Por: Javier Rosales Ortiz18/03/2013 | Actualizada a las 13:32h
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A los 50 y tantos años su adiós a la farándula política,
es vergonzoso. Te lo dije, Gustavito, tu nombre ya sonaba a “bofo” y es
por eso que el consejo fue que no te midieras en el ruedo con un mancebo,
porque aunque en las fotografías retocadas pretendas lucir como Dorian Gray,
aquel que según la novela de Oscar Wide ofreció su alma al diablo para que su
belleza envidiable, su alo de inocencia y su carisma, se conservaran intactos
con el paso de los años, la verdad es que el tiempo no perdona. Y aunque por una diferencia mínima de votos tu pesada
humanidad rodó por el suelo y esa seguridad a la que te aferrabas de que aun
eras capaz de conquistar los inquietos corazones de las jóvenes y de las viejas
féminas de tu azulado partido, la victoria se te escapó, se te fue como agua
entre los dedos. Nunca fuiste capaz de asimilar lo que le atribuyen a la
otrora bella vedette cubana “Tongolele” de que en el medio del espectáculo hay
que retirarse a tiempo, con gracia y con dignidad pare envejecer en paz. Y es que Gustavo Cárdenas Gutiérrez creía que la
popularidad perdura a base de los recuerdos, de los sueños y de las anécdotas
jocosas que invitan a la carcajada, sin embargo hoy se da cuenta con sorpresa
que es la mentira, la frivolidad y el ocio los que cavaron su tumba política. Más de uno le advirtió que ya no se podía vivir de dulces
quimeras y que los panistas de Ciudad Victoria ya no son los mismos que hace 20
años, si aquellos que se embriagaban con unos traguitos de cariño, de besitos y
de falsos saludos. Hoy Gustavo fue derrotado por Arturo Soto Alemán, un
joven atlético y moreno totalmente desconocido por el grueso de la población
victorense, quien debe y, en serio, asimilar que no solo los panistas
rechazaron al integrante del clan de los Cárdenas como su candidato, sino que
también significa que lo reprobaron como alcalde que fue hace 20 años cuando a
base de juegos y escándalos que tal vez tenían un toque de divertido en aquel
entonces, desarrolló su gestión. Como habitante de esta capital en ocasiones me pregunté:
¿Cómo reaccionaría como alcalde Gustavo si por ejemplo Ciudad Victoria viviera
una emergencia, como una inundación?. Y el cuestionamiento tenía sentido, en razón de que él
estaba peleado con todos y su objetivo era solo satisfacer sus caprichos, no
las necesidades de la población. Eso, es algo en lo que Arturo también debe
meditar. Y sobre Arturo, me cuestiono casi lo mismo: ¿Cómo
responderá al clamor de la población por los problemas de inseguridad que se
viven aquí con esa juventud, que es tan evidente?. Aunque Gustavo amenazó con impugnar el resultado de la
elección de este domingo, realmente eso ya es página muerta y ahora la atención
del PRI de Tamaulipas se centra en la figura de Arturo. El, se va a medir en las urnas con el abanderado del PRI
a la alcaldía local, Alejandro Etienne Llano, un hombre serio, preparado, con
una trayectoria pública que no tiene mancha y a quien la población victorense
empieza a identificar rápidamente. Es, Alejandro, un proyecto que por supuesto el PRI no
dejara morir solo, un elemento que empieza a disfrutar del Shampoo de cariño de
las clases media y baja de esta capital y quien, por fin, aprendió a sonreír,
para beneplácito de los que le apuestan a su futuro político. El, es, la carta fuerte del PRI y del Gobernador Egidio
Torre Cantú, quien sabe de su lealtad, de su capacidad y que un político se
puede fabricar de la noche a la mañana y ofrecer resultados, cuando se deja
tomar de la mano por la ciudadanía. Entre Alejandro y Arturo está el nuevo alcalde de Ciudad
Victoria. El próximo gobernante de la capital tamaulipeca. Y una atractiva competencia entre el prieto y el
colorado. Correo electrónico: javo-ortiz@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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