Por: Carlos Cortez García13/03/2013 | Actualizada a las 15:18h
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¡Habemus Papam! El
Argentino Francisco I La elección del nuevo Papa, no sólo cambia el rostro
de la Iglesia Católica, sino el rostro de Argentina y de América Latina. Mucho
se especuló, pero parecía impensable que algún papa del bloque norteamericano
tuviera posibilidad, cuando se esperaba que la aplanadora italiana recuperara
lo que durante muchos, muchísimos años, tuvieron en su poder. Así pues, Francisco Primero, el nuevo Papa, Jorge Mario
Bergoglio, nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. El Cardenal
Bergoglio es uno de los cinco hijos de un matrimonio italiano de clase media formado
por Mario, empleado ferroviario, y Regina Sívori, ama de casa. Entre sus
escritos figuran Meditaciones para religiosos (1982), Reflexiones sobre la vida
apostólica (1986), Reflexiones de esperanza (1992). Estudió y se diplomó como técnico químico, pero al
decidirse por el sacerdocio ingresó en el seminario de Villa Devoto. El 11 de
marzo de 1958 pasó al noviciado de la Compañía de Jesús, estudió humanidades en
Chile, y en 1960, de regreso a Buenos Aires, obtuvo la licenciatura en
Filosofía en el Colegio Máximo San José, en la localidad de San Miguel. Entre
1964 y 1965 fue profesor de Literatura y Psicología en el Colegio de la
Inmaculada de Santa Fe, y en 1966 dictó iguales materias en el Colegio del
Salvador de Buenos Aires. De 1967 a 1970 cursó Teología en el Colegio Máximo de
San Miguel, cuya licenciatura obtuvo. El 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote. En
1971 hizo la tercera probación en Alcalá de Henares (España), y el 22 de abril
de 1973, su profesión perpetua. Fue maestro de novicios en la residencia Villa
Barilari, de San Miguel (años 1972/73), profesor en la Facultad de Teología y
Consultor de la Provincia y Rector del Colegio Máximo. El 31 de julio de 1973 fue elegido provincial de la
Argentina, cargo que ejerció durante seis años. Estuvo en Alemania, y al volver
la superioridad lo destinó al Colegio del Salvador, de donde pasó a la iglesia
de la Compañía, de la ciudad de Córdoba, como director espiritual y confesor.
Entre 1980 y 1986 fue Rector del Colegio Máximo de San Miguel y de las
Facultades de Filosofía y Teología de la misma Casa. El 20 de mayo de 1992, Juan Pablo II lo designó Obispo
Titular de Auca y Auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio del mismo año
recibió en la Catedral primada la ordenación episcopal, y fue promovido a
Arzobispo Coadjutor de Buenos Aires el 3 de junio de 1997. De dicha sede
arzobispal es titular desde el 28 de febrero de 1998, cuando se convirtió en el
primer jesuita que llegó a ser primado de la Argentina. Sucedió en el cargo al
Cardenal Antonio Quarracino. Fue nombrado Cardenal presbítero el 21 de febrero del
2001; recibió la birreta roja y el título de San Roberto Belarmino. Asistió
como Relator General Adjunto a la X Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos,
Ciudad del Vaticano realizado del 30 de setiembre al 27 de octubre de 2001. En
la Santa Sede, forma parte de la Congregación para el Culto Divino y la
disciplina de los Sacramentos, la Congregación para el Clero, la Congregación
para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.
Asimismo, integra el Pontificio Consejo para la Familia, la Comisión para
América Latina (CAL) y el Consejo Ordinario de la Secretaría General para el
Sínodo de los Obispos. Participó en el cónclave del 18 y 19 de abril de 2005.
Asistió a la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad
del Vaticano, 2 al 23 de octubre de 2005. Miembro del consejo post-sinodal de
la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. El 9 de noviembre
de 2005 fue electo Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, para el
trienio 2005-2008. En la Santa Sede es miembro de la Congregación para el
Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos; de la Congregación para el
Clero; de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y de las
Sociedades de Vida Apostólica; y del Pontificio Consejo para la Familia. Así pues, hoy la iglesia tiene un nuevo pastor en la
persona del argentino Francisco I, Cardenal latinoamericano, hombre que
da mucha tranquilidad, con una gran capacidad de c0municación y con una gran
tarea en los años por venir. Y que tendrá, además, que resolver los grandes
conflictos de la Iglesia moderna, lo que Benedicto XVI no pudo, pero a quien
hay que reconocerle su honestidad por renunciar ante su incapacidad para
afrontar los grandes retos de la Iglesia Católica. Es todo por hoy en el Hipódromo. Cualquier comentario
será bien recibido en carlos.cortesg@hotmail.com.
Carlos Cortez
Columnista.
Su colaboración Hipódromo Político es publicada en diversos medios de Tamaulipas
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