Por: Melitón Guevara Castillo20/02/2013 | Actualizada a las 16:59h
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Antonio González Sánchez es el obispo en Victoria, en la capital
tamaulipeca. Y con todo de que no puede tener una actividad política directa,
intensa, difícil pensar que no está en el juego. Son muchos los temas los que
comenta: sobre la participación ciudadana, sobre la responsabilidad de votar… y
la declaración reciente, con tintes electorales, fue una recomendación a los
potenciales candidatos a los puestos de elección popular.
Declaración sobre las promesas que hacen los candidatos: que no hagan, dijo,
promesas que no puedan cumplir. Y es que, el también es parte del pueblo, y
como todos, se entera de cómo día con día, aquel que busca un cargo de elección
popular, no vacila en hacer promesa tras promesa. Que no hagan, si no las
pueden cumplir.
En la práctica todos los candidatos hacen el mismo ofrecimiento, sean
candidatos a diputados local o federa, a alcalde u gobernador: que van impulsar
el empleo, que habrá salarios más competitivos, que mejoraran la seguridad
publica… la realidad es que hay que entender la división de tareas: un alcalde
o gobernador Ejecuta, es decir, puede hacer obras; en tanto que el legislador,
solo legisla, solo puede hacer leyes, códigos y reglamentos.
Pueden los legisladores, eso sí, ser gestores. Ahí es donde está su potencial.
Pero, bueno, que es lo que ofrecen, hasta este momento, los precandidatos: Arturo
Soto tiene el slogan de “Esta Victoria si es posible” y que quiere cambiar la
realidad de la ciudad; en tanto que Gustavo Cárdenas va con sus
correligionarios y les pide un voto de confianza, no les ofrece nada; y
Alejandro Ettiene, a los priistas –se entiende que también a los electores-,
les ofreció honestidad y transparencia.
Cuando un candidato hace una y mil promesas llega un momento que la misma
población se harta y se pregunta: ¿con que ira a hacer todo eso? Sobre todo si
es un candidato a una alcaldía, puesto que, es bien sabido, los municipios
tienen pocos recursos y los que llegan de la Federación y del Estado no siempre
son suficientes. Luego, entonces, lo importante para un candidato, es ofrecer
aquello que en realidad necesita la ciudad, los barrios, las colonias.
El ofrecimiento de Alejandro Ettiene es congruente, porque es algo que él puede
fácilmente cumplir: dedicarse a administrar a la ciudad, sin pensar en
servirse, y una forma fácil de cumplir es hacer, cada una de sus acciones,
completamente transparentes. Claro, va a depender, siempre, de cómo se
comporten los colaboradores. Pueden pensar: el no necesita, pero nosotros sí y
poner las manos, o las bolsas, para lo que caiga.
El político ya no puede ser un demagogo: la gente ya no cree todo lo que le
dicen… por eso, en las encuestas y estudios de credibilidad, aparece que no
tiene confianza en los diputados, los partidos políticos, la policía…porque son
más las veces que les han mentido que aquellas en que han cumplido. Ser honrado
y transparente, como ofrece Alejandro, es válido: puede cumplirlo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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