Cuando alguna persona cercana tiene algún logro, como que somos partícipes, y muchas veces pareciera que los logros...
Por: Carlos Santamaría Ochoa16/04/2010 | Actualizada a las 16:58h
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Cuando alguna
persona cercana tiene algún logro, como que somos partícipes, y muchas veces
pareciera que los logros son propios. Más gusto nos da cuando tenemos algo que
ver en esos logros, porque, aunque en ocasiones no estamos en el momento en que
se reconoce el avance, sí sentimos que eso que hicimos, grande o pequeño, tiene
mucho que ver.
Sucede en este
caso con la certificación que se ha entregado a la Unidad Académica de Derecho
y Ciencias Sociales de la UAT, en cuanto a las maestrías que se imparten en esa
casa de estudios sobre comunicación y derecho.
En el caso de
comunicación, la maestría se imparte con cuatro énfasis o especialidades, y que
se refieren a comunicación social, corporativa, diseño digital y medios
masivos, en tanto que la de derecho se maneja en las especialidades de derecho
constitucional, penal, fiscal, civil y laboral.
Hay opciones para
que la gente pueda elegir cualquiera de esos campos en las dos profesiones.
Carlos Hinojosa
Cantú, director de la Unidad, ex facultad de Derecho se siente contento y no es
para menos: lograr el certificar las licenciaturas significó un enorme reto,
pero hoy, hacerlo en el nivel de maestrías es algo mucho más importante y sobre
todo, con mucho mayor grado de satisfacción.
La certificación
se logró ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología –CONACYT- y se acaba
de dar el veredicto, mismo que fue comunicado al rector de la UAT José María
Leal Gutiérrez.
Hay que imaginar
el gusto que le habrá dado al funcionario el saber que las cosas se están
mejorando y son avaladas por instituciones que tienen la calidad para hacerlo.
Otras escuelas
siempre afirman que son mejores que cualquier universidad pública. Somos de la
idea de que en cualquier institución se encuentran buenos y malos alumnos.
Los egresados
miden la calidad de sus escuelas: si salen y se colocan bien, la institución es
buena; si tienen un muy buen trabajo o son trascendentes en el desarrollo de su
actividad, la institución tiene un “plus” extra y significa que es confiable.
Por el contrario,
la mejor del mundo, si tiene egresados desempleados o que son más que
mediocres, no pasa nada, pero tampoco la gente les adjudica nada bueno.
La Unidad de
Derecho y Ciencias Sociales Victoria de la UAT ha cambiado mucho, y en eso
tiene que ver, claro, la buena dirección, como sucede en el fútbol, pero
definitivamente, fundamental resulta el equipo de trabajo que permite que los
logros se alcancen.
Ningún director
técnico triunfa sin el concurso de sus jugadores, y en el caso que nos ocupa,
los “jugadores” son los profesores de la UAT, esos que son muchas veces
valorados en forma equivocada, porque se piensa que somos una universidad
pública que no tiene calidad.
Hoy la UAT ha
demostrado a base de una serie de acciones que está a la altura de cualquier
institución educativa, e insistimos en que la calidad se demuestra en la manera
en que sus egresados se desempeñan.
Como en toda
institución, hay uno que otro alumno que ha salido de ahí que avergüenza a la
institución, pero afortunadamente, son más los que dejan cosas positivas.
Una de las cosas
que ganarán los alumnos es que podrán gestionar una beca ante el CONACYT,
siempre y cuando, claro, tengan un buen excelente rendimiento académico. Todo
lo anterior se conjuga para que haya resultados como los que queremos en
tiempos en que las noticias malas son más que las buenas.
Hay que destacar
que en este sentido, la certificación tuvo que sortear 110 indicadores que
fueron evaluados por el CONACYT para acreditar ambas maestrías.
Y es natural que
el maestro Hinojosa Cantú esté satisfecho del desempeño de sus profesores, de
su equipo de trabajo, y de los resultados obtenidos.
Los que
conformamos una parte de esta comunidad nos sentimos muy halagados porque
finalmente, aquello que vimos como sueño es hoy una realidad, y el trabajo que
se ha tenido que hacer nos compromete.
Y decimos lo
anterior, porque cuando una institución es certificada, se establece de hecho
un compromiso con la sociedad, ya que se llega, pero lo más difícil sigue, que
es el mantenerse.
Nos unimos a las
muestras de regocijo que se han manifestado en torno a la UADCDS, porque,
insistimos, somos parte de esta comunidad, y porque tenemos la firme idea que
no importa ser una universidad pública o privada, local o foránea, nacional o
extranjera: lo importante es tener la calidad suficiente para destacar, y sobre
todo, el carácter para mantenerse en esos niveles.
Enhorabuena para
todos ellos, para los profesores y personal que ha tenido que ver. Ojalá todas
las unidades, escuelas y facultades de la UAT logren este tipo de
certificaciones, para que los miles de individuos q1ue conformamos su comunidad
podamos sentirnos más orgullosos de nuestra alma mater.
Felicidades,
pues, y que sigan los éxitos.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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