Por: Melitón Guevara Castillo26/02/2013 | Actualizada a las 17:24h
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Cuando hay campañas políticas, sobre todo para diputado local, hay la
oportunidad de recuperar recuerdos, anécdotas e historias, pero sobre todo,
realidades de la vida cotidiana. Por ejemplo, muchos quieren ser diputados, nos
imaginamos que por el sueldo, pero es la chamba que mas mala imagen tiene en
México.
Ya el PRI dio a conocer la lista de quienes serán sus abanderados en la lucha
por el Congreso Local. Se puede decir que no hay sorpresas; que en ellas se ve,
se nota, hasta cierto punto el punto de convergencia del grupo en el poder. Por
eso, por esas cosas, es bueno recordar lo que hace o debe hacer un diputado,
sobre todo para no tener mala imagen.
El diputado puede ofrecer hacer gestiones, tramites, pero no promesas de obras públicas,
pues solo debe legislar. Por ejemplo, Blanca Valles –si gana la diputación-,
quizá pueda volver a ofrecer que mejorara las condiciones de vida de los
trabajadores; pero no puede hacerlo, ofreciéndoles una reforma a las pensiones;
puesto que implicaría aumentar los años de trabajo o las aportaciones que se
hacen.
Eduardo Hernández, el de la Fundación Colosio, recibe la nominación como una
cosecha de lo que ha sembrado en la talacha partidista. Igual, puede decirse
del compadre de Eugenio Hernández, de Ricardo Rodríguez Martínez, que siendo
junior de la política dirigió al PRI municipal y, hasta la fecha, ostentaba un
cargo público magnifico para la promoción política.
Raúl Cesar González en Matamoros no logro ser candidato a la alcaldía, como era
su sueño, será candidato a diputado. Sin embargo, quienes le vieron en la
campaña de Enrique Peña Nieto, solo alcanzan a decir: si va a tener la misma
actitud, el mismo comportamiento, va derecho a una derrota. En su diccionario
no está la palabra humildad, menos la de trabajo firme, serio y disciplinado.
Candidatas como Cristabell Zamora Villarreal y Blanca Valles ya saben lo que
significa luchar por el voto electoral. Saben lo que es una campaña; solo que
ahora, lo harán en una coyuntura diferente: el voto duro priista ha disminuido
y cada voto requiere de mayor trabajo, de mayor inversión, como de mayor
capacidad de persuasión. Los novatos, o novatas, sufren más para lograr un
triunfo y la derrota, cuando llega, casi los destruye.
En fin, los diputados tienen una imagen mala, pésima. La gente piensa que no
trabajan, que solo levantan el dedo, que ganan buenos sueldos, que se dan
buenas prestaciones y viáticos. Por todo esto y quizá algo mas, el placer del
poder, es que muchos ambicionan ser diputados: no les importa que la gente los
vea mal, habla mal de ellos y hasta los tilde de corruptos.
Elección tras elección, prácticamente es la misma cantaleta: ofrecer que van a
dignificar el trabajo legislativo, precisamente porque saben, bien que saben,
que la imagen que genera ser diputado es de baja confianza y poca credibilidad.
Por cierto, ¿Quién se acuerda del diputado llorón?
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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