Por: Luis Lauro Carrillo26/02/2013 | Actualizada a las 09:28h
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De
nueva cuenta en las discusiones previas rumbo a la celebración de la XXI
Asamblea General Ordinaria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) quedó
de manifiesto la honda contradicción entre el reformismo modernizador
neoliberal de "los tecnócratas" y los históricos nacionalistas
populares de "los políticos".
¿A qué viene lo anterior? Se preguntara el lector. Viene a
cuento por la necesidad de reformar los documentos básicos del PRI, para
que sus legisladores tengan la libertad de aprobar la aplicación generalizada del
IVA en alimentos y medicinas y la apertura de Pemex a la iniciativa privada nacional y
extranjera.
Al efecto los delegados priístas participantes en
la mesa temática Programas de Acción aprobaron en lo general el predictamen que
literalmente desaparece la prohibición expresa del partido para aplicar este impuesto.
Además, se propuso una reforma energética que sea capaz de crear un entorno de
competencia en los procesos económicos de refinación, petroquímica y transporte
de hidrocarburos.
En ese tenor, de nuevo vuelven a enfrentarse modernizadores
contra históricos. El punto que podría dividir de nuevo al priismo
son las reformas estructurales en materia energética, mismas que están
recreando el escenario de 1990-1993, cuando el gobierno de Carlos Salinas De
Gortari liquidó el proyecto histórico del PRI.
Cabe decir que Salinas De Gortari realizó la reforma ideológica del PRI, privatizó el
ejido, vendió las empresas públicas más productivas, sacó a la Revolución Mexicana de
los documentos básicos, sustituyéndola por el liberalismo social y reconoció
los derechos de la iglesia, restableciendo las relaciones con el vaticano.
De ahí que el proyecto de desarrollo del gobierno
de Peña Nieto, fraguado en función de fortalecer y profundizar la modernización
económica del sistema productivo que inició Salinas de Gortari, parece tener la
facilidad de avanzar en las reformas estructurales, pero requiriendo habilidad política
para concertar con los priístas del pasado.
De tal modo que el neoliberalismo casi siempre necesitó regímenes dictatoriales
o autoritarios para implantarse como en el caso deMéxico con Carlos Salinas.De esta suerte, el arribo de las tecnocracias
a los partidos políticos preparó la llegada de los empresarios al poder
político, desplazando al político tradicional y estatista.
En otro orden la ideología del PRI
y sus predecesores fue el nacionalismo revolucionario, pasando por la social
democracia cardenista, el liberalismo social o neoliberalismo y el pragmatismo.
En otras palabras las determinaciones que pueden cambiar el perfil ideológico
del tricolor son las provenientes del consenso de Washington.
Por consiguiente no será sencillo que la XXI Asamblea encuentre el equilibrio entre la
autonomía partidista y el gobierno surgido de sus filas. Por tanto le
corresponde al presidente Enrique Peña Nieto conseguir la
inmovilización de los priístas para concretar la segunda construcción de las
grandes reformas estructurales y para ello tendría que operar con energía la
asamblea nacional priísta.
Esta más
que visto que la dirigencia nacional del PRI ha preferido ir con todo en
las reformas, lo que podría llevar a posibilidades de derrota y sobre todo al
fortalecimiento del adversario lopezobradorista.
He aquí otro
escenario donde podría darse el caso de que el PRI reforme sus documentos para los temas del IVA y el petróleo,
pero pueda salir derrotado en
las calles por las movilizaciones sociales que son la especialidad de López
Obrador.
En ese
contexto atrás quedaron los recuerdos del la inscripción del PRI en lacorriente social demócrata de los partidos
políticos contemporáneos y la ratificación del dominio directo, inalienable e
imprescriptible de la Nación sobre los hidrocarburos y los demás recursos
naturales del subsuelo a que se refiere la Declaración de principios de los documentos
básicos del priismo.
De tal suerte que quedó desechadoen
dichos documentos dentro del programa de acción, apartado de la soberanía alimentaria,
la acción del PRI de defender la
economía popular y no aceptará la aplicación del IVA en alimentos y medicinas.
En definitiva las reformas a los documentos básicos permitirán al
presidente Peña Nieto a través de sus diputados y senadores, la libertad para
aprobar la fiscal para el establecimiento del IVA en alimentos y medicinas, así
como la apertura de Pemex a la iniciativa privada nacional y extranjera, de paso fortaleciendo
al nuevo partido Morena en beneficio de López Obrador a costa del PRI.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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