Por: Melitón Guevara Castillo17/03/2013 | Actualizada a las 19:10h
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Se definió, ahora si, la candidatura panista en la
capital tamaulipeca: con 23 votos de diferencia, no 100 como pregonaba, fue
como Arturo Soto se convierte en el adversario de Alejandro Etienne y de María
del Rosario Garza. Ahora si, como quien dice, están puestas las cartas sobre la
mesa. Claro, alguien puede decir: Etienne aún no es candidato, pero su unción
es des facto, aunque aún no todavía formal. Cuando decimos que el poder, en su ejercicio, es suma
cero, la idea es señalar algo muy elemental. El poder se ejerce, por eso se
lucha por el: y una vez que se obtiene, hay que conservarlo, y trabajar para
acrecentarlo, de otra manera se corre el riesgo de que se pueda perder. Quien
lo tiene y no lo ejerce, deja que otro lo haga. Arturo y
Gustavo, cada quien, decía que tenía el triunfo en la mano; incluso, Arturo una
y otra vez dijo que tendría una diferencia de 100 votos. La elección interna panista deja en claro que, si bien es
cierto, Gustavo Cárdenas ya no tiene la fuerza de antes, de cuando logro ganar
–como bien presume- seis elecciones internas, aun cuenta con un buen capital
político. Incluso, se vale especular, que la derrota de Gustavo se forja cuando
pierde a dos panistas que en los últimos días se sumaron al proyecto de Soto:
son, dijo Gustavo, solo dos votos; pero en la práctica son más, porque tanto
Juan García como Silvano Flores, tienen seguidores y son parte de un grupo
político. Buena la disposición Gustavo: de sumarse al equipo
ganador. Solamente que ahora, Arturo Soto, tiene que tomar en cuenta a Gustavo
y a su gente; de otra manera, si no lo hace, bien que sabe que puede perder un
buen número de operadores y simpatizantes; y la historia es vasta en ejemplos,
de como, por no sumar a tiempo, una victoria puede convertirse en una derrota.
El poder del PAN, en la capital, lo tienen Soto y Cárdenas; ellos saben si lo
dividen o lo unen. La mejor forma de ver como el poder, en su juego, es suma
cero, es lo que esta sucediendo a nivel nacional: Vicente Fox y Felipe Calderón
no fueron capaces de ejercer el poder; dejaron que poderes de facto, los
guiaran y por eso se entregaron, se pusieron, a los pies de los medios de
comunicación. Hoy, Enrique Peña Nieto, está demostrando lo que es el poder: lo
está concentrando y dando evidencias del poder estatal: Elba Esther Gordillo
fue el ejemplo de que no hay nadie más poderoso que el Estado. Con la reforma de telecomunicaciones no hemos visto, para
nada, que los grandes consorcios de las telecomunicaciones se pongan al brinco
o simplemente dejen ver que tal reforma va en contra de los derechos de unos y
otros, incluso hasta la aplauden. Y ya, los expertos, han dado indicios de los
alcances y repercusiones que podrá tener dicha reforma. Con decisiones y
acciones Peña Nieto confirma y acrecienta su poder político. Los resultados en la elección interna del PAN en la
capital demuestran, por ejemplo: a) Que Gustavo ya no arrasa como antes, pero
que aún dispone de un buen capital político que no se puede ni debe desdeñar;
b) Que Arturo Soto no arraso, como pregonaba y que, en todo caso, sus
abundantes recursos y mercadotecnia solo le dieron un triunfo de “panzazo”. No
hubo, ese 3 a 1 que pregonaban sus seguidores o una diferencia de más de 100
votos que el mismo Arturo pregonaba. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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