Por: Melitón Guevara Castillo18/03/2013 | Actualizada a las 19:31h
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Cada vez que hay elecciones sucede lo mismo: que
un buen número de diputados locales, des todos los partidos, piden licencia
temporal para participar en los comicios, en este caso, para buscar ser
alcalde. Y como siempre, en estos casos, vuelves a aparecer el mismo tema: el
del chapulineo, es decir, que se obligue a quienes están en un cargo de
elección popular, que terminen su encomienda.
Ya paso la etapa previa, ya cada partido político, tomo la decisión des quien o
quienes serán sus candidatos. Y la noticia, sorprendente, es que varios de esos
que pidieron licencia, estarán nuevamente como diputados locales, no lograron
nada, perdieron la contienda interna. En pocas palabras: ni sus propios
correligionarios los quieren y es cuando, entonces, uno se pregunta: ¿Cómo es
que son diputados?
Es incomprensible que, esos que pidieron licencia para ser precandidatos, no
ganen la interna en su partido. Incomprensible por una sencilla razón: al ser
diputados tienen la oportunidad de salir, como Beatriz Collado, a cada rato en
los medios de comunicación; de placearse por todos lados, de saludar a medio
mundo… pero sobre todo, de hacerse de una buena imagen, con el pretexto de la
gestoría social que, se entiende, hacen todos los días.
¿Por qué son diputados (as) locales? La respuesta es casi natural: no por el
trabajo que hayan realizado con la gente; muchos de ellos llegan simple y
sencillamente porque, en su partido, son parte de una camarilla que esta
enquistada en el poder; y esa camarilla, como sucede en todos lados, se reparte
los cargos entre amigos y cuates, no por los méritos y trabajo partidista.
Los hechos demuestran que, más de un diputado (a) local actual, no es capaz ni
de ganar una contienda interna. Eso indica, claramente, que las simpatías entre
sus correligionarios no les pertenecen. Y no le pertenecen por una sencilla
razón: su trabajo político no es suficiente, no es el adecuado o simplemente
porque no hacen, se la pasan únicamente haciendo declaraciones sin discriminar
los temas, contestan todo lo que les preguntan los reporteros.
De acuerdo a la Constitución Política del país la soberanía radica en el
pueblo, que debe elegir a sus gobernantes; y son los ciudadanos, a través de
los partidos políticos, los que deben elegir a quienes nos gobiernan. Sin
embargo, elección tras elección, los partidos políticos se han empeñado en
poner de candidatos, no a los que quiere la ciudadanía, pero si a los que
forman parte de su burocracia o elite política.
La partidocracia tiene secuestrada la voluntad popular. Por eso, cuando un
partido decide que sean los ciudadanos con su voto los que elijan a sus
candidatos están siendo congruentes con los principios democráticos. Bien por
el PAN que acaba de modificar sus estatutos y que dan, confieren pues, ahora al
militante la capacidad de elegir a sus líderes, sobre todo al líder nacional.
De ser un partido de elite, está pasando a ser un partido democrático.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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