Por: Rosa Elena González25/03/2013 | Actualizada a las 23:06h
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Desde
el origen de la creación ha existido el bien y el mal, en cada acción del
ser humano se manifiesta la ambición, corrupción, y la traición, es tanta la
maldad que hasta DIOS fue traicionado por uno de sus mejores amigos por dinero. Definitivamente
todos los seres humanos tenemos una parte de bondad y una de maldad, cuando las
cosas se hacen mal tenga por seguro que la irresponsabilidad de nuestros actos
tarde o temprano pagará los agravios, alguien se encargara de cobrar las
facturas pendientes. En
estos tiempos donde la ambición corrompe almas, el deseo de poder nubla las
razones, el sonido y brillo del dinero ciega y ensordece las conciencias es
cuando más se respira traición, huele en cada esquina a tal grado que parece
que la maldad gana terreno y la bondad desaparece. La
Semana Mayor o Santa es un espacio de reflexionar en cuanta necesidad tenemos
hoy los seres humanos de fortalecer el espíritu, de alimentar el alma, de
buscar en los lugares oscuros un poco de luz que ayude a continuar el camino,
de encontrar paz emocional para conservar un poco de bondad en nuestros
corazones. Con
todo lo que sucede en este mundo hostil y lleno de maldad se pierde día a día
la capacidad de amar, de sentir compasión, poco a poco la gente se vuelve
indiferente al dolor ajeno, no hay misericordia por el que sufre, ni consuelo
para el que llora. Si
perdemos la sensibilidad, la fe y esperanza en la Divinidad será como perderlo
todo, no encontraremos el remanso de paz que deseamos, qué necesitamos en
tiempos difíciles y estaremos perdidos en el laberinto de las interrogaciones,
de la soledad sin consuelo, nuestras vidas navegaran en un mar de maldad sin
encontrar sentido, ni motivo. Ahora
que se han desatado los demonios, qué sentimos que llegaron los jinetes
apocalípticos recargados de maldad, hambre, ambición, tragedia, muerte, crisis
y destrucción es cuando más debemos de buscar alternativas para alimentar
nuestra alma, trabajar para que las cosas sean mejores, tener fe en que veremos
un mejor mañana, no perder la capacidad de amar y si es necesario perdonar,
claro que es difícil para el que ha vivido en carne propia el dolor de perder a
un ser querido, de ver a sus hijos sin el pan de cada día, que las deudas le
consumen y la desesperación le mata, pero siempre se debe seguir por el camino
correcto. Debemos
de buscar un remanso de paz, una esperanza, sobre todo hoy día que nos cuesta
trabajo creer en los políticos y sus propuestas de soluciones a los
problemas que nos aquejan no es bueno perder la confianza en DIOS, la fe y
esperanza en la divinidad es lo único que nos mantiene vivos. Semana
Santa o Semana Mayor, es momento de reflexionar, ojala todos tuvieran lugar
para hacerlo, que guardaran sus rencores y ambiciones, que meditaran sobre lo
que están haciendo bien y que están haciendo mal, que se preguntaran qué desean
para sus familias, qué mundo se heredara a las nuevas generaciones, si por lo
que pelean es realmente lo que les dará la felicidad. La
adrenalina pasa, los efectos del poder bajan, el dinero va y viene, la realidad
tarde o temprano llega y es cuando se cae en cuenta que no hay vuelta en el
tiempo, ni barita mágica que pueda enmendar lo destruido, ni alcohol que cure
el dolor del alma. Si
DIOS detecto en su última cena el odio del traidor, porque ahora no se ve,
condena y castiga a los judas, a los demonios de estos tiempos que le hacen mal
a la humanidad, a nuestro México, si DIOS ya dio su vida por nosotros porque
los hombres y sus ambiciones siguen matando y haciendo sufrir a inocentes
obligando a vivir en este valle de lágrimas. Esas
respuestas tendrían que darlas las altas cúpulas del poder, esas que han
permitido el nacimiento y crecimiento de los grandes males que hoy azotan a la
población, seria bueno que los políticos escucharan el clamor de la gente y
dejaran a un lado las diferencias partidistas y los intereses de grupos o
personales y unieran esfuerzos, que trabajen en forma responsable por el
bienestar del pueblo. Que
quienes tienen en sus manos el poder brindar paz, tranquilidad y bienestar a la
gente guarden un poco sus ambiciones y cumplan con su compromiso con México
para que poco a poco comiencen a desaparecer todos los males que aquejan
a este glorioso país. Cierto,
es mucho pedir, que sucediera seria un verdadero milagro, los políticos solo
rezan para su Santo, los demonios quizá ni siquiera en Semana Santa
reflexionaran o se tocaran el corazón, para el pobre pueblo mexicano no habrá
tregua en días Santos, lamentablemente, hambre, miedo, tristeza y desolación
seguirán a lo largo y ancho de la nación. Seria
bueno que al menos en estos días Santos unos y otros hicieran una tregua, que
respetaran la sangre derramada de JESUS, que amarraran sus demonios, que
mandaran a vacacionar los rencores, que reflexionen para que tengan un poco de
paz espiritual, DIOS les dará alivio a sus atormentadas almas y el pueblo
teniendo tranquilidad lo agradecerá. vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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