Por: Melitón Guevara Castillo25/03/2013 | Actualizada a las 18:19h
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Ya conocemos, ahora sí, los nombres
prácticamente oficiales de los candidatos a las alcaldías tamaulipecas. Este
domingo, el PRI, realizo sus convenciones y sus consultas a la base, para dar
por concluida la etapa de selección de candidatos. Antes, lo hicieron el PAN y
el PRD. Alejandro Etienne, del PRI; Arturo Soto Alemán, del PAN y Rosario Garza
del PRD.
Son tres desconocidos en términos políticos. Alejandro, los últimos seis años,
se la paso encerrado en el juzgado, administrando la justicia en la entidad;
Arturo, estuvo, los últimos seis, en Cuernavaca cobrando impuestos federales a
los contribuyentes y Rosario, día tras día, se le pudo observar en su restaurant.
En pocas palabras, ninguno de los tres tiene, a la fecha, un cargo político,
que los coloque con un buen capital político.
Es a partir de ahí como, entonces, es posible empezar a percibir la imagen que
tiene cada uno de los candidatos a la alcaldía victorense. Imagen que, sin la
menor duda, tiene que provenir de su presencia en los medios; de su vinculación
con su partido y militancia y de cómo, entonces, lo percibe la sociedad.
Alejandro Etienne si bien es cierto que no tenía, como bien dicen, baños de
pueblo, su ventaja es la estructura y organización de su partido. Por eso, en
su unción pudo presumir que tuvo 320 eventos con la militancia; y presumirlos,
dijeron, ante miles y miles de priistas que le dieron la mano, se tomaron fotos
con él y a voz en cuello exclamaban porras y consignas para su candidato.
Mostro, como bien dicen, musculo.
Arturo Soto es un “chamaco”, diría Gustavo Cárdenas, que regresa triunfante,
exitoso –dicen que económicamente-, de su paso por el servicio público en el gobierno
federal de Fox y de Calderón. Se reunió con su base militante y desarrollo una
excelente tarea de marketing político. Trabajo mucho y por solo 20 votos obtuvo
la candidatura. El día de su elección recorrió las calles de victoria en un
gallo que fue deslucido, si es que lo comparamos con otros, que en otros
tiempos, han realizado panistas como Abelardo Perales.
Por la impugnación que presento –al menos se dijo en la prensa-, Gustavo Cárdenas,
Arturo tiene el problema de una legitimidad basada en una mayoría aplastante.
Ahora se cierne sobre su candidatura el estigma de Agustín de la Huerta, el
candidato que gano por 6 votos en Madero: que sus opositores le digan, es decir
Gustavo y sus seguidores, que no cuenten con ellos en la campaña constitucional.
Se antoja, luego entonces, una campaña débil, con más estorbos que apoyos.
María del Rosario Garza llega a la candidatura del PRD como ciudadana. Su unción fue, a lo lejos, allá en Aldama,
puesto que allá hizo el PRD su asamblea estatal. En pocas palabras, Rosario se
ve sola… el PRD no cuenta con estructura ni militancia, similar o parecida al
PRI o al PAN, tan es así, que ni siquiera tiene para generar candidatos en los
distintos municipios. Por eso, Rosario es candidata ciudadana: porque el PRD no
tiene militancia, casi puros líderes y una imagen de división y de ambición.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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