sido
favorecidos o no tienen la más remota idea de lo que es la congruencia y el
reconocer que no son favorecidos por la gente, afirman que están vendidas.
En lo personal, siempre hemos sido de la idea de que las
encuestas, si bien es cierto que reflejan una parte de la realidad, o como
dicen algunas personas: fotografían el ámbito que se vive, pensamos que no son
exactas, y mire que no es porque los métodos científicos que se siguen y
efectúan puedan fallar, sino porque el factor humano siempre interviene.
En el caso de los procesos electorales, entendemos que en
México hay absoluta libertad para votar. Lo afirmamos, lo sabemos, y todos
constatamos que el día de la elección votamos por quien nosotros queremos, sin
que nadie esté vigilando el momento en que imprimimos nuestro voto con la
preferencia que elegimos.
Es una garantía el proceso electoral en nuestro país, y
eso lo sabemos todos.
Como anécdota: llegó en una ocasión un candidato de
cierto partido a la sala de prensa donde nos ubicábamos y, obvio, nos pidió el
voto, a lo que todos dijimos que sí, incluido el columnista.
Al otro día, otro candidato mucho menos popular hizo lo
propio, y muchos rieron con él. El columnista asintió afirmativamente cuando
pidió el voto, y no faltó a quien reclamara: “hey, si ayer le dijiste a
Tomás que ibas a votar por él”. El columnista contestó: “¿Y querías que me
enemistara con alguno de los dos?”. Finalmente, Yarrington fue gobernador de
Tamaulipas, y Cárdenas Gutiérrez no pudo obtener una buena votación.
Las primeras encuestas, del Gabinete de Comunicación
Estratégica –GCE- que maneja el grupo Milenio da como favoritos prácticamente a
todos los candidatos del PRI, lo que supuso comentarios de dirigentes nacionales:
Paredes, por parte del PRI, Ortega, del PRD y “Navita”, del PAN.
La diputada Paredes se mostró reservada a pesar de que
todos sus candidatos estaban arriba, y dijo algo parecido a un “nos da gusto,
pero tenemos que trabajar, esto inicia”. Ortega, por su parte, dijo algo así como que no estaba de
acuerdo porque de plano, sus candidatos no levantan vuelo y la debacle del PRD
en la República quedó reflejada en las encuestas, Oaxaca, Chihuahua, Veracruz,
etcétera.
Y Navita, aquel personaje emanado de Los Pinos,
descalificó el trabajo arduo de muchos encuestadores, asegurando que hay dos
tipos de encuestas: las que son reales y las que se pagan, clarificando que las
del GCE son de las segundas, es decir, como sugiriendo que el PRI las pagó y
pidió resultados alterados.
Esta costumbre la conoce bien el candidato panista en
Veracruz Miguel Yunez, quien se conoce como un perfecto tramposo de la política
y quien por cierto no dejó hablar a los periodistas espetando una serie de
barbaridades en la televisión nacional.
Es su costumbre, como la de muchos miembros del
blanquiazul: cuando los números los favorecen, aseguran que hay democracia, hay
transparencia y demás, pero no suceda que una elección o una encuesta no está
bien, porque lo primero que hacen es ofender, descalificar, hacer todo lo
posible por justificar su ineficiencia.
Navita ha demostrado cuan ineficiente es: salió quizá un
poco más “malito” que aquel personaje llamado Germán Martínez, quien también
descalificó a todos los que auguraron su derrota, y mire que se dio la caída
del PAN en el país.
No se puede culpar a una casa encuestadora por los
resultados que arroja su trabajo, aunque hay algunos que son
cuestionables. ¿Quién sabe cuales son verdaderos y cuales son falsos?
Es algo que difícilmente se puede confirmar, inclusive,
haciendo el trabajo avalados por notarios o testigos de honor. Las encuestas
son así: una herramienta para darse una idea de la manera en que se presentan
las cosas.
Es muy importante entender que es para DARSE UNA IDEA, y
el hecho de que la ciudadanía esté fastidiada de los problemas de México
que no ha sabido el gobierno federal capaz de arreglar, que estemos hartos de
los problemas que nos ofreció el PRD durante meses, y que propiciaron su
debacle y derrumbe total, no quiere decir que los encuestadores estén a favor
del PRI.
Es una tendencia desde hace unos años en el país: el PRI
va a retomar muchas posiciones que perdió por mil razones, y porque la gente
está convencida que cuando se presentó la oportunidad de dar alternancia a
otras fuerzas, éstas no supieron aprovechar la maravillosa oportunidad, y
salieron más que tramposos, ladrones, pero sobre todo, ineficientes, y eso es
lo que la ciudadanía ha castigado duramente: el que nos hayan mentido y ahora
no vivamos mejor, como reza su frase publicitaria.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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