Supuestamente, a partir de este domingo habrá veintitantos millones de usuarios de telefonía celular que no podrán enlazar sus llamadas, dado que no registraron...
Por: Carlos Santamaría Ochoa10/04/2010 | Actualizada a las 14:24h
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Supuestamente, a
partir de este domingo habrá veintitantos millones de usuarios de telefonía
celular que no podrán enlazar sus llamadas, dado que no registraron
oportunamente su línea ante la autoridad correspondiente, de acuerdo a la ley
que se emitió en su oportunidad.
Pretextos han
sobrado: que porque unos no saben leer, o que no tienen acta de nacimiento, que
la CURP no la saben o no la tramitaron… todo nos lleva a una mexicanísima
razón: dejamos las cosas para el final, y luego “ya nos anda”, es decir, no
aguantamos o no tenemos oportunidad de remediar las cosas.
La cultura del “ahí
se va”, o del “aguanta un poco” debemos de erradicarla de nuestra forma de
vida. Somos los mexicanos un pueblo con innumerables aptitudes, virtudes, cosas
buenas, y no se vale que se nos conozca como los “ya merito” o los que siempre
tienen que pedir prórrogas para todo.
No se imagina el
lector, por ejemplo, cuando inician cursos en la Universidad Autónoma de
Tamaulipas la forma en que afecta la semana de prórroga que se otorga a los
estudiantes para “arreglar” sus materias, horarios y demás. Trastocan el
programa del catedrático que ya de por sí es corto.
Y así, vemos que
cuando las placas, pedimos una “chance” más, cuando el predial, también. Es
hora de ajustarnos, sinceramente.
Luego, la postura
totalmente criticable de Telefónica Movistar en el sentido de que no cortará la
línea a sus usuarios morosos, con argumentos más que tontos, y envalentonados,
desafiando a las autoridades.
Desgraciadamente,
todo mundo sabe que en nuestro país no pasa nada, y seguramente la Cofetel o
alguna otra autoridad ya estará buscando un mecanismo para aliviar la molestia
de millones.
Dicen que se
prepara un documento donde se verán las opciones a seguir en caso de haber sido
de ese inmenso grupo de conformistas y morosos que no registramos la línea: las
posibilidades que existirán para ese grupo de gente.
Aquí cabe mencionar
la irresponsable acción del gobierno del Distrito Federal en el sentido de que
a los automovilistas morosos que no pagaron a tiempo, para incentivarlos, les
rifarán tres automóviles a manera de estímulo para que se acerquen a pagar.
Si las autoridades
tuvieran tamaños y evitaran la circulación de vehículos sin placas al día, otro
gallo cantaría, pero aquí, insistimos, no pasa nada, o casi nada, porque todo
se arregla con papelitos, con tarjetas o simplemente con una manifestación en
la que argumentemos ser de los más pobres del mundo, y encontrar a un vividor
como Ausencio Eng o Esteban Lozoyapara que encabece estas preotestas, y
seguramente el gobierno federal nos permitirá pagar después.
No es pretexto el
culpar a las telefónicas de no tener la infraestructura para recibir de golpe y
porrazo a 25 millones de solicitudes; recordemos que tuvimos más de un año para
hacerlo, y si dividimos 87 millones entre los 365 días, podemos afirmar que se
pudieron recibir poco más de 238 mil usuarios cada día. Seguramente, y si
hubiera un registro confiable lo sabríamos, hubo días en que fuimos 3 o 4, y
otros en que hubo gran mayoría. Las telefónicas tienen tecnología para acoger
la cantidad arriba mencionada.
No podemos saber
cuántos están registrados, dado que las autoridades federales nos han mentido,
y en la página del Renaut tienen un “contador” de los registros que no va de
acuerdo a lo que se hace, sino que está programado según el calendario.
Ya hicimos el
ejercicio sugerido por un amable lector y constatamos que el conteo que existe
ahí es un completo y verdadero fraude. De ello, hablaremos en otra
colaboración. Pero el caso es que
muchos se quedarán sin línea, aunque tendrán mensajes cortos y buzón de voz.
Aquí, las
telefónicas deben ser inflexibles con los morosos y desconectar totalmente las
líneas de esos que nunca asistieron a tiempo.
Y la autoridad, en
este caso, debe ser inflexible y, si se diera el caso de una desobediencia
manifiesta e ilegal por parte de Movistar, es muy sencillo: que les quiten la
concesión de seguir explotando un espacio que es propiedad de todos los
mexicanos para hacer su fortuna, y que como patrimonio de todos, está sujeto a
las leyes como todos nosotros, por lo que no debe haber consideraciones en ese
sentido.
Aplicar la ley, es
el único camino, y sería un buen paso en nuestro México querido para enderezar
el camino que por muchas razones, mordidas e influencias hemos torcido
históricamente.
Es tiempo,
sinceramente, como dijo el senador Manlio Fabio Beltrones, que se aplique la
ley con toda su fuerza y rigor.
Y quien no está de
acuerdo con la postura del columnista o del senador, es porque, seguramente,
durante un año hizo caso omiso al ordenamiento legal de registrar la línea.
Que si estamos de
acuerdo o no, es otra cosa, pero hay que cumplir la ley, y dentro de ella,
exigir nuestros derechos.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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