Por: Melitón Guevara Castillo22/02/2013 | Actualizada a las 17:58h
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Este viernes María del Pilar González rindió su segundo
informe de labores frente al Sistema Integral de la Familia, el DIF en la
entidad. Bien lo sabemos: el gobierno, todo gobierno, busca establecer
mecanismos para un desarrollo integral de todos los tamaulipecos; sin embargo,
el DIF es la institución cuya nobleza no tiene comparación, puesto que dedica
su trabajo y esfuerzo a la familia.
¿Qué es la familia? Quizá la respuesta más simple, sencilla, es decir que es el
resultado de un hombre y una mujer cuya convivencia los lleva procrear hijos; así,
podernos decir, que las familias de antes –la de mi abuelos o papas-, era
grande, 8 hasta 12 o más hijos; las de hoy son, en toda la extensión de la
palabra, familias chicas: si acaso, dos y ya tres son muchos hijos.
La estructura económica y laboral han determinado una estructura de clase. Así
es como encontramos familias que, en ciertas regiones, viven en extrema
pobreza; trabajan duro, si es que tienen trabajo, para salir al día; y en
ciertos casos, se cuenta, lo que ganan no es ni el mínimo para vivir. Por eso,
a lo largo y ancho del país, en cada entidad federativa, hay un DIF, encargado
de apoyar, de proteger, de impulsar a la familia.
Los números ilustran las acciones que se realizan. Sin embargo, esas dependen
del presupuesto, pero los programas en sí, muestran hasta donde está la mística
y el compromiso por el desarrollo integral de la familia. En ese sentido, vale
establecer que el DIF Tamaulipas cuenta con 6 ejes para desarrollar su trabajo:
los niños, los jóvenes, las mujeres, la familia, las personas discapacitadas
(sic) y los adultos mayores.
Es muy significativo el trabajo que se realiza. De un tiempo acá, con mucha
certeza autoridades gubernamentales, educativas y hasta religiosas, hablan de
una desintegración familiar, de una pérdida de valores y, en consecuencia, que
se ha perdido la consistencia de la unidad familiar, que es, a todas luces, la
cohesión de la sociedad. Por eso, es importante lo que el DIF hace a favor de
los niños como de jóvenes… son tareas de prevención.
Para los niños, por ejemplo, hay los centros de asistencia comunitaria y para
los jóvenes, el programa Fuerza Joven, que busca incidir, combatir pues, el
grave problema de las adicciones entre los jóvenes y que ya, en un porcentaje mínimo,
alcanza incluso a los niños.Pilar González
consciente y entregada a su tarea de coadyuvar en la gobernabilidad de la
entidad, hace la tarea que le corresponde.
Y es que, basta con echar una mirada, una ojeada, por ejemplo a los medios de
comunicación para darnos cuenta de los efectos de las adicciones, sobre todo al
alcohol y las drogas; una mirada a ciertos cruceros viales, para percatarnos
como niños y jóvenes están ahí, consecuencia de una familia desintegrada o por
la falta de oportunidad para estudiar o trabajar.
Para las familias, en su concepto total, el DIFdesarrolla el Diplomado en Orientación Familiar y es que, medio mundo lo
dice, no es fácil ser padre o madre de familia; por eso se complementa con la
Escuela para Padres de Familia. Por cierto, entre las acciones del DIF tiene
mucho impacto, el programa que convierte, a las jovencitas, en madres por uno o
varios días, para que se sensibilicen para ese rol que tarde o temprano tendrán
que jugar.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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