De manera constante, a través de los anuncios oficiales diseñados desde Los Pinos y repetidos insistentemente...
Por: Maribel Villareal11/04/2010 | Actualizada a las 22:09h
La Nota se ha leído 2078 Veces
De manera constante, a través de los anuncios oficiales
diseñados desde Los Pinos y repetidos insistentemente en los canales
televisivos de transmisión nacional se da cuenta de los resultados de la lucha
contra la delincuencia. Punto por punto se establecen los alcances. De vez en vez
son renovados para incluir nuevas cifras, nuevos datos, nuevas detenciones pero
las víctimas mortales, aquellas que cayeron en el fuego cruzado son omitidas. Ni
siquiera hay estadísticas. ¿Cuántos padres de familia, cuantas mujeres, cuantos
niños, cuantos jóvenes han caído? ¿Cuántas vidas han sido truncadas? ¿Cuántos
mexicanos siguen llorando a sus muertos? La presidencia de la República siempre puntual para
evaluar públicamente sus resultados no da cuenta de ellos. No le conviene. En el pasado reciente era la negación rotunda de los
altos funcionarios del Gobierno Federal, ahora, cuando los hechos son más que
evidentes no hay manera de negar la verdad y han recurrido al lamento
hipócrita, al envío de condolencias también públicas para tratar de revertir el
juicio de la sociedad. El terrible caso de la pequeña Paulette ha ocupado en las
últimas semanas las notas de ocho columnas, programas completos de televisión
llenos de morbo en donde incluso se juzga a los protagonistas, se analiza sus
vidas y se exponen conclusiones. Poco más y se dicta sentencia. La investigación de las autoridades no ha tenido avances
convincentes. Hay más preguntas que respuestas. La actuación de la Procuraduría General de Justicia del
Estado de México ha sido deficiente, es cierto, pero alrededor del caso se ha
creado una historia que fácilmente se pelearían los productores hollywoodenses. Los mexicanos estamos hoy a la expectativa, esperando el
próximo capítulo para saber si había amantes, si los padres de Paulette estaban
peleados, si la madre esta desquiciada, si las nanas finalmente sabían hacer
las camas y ya de paso, si se puede, saber por que murió. El hecho es lamentable. Hay una menor discapacitada
muerta. No hay responsables y ni siquiera se ha podido establecer si se trató
de un crimen o de un accidente pero la historia atrae, nos mantiene atentos y
ha desviado la atención de lo que esta ocurriendo en el resto del país. Las víctimas siguen cayendo y no hay siquiera quien las
cuente. Han transcurrido 24 días de la muerte de JORGE ANTONIO
MERCADO y JOSE FRANCISCO ARREDONDO, estudiantes del Tec de Monterrey atrapados
en una acción de elementos de la SEDENA y no se conocen detalles de la
investigación si es que la hay. El caso de Bryan y Martín de 5 y 9 años de edad el sábado
3 de abril en una circunstancia similar en Nuevo Laredo pasó casi
desapercibida. Miles de estudiantes de diferentes campus universitarios
del Tecnológico de Monterrey encabezados por el rector RAFAEL RANGEL salieron
la ayer a las calles regias reclamando el cese de la violencia. Vestidos de blanco y acompañados por padres de familia
caminaron en silencio en el marco de una marcha denominada “Movimiento por el
cambio”. Las condolencias y lamentaciones procedentes de la
Presidencia de la República, de la Secretaria de Gobernación y de todo el
Gabinete en su conjunto no sirven de nada, no calman el dolor de los deudos, no
acallan la voz popular y no aminoran el sentimiento de impotencia. Otra
estrategia equivocada. maribelvillarreal@hotmail.es
Maribel Villarreal
Periodista en Matamoros, Tamaulipas
Trabaja en WRadio y es reportera en el periódico HOYTamaulipas
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas