Es un tema que hemos tratado en infinidad de ocasiones, sin embargo, hoy, se convierte en actual de nueva cuenta, dado que se ha autorizado al respecto...
Por: Carlos Santamaría Ochoa14/04/2010 | Actualizada a las 14:30h
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Es un tema que hemos tratado en infinidad de ocasiones,
sin embargo, hoy, se convierte en actual de nueva cuenta, dado que se ha
autorizado al respecto un nuevo ordenamiento legal que presumiblemente regirá
el tema: la obesidad infantil.
Ya se ha aprobado el ordenamiento que obliga en las
escuelas a tener actividad física cotidiana, sin embargo, ahora faltarán los
maestros de la materia, y el interés del SNTE en hacer cumplir la mencionada
ley, ya que se requerirá de profesores que cumplan con esta actividad que se ha
convertido en fundamental para el desarrollo de nuestros hijos.
Las cifras alarman: somos la nación que ocupa el primer
lugar en obesidad infantil, y en cuanto a adultos nos damos un “quien vive” con
los Estados Unidos, donde la gordura es cotidiana, gracias a la “excelente”
comida rápida que se expide en esa nación, y de la que muchos de nosotros
somos fanáticos, con la consecuente “cuota” que hay que pagar y que se refleja
en la báscula.
También se ha hablado de aspectos que tienen que ver con
el consumo de alimentos en los tiempos de recreo, y en este sentido tenemos que
ser muy claros al manifestar que, por experiencia propia, se antoja difícil el
ordenamiento en este sentido, ya que antes que nos obliguen a dar algo
específico a nuestros hijos nos deben garantizar un salario decoroso para poder
hacernos con la comida requerida.
Se vienen cambios con esta aprobación, pero hay que
entender que la tarea se antoja harto difícil, por la magnitud del problema que
sigue creciendo y tiene diversos puntos que están relacionados con su
problemática.
Nada fácil ha sido, históricamente, que aprendamos a
“comer bien”. La frase típica de los abuelos tiene mucho que ver con lo
anterior, ya que los “viejitos” siempre procuraban que hubiera en los platos
cotidianos la cantidad suficiente de verduras, de fruta y otros alimentos,
tratando de que fuera todo balanceado. Hay que entender que antaño, a
menor cantidad de información, la gente sabía qué comer y qué evitar, y además,
los padres o abuelos nos obligaban a comer todo y de todo, no había espacio
para lo que hoy conocemos como “chiflazones” o costumbres poco adecuadas. Los
niños ahora dejan la comida y nadie les puede decir nada.
¡Vaya que han cambiado los tiempos!.
Pues bien, se ha dado el paso, ahora hay que buscar el
artículo que dice que la educación es gratuita y que los padres no tienen que
trabajar en una cooperativa para adquirir insumos que se necesitan y que, por
tradición o falta de dinero, la autoridad no entrega. También, hay que buscar
el artículo donde se obligue a alguien a pagar fotocopias, recibos telefónicos
y otros gastos que se generan en las escuelas y qe surgen precisamente de lo
que se “gana” e la cooperativa.
Hay quien considera a las cooperativas y las ligas de
padres como un jugoso negocio, porque piensan que se hacen millonarios
quienes ahí participan. Nada más equivocado que lo anterior: son señoras que
pasan la mitad de su vida trabajando para los demás.
Y entonces, volviendo al tema principal de la ley,
veremos seguramente que nuestros hijos tendrán que ir a diario con uniforme de
educación física, porque el profesor estará ahí, todos los días, al menos media
hora con cada grupo, y no precisamente perdiendo el tiempo, sino haciendo
algunos ejercicios adecuados para su edad y el objetivo que se plantearon
quienes dirigen el país pero seguramente no conocen las primarias oficiales.
Entonces, todos conoceremos las actividades de los
profesores de educación física, y en algunos casos, también los conoceremos
finalmente.
Hemos insistido en que este es un problema que viene de
la familia, y no se vale endilgarlo a los demás. No es justo que digamos que la
autoridad tiene la culpa de la gordura de nuestros hijos: finalmente, el
sagrado depósito de ellos recayó en los padres y no en diputados, senadores,
gobernadores o presidentes. Somos los padres los que tenemos que poner remedio,
y si con el amor que profesamos hacia ellos, no somos capaces de hacer nada,
entonces, ¿por qué esperar que la autoridad lo haga?.
A ver si ahora si nos ponemos la pila y trabajamos para
que ellos tengan un mejor estado de salud, ocupándonos de lo que debemos, y
también, exigiendo a las autoridades que hagan su parte. No podemos dejarles
todo, pero tampoco los podemos dejar fuera de una responsabilidad social que
nos está afectando a todos.
Vienen tiempos en los que hay que poner mucho esfuerzo.
Imaginamos lo que dirán los hijos cuando les “levantemos la canasta” en cuanto
a bocadillos y postres, pero finalmente, será por su bien, y tenemos que aplicar
todo nuestro ingenio para beneficio de ellos.
Es hora, sinceramente, de que todos hagamos lo que nos
toca. Olvídese de la ley.
Finalmente, en México las leyes no se respetan ni se
cumplen. No lo haga por la ley, sino por sus hijos, que el beneficio o problema
será únicamente de ellos, y nadie, más que nosotros, estará con ellos.
Comentarios:
santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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