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Sección: Editoriales / Anecdotario

La de los huevazos

Por: Javier Rosales Ortiz 01/03/2013 | Actualizada a las 13:38h
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RELATO 1.-Gratos no son los recuerdos que
conservan de ella los periodistas de Tamaulipas, pero hoy al verla nuevamente a
cuadro en la tele la verdad que sorprende su cambio físico y emocional.


 

Nunca va a ser una belleza, eso es obvio, pero
hay que reconocer que algo hizo ella para estar a la altura de la imagen que
debe caracterizar a una diputada federal.


 

Compararla con la famosa y voluptuosa
legisladora perredista chihuahuense de la minifalda sería imposible, pero
acepto que de los años en que ella vivió en Ciudad Victoria  allá por los 90 y hoy, ha sufrido una
metamorfosis que le es favorable.


 

Antes, cuando aquí protagonizaba sus cotidianos
escarceos con la presa como consecuencia de su duro carácter lucía siempre con
el pelo alborotado como si la hubiera atrapado un remolino y por su pobre gusto
por la ropa de moda motivaba que a su paso algunas féminas le insinuaran que le
hacía falta un asesor.


 

Ahora, la veo en la tele con su conjunto
sastre y sus vestidos y joyas costosos, además de que presume de una cabellera
arregladita, de un rostro bien maquilado y algo distinto, que hasta da la
impresión de que se auxilió con una manita de gato.


 

Días antes de que ella llegara aquí al SNTE
enviada por el CEN había sufrido una de las experiencias  más penosa de su vida, ya que si bien
recuerdo en Michoacán docenas de maestros enloquecidos la atacaron a huevazos y
las fotografías y los videos sobre ese peculiar episodio fueron profusamente
difundidos por los medios.


 

Fue así como a solas en el edificio del SARTET
aquí la abordé y de manera por demás irónica le hice algunos cuestionamientos
sobre ese suceso. Maestra: ¿Les sobraron huevos a los maestros para atacarla?.


 

“Son gajes del oficio y una figura pública
desde de estar preparada para eso y más cuando la solución que se le encontró a
determinado problema les fue desfavorable?, me contestó.


 

Y la siguiente pregunta fue: ¿Dicen que el
huevo es bueno para el cabello, que es nutritivo?. “Eso es cierto y a usted le
hace falta un poco de vitamina en el pelo”, fue más o menos lo que recuerdo que
me respondió.


 

Seria, muy seria ella, la entrevista  prosiguió.: ¿Se ve que algunos maestros la
repudian, de lo contrario se hubieran quedado con los huevos en la mano?. “No
es para tanto. Le repito que no seré la primera que pase por esta prueba cuando
se enfrenta uno a un gremio que piensa, que participa y que a veces  reacciona de alguna manera”.


 

Esas fueron las respuestas de María San Juana
Cerda Franco, hoy nombrada Coordinadora del Grupo Parlamentario del PANAL en la Cámara de Diputados
Federal, quien sorprende al mostrarse dócil y un tanto humilde frente a los
medios del D.F. a diferencia de los enfrentamientos que generó con la prensa
local en aquel tiempo de los huevazos.


 

Luce ella diferente, más recatada y un tanto
comunicativa, como si las circunstancias la hubieran obligado a poner los pies
en la tierra.


 

¿Será que lo que vive Elba Esther Gordillo le
ablandó el corazón?.


 

¿O que ya hizo suyo aquello de que ojala que Dios
nos agarre confesados?.


 

Quizá, “Maryjuana” ya se agotó de tanto imitar
al  camaleón.


 

RELATO 2.- Blanca Valles Rodríguez y Ricardo
Rodríguez, le inyectarán el color y el sabor que con urgencia requiere Enrique
Etienne Llano para penetrar en el agrado de los votantes de Ciudad Victoria,
quienes claman a gritos la continuación de una administración seria, sin juegos
e infantiles malabares que distinguieron a un viejo y agrietado gobierno
panista.


 

Blanca, es una mujer que, como dice Maxine, es
“una adorada” por la prensa y su experiencia política y sindical en mucho
contribuirá para que Enrique se ubique pronto en el gusto del electorado en un
terreno que bien ella conoce, que domina y en el que hasta se da el lujo de que
le abran la puerta al primer golpecillo.


 

Ricardo, a su vez, es un joven serio y un
orador nato que utiliza solo las palabras que sabe bien que impactan y cuya
trayectoria en el servicio público le ha permitido cosechar un capital político
que hoy está a su alcance y al que puede recurrir sin el menor esfuerzo.


 

Ojala, que ambos le den un consejo al
candidato del PRI a alcalde para que sonría con más frecuencia porque la
seriedad incomoda, aleja, ahuyenta y porque un político que es frío, no avanza.


 

Que le sirva de experiencia al abanderado tricolor
lo que le sucedió a Lucino Cervantes Duran cuando le propuse: “Sonríe, líder”.
“A mi me contrataron como dirigente, no como payaso”, me contestó tal vez en alusión
a Ricardo Gamundi.


 

Y eso, trajo desastrosas consecuencias.

 

Así que, a sonreír se ha dicho.

 

Además que, nada cuesta.     

 

Correo electrónico: javo-ortiz@hotmail.com     

Javier Rosales

Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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