Por: Rosa Elena González28/03/2013 | Actualizada a las 23:17h
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Cuerpos
ardientes, sudorosos y húmedos se movían vertiginosamente, no dejaban pasar ni
un segundo de placer, se movían llenos de deseo, llegaron a la cita para
disfrutar de días desenfrenados, unos quisieron hacerlo en grupos, otros en
parejas, y unos cuantos más se unían solos a la fiesta. El
sol cubría aquellos cuerpos que parecían quererse comer al mundo de un solo
bocado, las olas se estrellaban en sus figuras, la arena les exploraba en su
ser, las bebidas embriagantes parecían apoderarse de sus conciencias, de sus
voluntades y eufóricos querían alcanzar el cielo con las manos. Excitados
querían estrujar hasta la esencia misma, unos consientes, otros inconscientes
pero todos deseaban los mismo, playa, sol, arena, diversión y placer. Jóvenes
muchos de ellos querían lograr el objetivo con el ímpetu propio de la edad, y
otros con el complemento del alcohol. El
recorrido fue largo, los jóvenes poco a poco imaginaban los días de desenfreno
y acariciaban las noches de placer, sus cuerpos vibraban a mil por segundo, sus
manos se crispaban y sus mentes se nublaban por la emoción. Imponente
el mar parecía secretearse con el astro rey, planeando las aventuras que
programarían bajo la tenue luz de la luna en las playas que parecían
apacibles con sus tranquilas aguas en Miramar. Borrachos
por la suave brisa y los rayos del sol, con sus labios con sabor a sal
esperaban el momento entre diversión y desesperación, pero como siempre hay un
aliado, ése en el momento indicado se apareció. Si,
y vieron pasar la camioneta y no perdieron la oportunidad para estar preparados
y de paso saber como se hace de manera segura, como se puede disfrutar la vida
sin contratiempos ni preocupaciones posteriores, con el menor riesgo posible. Como
si se tratara de pasar un examen profesional, una prueba de vida, o evitar un
castigo familiar, rápidamente los jóvenes abordaron la unidad, las ansias les
invadían y tan solo pensar en el momento les consumía en demasía. Pero
grande fue su frustración y desilusión, no podían concebir ninguna acción, aún
y con precaución muchos se quedaban como novias de rancho, solo que ellos
desvestidos y muy alborotados, y es que en estos juegos de la vida tuvieron sus
contratiempos que se tornaron en sus enemigos, como, la poca capacidad
económica de las familias más el denso clima de rumores sobre la inseguridad
que les cayeron como helada invernal sobre todos los jovencitos. Las
precauciones y necesidades de los padres no permitieron salir a las mujercitas
y este año muchas se quedaron en casa, y con ello, se ahorraron más de 45 mil
condones, así como lo lee, según las autoridades, esa era la meta repartir en
el playazo, fiesta juvenil que ya no fue igual que en los años anteriores, el
desenfreno de los jóvenes fue menor.. Este
año los esfuerzos de las autoridades de turismo y de los propios municipios se
enfocaron más a la promoción de la Semana Santa porque es ahí donde se tiene la
mayor derrama económica para Tampico-Madero Es
de aplaudir que los ordenes de gobierno hicieran sinergia con los prestadores
de servicios y la propia ciudadanía para que los visitantes a los destinos
turísticos tamaulipecos, como la playa Miramar tengan buena estancia, eso
garantiza que el año próximo se tanga un mayor numero de paseantes amantes
de playa y sol, además quienes constataron la calidad de los servicios,
la tranquilidad y la calidez de la gente se convertirán en promotores de
nuestro Estado. vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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