Por: Luis Lauro Carrillo28/03/2013 | Actualizada a las 10:11h
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En
esta celebración de la Semana Santa en la que los cristianos conmemoran la
pasión y muerte de Jesucristo, al margen de la supuesta divinidad, resulta
oportuno reflexionar sobre la sentencia que lo condenó a morir crucificado,
dictaminada por Poncio Pilatos más por motivos políticos que religiosos.
¿Por qué decimos lo anterior se preguntará el lector? Porque Jesús muere en la
cruz, sentenciado por los romanos por un delito político como es la sedición.
El título que aparece en la cruz, referido por los cuatro evangelios, indica
claramente la causa por la que Jesús fue ejecutado. "Jesús de Nazaret, Rey
de los Judíos".
Señalemos ante todo que la
crucifixión era una ejecución ejemplar destinada a los rebeldes y sediciosos e
incluso a los bandidos por motivos políticos, lestai, como eran llamados
por los romanos.
Cabe subrayar que al
proclamar Jesucristolavenida del «reino de Dios» en la
Palestina de su tiempo, dicho concepto no era una noción totalmente
espiritualizada, sino de contenido político, que de suyo tampoco excluía el
aspecto religioso.
Tengamos presente que en la época del Nazareno y de los Evangelios, el
imperio opresor era el de los romanos, que en la línea bíblica había de ser
destruido para que tuviera lugar el cumplimiento de las promesas con el
advenimiento del reino de Israel, «reino que Dios le tenía prometido».
Por lo tanto el «reino de Dios» procede fundamentalmente de la idea del
«reino de David», que los apóstoles lo entendieron como un reino terrenal,
aun cuando en los evangeliosfuese
vaciado de su contenido político y
convertido en un remoto lugar de ultramundo de salvación individual, que desde
luego era difícil que así lo pudieran entender los contemporáneos de Jesús.
Da la coincidencia que Juan Bautista fue muerto según Flavio Josefo, por
motivos políticos, aunque los evangelistas argumentan otra causa. Juan
proclamaba, como después Jesús, la inminencia del «Reino de Dios». Los
movimientos proféticos eran movimientos mesiánicos y, por tanto, subversivos
del orden establecido por la ocupación
romana. Herodes intervino para suprimir a Juan Bautista.
De tal suerte que la expresión «reino de Dios», tenía un contenido religioso de
trasfondo social y político, pero también tenía un contenido revolucionario de
supresión de los opresores. Prescindiendo de exponer las espiritualizaciones
impuestas por los evangelistas, la
proclamación del «reino» llevaba una enorme carga política subversiva.
Por otro lado
conviene observar otros puntos del evangelio que tienen trasfondo político, relativos
a los motivos del conflicto con los romanos, por lo que Jesús fue enviado a la muerte:
Así pues la proclamación de Jesús como el Mesías, el viaje a Jerusalén y
su entrada triunfal, estos hechos estaban fuertemente asociados con su
pretensión al trono judío, que aun en Marcos queda bastante de manifiesto. Como
«hijo de David» y «Rey de Israel» será aclamado en Jerusalén.
En ese contexto, claramente se desprende que los evangelios son
pro-romanos y son anti-judíos. Todo ello refuerza la sospecha que escriben al
servicio de una tesis, la de desconectar lo más posible al cristianismo del
judaísmo y no herir las susceptibilidades romanas, más bien halagarlos con la
favorable pintura evangélica.
De ahí que se ha calificado a Jesús como agitador político de acuerdo
con Hermann SamuelReimarus en la obra“Los
objetivos de Jesús y de sus discípulos”. En 1930, Robert Eisler
publica su obra Jesús, “Rey sin Reino, donde afirma que Jesús originó en
Jerusalén una revuelta, siendo apresado y ejecutado por los romanos.
Más tarde Samuel George Frederick Brandon En 1967 publica
“Jesús y los zelotas”Donde presenta a
Jesús, como un revolucionario político-social, crucificado como sedicioso. En
los evangelios hay textos que acercan a Jesús y a los sicarios apunta
José Luis Sicre, SJ, en su libro “Jesús
y la política de la época”.
Por consiguiente el poder
político romano en la Palestina se basó para lacondenación de Jesucristo en razones políticas, en otras palabras Jesús
fue llevado ante la justicia romana por razones de estado, es decir por motivos
diferentes a los de su acusación religiosa; de ser un falso profeta, mismo que no era un delito que amenazase a la
seguridad del Imperio.
En definitiva, Jesús fue
sacrificado en aras de intereses políticos por la justicia romana por haber intentado
sublevar a las turbas para devolver a Israel la independencia. Jesús en los
hechos fue un agitador político y pretender el tronocomo rey de los judíos, y como tal fue
condenado a la muerte por crucifixión.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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