Por: Javier Rosales Ortiz22/02/2013 | Actualizada a las 11:12h
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Uno sureño y el otro fronterizo, a ambos los une el haber
ocupado puestos partidistas similares y, sobre todo, el haber dejado un buen
sabor de boca entre la militancia y los trabajadores que tuvieron a su cargo. El del sur, es un hombre de baja estatura, de mirada
astuta y de trato caballeroso, que a decir de quienes trabajaron a su lado,
nunca hizo diferencias de clase y le merecía respeto desde el más encumbrado
político, hasta el más modesto colaborador. Del mero Tampico hermoso, Gustavo Torres Salinas, es un
caso peculiar, puesto que no obstante de su rápida carrera política capta la
atención por su don de gente, lo que le ha permitido estar en el lugar y en el
momento adecuados para consumar sus sueños que acarició en silencio, por eso
ahora es el candidato del PRI a la alcaldía de Tampico, Tamaulipas. Como dirigente de la CNOP en esta entidad, Tavo se gano a
pulso el mote de “El Jefe”, porque una de sus cualidades es la de saber ordenar
con cortesía, con tacto y de robarle a los trabajadores una sonrisa en momentos
en que pocos motivos existen para ello. La última plática que sostuve con él fue hace unos días
antes de que renunciara al Congreso de Tamaulipas para asumir la candidatura y
en esa ocasión le llamo la atención un comentario que salió espontáneo sobre lo
que en los años 80 me confesó Rossana Fuentes Beraín, colaboradora de Joaquín
López Dóriga, en su noticiero nocturno, en el sentido de que en sus tiempos de
juventud su lugar preferido para vacacionar era Tampico. “Que buen dato y es un honor que una periodista de ese
tamaño conserve buenos recuerdos de bello puerto”, comentó Don Tavo. Ahora, si él llega a convertirse en alcalde, tendrá la
oportunidad de demostrar que el puerto jaibo vive en paz y que la inseguridad
no se ha desbordado, como lo dice Carlos Loret de Mola, lo que arrancó fuertes
declaraciones de la alcaldesa panista, Magdalena Peraza Guerra, en contra del
comunicador. Dudo, que Tavo, como alcalde se meta entre las patas de
los caballos como lo hizo la edil porque es un hombre mesurado y porque su relación
con los periodistas del tamaño que sean siempre se ha caracterizado por la
tersura, la mesura y el respeto. El candidato abrió bien su precampaña y hoy dedica su
tiempo a hacer crecer el capital político que ha logrado en esta lucha nada
fácil que emprende para buscar que el puesto sureño regrese a los
brazos del PRI. Y, el otro, es José Elías Leal, de Reynosa, de quien
también en la CNOP se tienen buenos recuerdos por su carácter afable, su
sonrisa a flor de labio y porque su comportamiento con la militancia de ese
sector y con los trabajadores fue el adecuado. A Pepe, candidato del PRI a la alcaldía de esa frontera,
alguien lo comparo con el niño que anuncia pañales desechables en un comercial
televisivo, porque siempre lucía sonrojado y hasta una periodista llego a
comentar que una perversión que soñó fue que le acariciaba los cachetes como a
un bebe. También, lo definió como un hombre sencillo, preparado,
carismático y fotogénico, por lo que si se dimensionan esos conceptos, que
bueno que el de ella solo fue un sueño perverso. Los dos, Tavo y Pepe, lo tienen todo para colocar a su
partido en un buen lugar en Tampico y en Reynosa y de demostrar que los
tropiezos que sufrió el PRI en la contienda federal pasada fueron producto de
las circunstancias, del uso excesivo de recursos y de una negociación cupular
que hizo morder la lona a sus abanderados. Pero ahora, realmente, no tienen pretexto para no ganar. Correo electrónico: javo-ortiz@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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