Por: Melitón Guevara Castillo01/04/2013 | Actualizada a las 17:51h
La Nota se ha leído 1322 Veces
La política en México, como en todas las cosas,
tiene sus asegunes y, como alguien diría, se hace a la mexicana. A la mexicana
significa, al menos así lo entiendo, que con todo y que vivimos en un Estado de
Derecho, se busca satisfacer derechos pero a la mexicana, es decir, brincando a
una u otra autoridad, para irnos hasta la primera, la más alta.
Es consecuencia de una costumbre del poder mexicano. Así sucedía con el
presidencialismo: es común recordar ejemplos en la administración pública
federal o estatal un funcionario se brinca al jefe, simplemente por ser amigo
del gobernador o del presidente de la república. Y ese esquema está en todas
partes de la práctica política e incluso de la administración.
Así, los datos que arroja Miguel Gracia Riestra, dan cuenta de esta costumbre:
resulta que la democracia interna en los partidos políticos no se privilegia en
la práctica, con todo y que es un ordenamiento constitucional. El tribunal
estatal electoral resolvió sobre 14 impugnaciones de ciudadanos, quejándose de
que sus derechos políticos en su partido fueron vulnerados: 12 en el PAN y 2 en
el PRD.
Miguel Gracia Riestra, hagan de cuenta, casi en plena semana santa, junto con
el resto de los magistrados electorales se lavaron las manos. Resolvieron que
los quejosos, del PAN como del PRD,debieron quejarse, agotar, dice, las instancias intrapartido. Y es que,
imagino, los quejosos pensaron bien: las instancias partidistas están
controladas por quienes los hacen a un lado… ¿Cómo pensar que actúen debida y
correctamente?.
Ahora, en plena hipercampaña, el PAN y el PRD deben recibir la notificación y
expediente y resolver en consecuencia. Imaginamos que irán por el mismo
sentido: la cuestión es que, si es que llegan de nueva las quejas al Tribunal,
los tiempos avanzan; y para estas fechas, en la práctica, ya los partidos
políticos tienen a sus candidatos como quien dice oficiales.
Los derechos políticos de los ciudadanos quejosos eran, en todo caso,
vulneraros por los plazos, los tiempos.
Lo que sucede con los militantes del PAN como del PRD es sintomático de la
democracia que se practica al interior de los partidos políticos. Incluso,
todavía hay un recurso más que tienen que resolver: las impugnaciones que en
Victoria, Matamoros y en Reynosa hicieron precandidatos del PAN, que se duelen,
se quejan, de que la votación interna fue fraudulenta. Al menos, lo que cuentan
–falta que comprueben-, indica una plena antidemocracia partidista.
Sobre la antidemocracia partidista el PRI no canta mal las rancheras: el hecho,
innegable, de que buen número de sus candidatos son de “unidad” significa
llanamente que la “disciplina” partidista se impuso, que las negociaciones fueron
fuertes, practicas, y los acuerdos evitan la realización de una práctica democrática
con la participación de toda la militancia; ahí, solo votaron los delegados,
pero fue fácil identificar a más de uno que fue delegado por “políticas”.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas