México, D.F. (Notimex).- Físicamente
no tienen nada en común, pero Ignacio López Tarso se identifica con Pablo
Neruda porque ambos comparten un gusto infinito por la poesía y la política.
"Para mí es un gran honor sentirme Pablo Neruda y lo
digo así porque en la obra exploramos su interior. Lo admiro desde que yo era
muy joven, justo cuando descubrí su poesía. En los años 50 yo andaba en la
Universidad de La Habana y le escuché decir el poema Canción de gesta, que
grabé en una cinta.
"Fue un momento muy emotivo y musical, pues se trata
de un autor al que le fascina hablar de política, pero lo hace de una manera
muy hermosa al oído, pese a que el momento por el que se atraviese no sea tan
maravilloso para el país protagonista", comentó a Notimex López Tarso.
Desde septiembre pasado, el primer actor encabeza el
elenco de "El cartero" (Il Postino), obra basada en la poesía del
autor chileno Pablo Neruda (1904-1973), en la que lo acompañan Helena Rojo,
Livia Brito y Erick Elías, en el Teatro Libanés.
"Pablo es un poeta muy creativo, un hombre que ha
invadido al mundo con sus textos porque han sido traducidos a muchos idiomas,
la gente lo sigue, lo admira.
"Yo no le quitaría nada, ni le agregaría nada a este
personaje porque los personajes se escriben para que uno les de vida tal y como
lo dicta el texto, así como existieron en la vida real, como en este caso. Este
fue un hombre de raíz, de espíritu y yo suelo respetar siempre la esencia y la
forma".
La historia está situada en el año 1970 cuando a Pablo
Neruda le proponen ser candidato a la presidencia de Chile, puesto que rechazó
en beneficio de Salvador Allende. De tal modo que el poeta prefirió permanecer
en su casa de Isla Negra en espera de que llegara una carta que lo confirmara
como ganador del Premio Nobel de Literatura de 1971.
En dicha región, que se caracteriza por ser de
pescadores, Neruda ganó un admirador más, "Mario" (Erik Elías), un
cartero que disfruta ir a entregarle cartas para platicar con él, escuchar su
poesía y pedirle versos para conquistar a "Beatriz" (Livia Brito),
hija de doña "Rosa" (Helena Rojo), la dueña de la hostería del lugar.
"El cartero", dirigida por Salvador Garcini,
dura 90 minutos. Está basada en la novela "Ardiente paciencia"
(1985), de Antonio Skármeta. El cine también hizo su adaptación bajo el título
"Il Postino" (1994), de Michael Radford, que mereció un premio Oscar
por Mejor Música Original.
"No conocía nada de este autor Skármeta ni de sus
novelas, así que para mí ha sido un grato descubrimiento porque el argumento es
bueno, con excelente ritmo y frases contundentes", destacó López Tarso.
Isla Negra, un pequeño poblado pesquero, es el escenario
donde se sitúa la casa de campo en la que Neruda pasa sus días antes de ser
nombrado Embajador en Francia.
"No vi la película, pero en mi opinión, tenía el
defecto grave de que la sacaron de su lugar original porque la obra sucede en
Isla Negra de la costa de Chile y en el filme la llevan a Italia.
"Nosotros, en el teatro, desarrollamos la historia
en Isla Negra, donde hay pocas personas, es un pueblo de pescadores y la mayor
parte de los habitantes son analfabetos. El cartero (Erik Elías) únicamente le
entrega cartas a Pablo Neruda, y todo coincide con una serie de acontecimientos
políticos en Chile", explicó.
Cuando López Tarso entra al escenario del Teatro Libanés
es obligado por el público a hacer una pausa antes de iniciar con la
interpretación de sus diálogos, pues los aplausos retumban en cada rincón de la
sala.
Por si esto fuera poco, después de cada función, el
maestro es largamente ovacionado de pie por los espectadores. Dicha acción la
toma como un homenaje que agradece de manera infinita, aunque prefiere pensar
que el reconocimiento es igual para todos sus compañeros de escena.
"Lo que pasa es que a mí me nombran hasta el último
y la gente pues ya suelta el resto de los aplausos que tenían guardados. Yo
nunca he creído que soy mejor o peor actor que los demás, simplemente soy un
actor", recalcó.
Fue precisamente por el teatro que López Tarso se hizo
actor: "Empecé mi carrera en la escuela de Bellas Artes, y mis primeras
experiencias fueron en el escenario, cuando el Palacio de Bellas Artes era
nuestro teatro".
"Los directores de Bellas Artes, eran gente como
Salvador Novo y José Gorostiza. Ahí fueron mis grandes experiencias, mi primer
Shakespeare ("Macbeth"). Mi primera griega fue El Hipólito" con
Felipe Santander, un muchacho que luego fue un gran escritor de teatro.
"Luego fui a la televisión y al cine. Ambos me han
gustado mucho, pero el teatro ha sido mi alimento espiritual", concluyó el
actor de 88 años y con más de 65 años de trayectoria artística.