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Sección: Editoriales / Escenario político
Pablo y Homero no son siameses
Por: Marco Antonio Torres de León
12/03/2013 | Actualizada a las 11:38h
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Dice
el mexicanísimo refrán: No es lo mismo atrás que en ancas.
No tenemos duda alguna que PABLO GONZÁLEZ LEÓN, si agarra línea en solitario
(no acompañado) emprendiendo una ardua campaña por tierra como él lo sabe
hacer, ganará las elecciones constitucionales de julio.
Pero si comparte su brillo con un acomodaticio candidato del PRI a diputado
local, corre peligro de perder hasta la camisa.
Las cosas están poniéndose peliagudas para la fórmula PABLO-HOMERO, a quien
algunos publicistas novicios insisten en hacerlos aparecer mediáticamente
como unos candidatos siameses, biológicamente imposibles de separar, cuando en
realidad los dos son diametralmente opuestos, como el agua y el aceite.
A cualquier hora, el PRI insiste en llevarlos juntos, mezclando lo bueno con lo
malo, lo limpio con lo sucio; aunque en el pecado el PRI podría llevar la
penitencia, por no separar al bien nacido del mal nacido.
El PRI corre gravemente peligro de perder las elecciones municipales y
estatales, ya no digamos de la alcaldía sino de la diputación local del XVII
Distrito, mismo que incluye a tres municipios, El Mante, Antiguo Morelos y Nuevo
Morelos, estos dos últimos municipios gobernados por el PAN.
Pablo González León por tanto, deberá cuidar el carisma innato que posee, y con
el cual nació, mismo carisma que lo llevó a dar el brinco exitoso a la
política, cuando hasta hace 3 meses nadie daba un miserable centavo por él; y
cuando de la misma gavilla tribal de HOMERO RESENDIZ brotaban pestes contra su
figura en el PRI estatal judicializándole dolosamente su caso como gerente de
COMAPA, y amagando con sacarle ‘sus trapitos al sol’ si desde Victoria
insistían en hacerlo candidato.
Como también le judicializaron su historial a RIGOBERTO RODRÍGUEZ RANGEL para
sacarlo de la jugada como candidato a la alcaldía del Mante cuando casi tenía
la candidatura en la bolsa, un nefasto objetivo que Todos Unidos por El Mante
finalmente logró.
A Rigoberto Rodríguez sí lograron dañarlo, pero a Pablo González León no, a
pesar que le llevaron su penalizado caso al extremo, al grado de espetarle al
gobernador: ‘Señor Gobernador, si usted insiste en hacer candidato al señor
gerente (de Comapa), nos veremos forzados a revelar cosas impublicables’
cometidas por el referido personaje.
Cuando la realidad era muy distinta.
PABLO GONZÁLEZ LEÓN ejercía responsable, ética y profesionalmente su trabajo
gerencial-administrativo, con una conducta intachable; como político no se
metía con nadie para mal, ayudaba (facultades que le brindaba el hecho de ser
gerente de Comapa) a la gente más pobre y marginada y en resumen, siempre fue
respetuoso con todos y convocaba a la unidad del PRI.
Pablo González León siempre ha sido un hijo (priista) bien nacido, de buena
cepa, de buenos apellidos y magníficos modales; pero el veneno de su enemigo
HOMERO RESENDIZ amenazaba con invadirle la vena aorta, la más gruesa vena del
cuello que conduce la sangre por todo el torrente sanguíneo del cuerpo.
En realidad, fue inaudito lo que se escuchó desde las oficinas de Secretaría
General de Gobierno por aquéllos días, frente a RAMIRO RAMOS SALINAS,
presidente del PRI Tamaulipas, quien estupefacto miró cómo Homero Resendiz y su
tribu despedazaba con su lengua como si fuera filoso machete el buen
nombre de Pablo González.
Es insólito -decía Ramiro Ramos en aquéllas reuniones- ver a un priista
haciendo mil pedazos la honra de otro priista, como si fueran Caín y Abel.
Evidentemente Homero Resendiz eran Caín; mientras que Pablo González León y
Rigoberto Rodríguez representaban a Abel.
Resumen:
Pablo González León deberá saber desarraigarse de la misma teta o duro pezón de
donde bebe leche su compañero de fórmula HOMERO RESENDIZ, quien está por ir
directo a la derrota por corto de vista y por conceder arreglos y/o convenios
de 90 pesos semanales, a quienes semánticamente algunos dan por llamar la
‘palomilla reporteril’, misma que lo ajusta con cobros semanales una vez
finalizados los eventos, como acostumbra hacer como líder de la ULPCA.
Por su parte, PABLO GONZÁLEZ LEÓN debe separarse sin durarlo ni un instante de
HOMERO RESENDIZ RAMOS, si es que no quiere que la maldición o el fantasma de la
derrota lo persigan.
Porque es claro que en esto, quien posee la simpatía natural del pueblo se
llama Pablo González León pues a donde quiera que va recibe apoyos
multitudinarios, ya sea en la mancha urbana o en la zona rural; nadie le
escamotea ni un voto ni su apoyo irrestricto e incondicional.
Pablo es un aspirante connotado que con toda certeza va que vuela para alcalde,
sin tocar baranda, por ser un político sano, bienintencionado y sin malicia.
Empero sobre aviso no hay engaño. Algunos de los ejidatario a quien Pablo
saluda le avisan: ‘Apártate de la presencia de ese grupo llamado falsamente
Todos Unidos por un Nuevo Mante porque te van a hacer mucho mal’.
Es evidente que el pariente incómodo de Pablo González se llama Homero Resendiz
Ramos; este último es quien echa a perder el buen sabor de los frijolitos de la
olla, con su pavorosa presencia.
La familia Verástegui Ostos, por su parte, guiada siempre por CÉSAR AUGUSTO y
por VICENTE, familia siempre bien vista por todos los grupos cañeros de la
comarca, están operando políticamente a través de algunos operadores políticos
del PAN en Mante, siempre a favor de la aspirante del PAN a la diputación
local, VIRGINIA GARCÍA PEDRAZA.
Lo que Homero Resendiz no sabe es que los elevados costos de cuotas mensuales
que cobra en la ULPCA ya tiene hartos a los cañeros, quienes están decididos a
darle la espalda, a costa de lo que sea.
En conclusión, Pablo González León arrastra multitudes; Homero Resendiz da
vergüenza ajena.
Aquí cabe hacer una interesante pregunta: ¿Cómo puede ser posible como el PRI
confunda las paridas con las preñadas y en lugar de lograr asegurar la
presidencia municipal dejando a Pablo González para que despunte y brille por
sí solo, permita que un aspirante oscuro y grisáceo lo opaque?
Bien, por ahora es todo, nos leeremos en breve.
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