Por: Luis Lauro Carrillo19/02/2013 | Actualizada a las 14:02h
La Nota se ha leído 2183 Veces
El
creciente número de grupos civiles de autodefensa surgidos en las diversas
partes de México, es un síntoma de la incapacidad del Estado para cumplir con
su obligación constitucional de brindar seguridad a sus habitantes y de combatir
a la delincuencia, mismos que se han convertido en el nuevo Frankestein. Viene
a cuento lo anterior porque en semanas recientes, estos grupos de autodefensa
han sido cuestionados como consecuencia de sus abusos y excesosen el sonado juicio sumario a 54 presuntos
delincuentes y por un incidente en donde resultaron heridos dos turistas que no
detuvieron su automóvil en uno de los retenes instalados por estos grupos en el
Estado de Guerrero. Cabe señalar
que esta forma organizativa nació en respuesta a la inseguridad e inoperancia de
los tres órdenes de gobierno contra el delito y la violencia delincuencial.
Siendo el hartazgo y la desesperación el motivo principal de los habitantes de comunidades
de Guerrero, Michoacán, Morelos México, Veracruz y Oaxacapara tomar un rifle, encapucharse y salir a
impartir seguridad y justicia. Sobra
decir que el tomarse la seguridad y la justicia por mano propia, por parte de
los grupos de autodefensa tolerados por el Estado, constituye un camino muy arriesgado, al permitírseles de facto ejercer
funciones exclusivas del Estado, en los hechos los han convertido en un nuevo
Frankestein que está creciendo y operando con vida propia. En
ese contexto, esta experiencia pudiera costarle muy caro a los mexicanos, pues basta recordar
para constatar las atroces consecuencias que le trajeron a Colombia, el surgimiento
de autodefensas que terminaron convertidas a finales de los años 90, en poderoso
ejército paramilitar. Por
tanto el gobierno mexicano debe tomar medidas para que estos grupos de
autodefensas o policías comunitarias regresen a la legalidad y respeto a la
constitución, para evitar que se conviertan en una fuerza paralela al estado,
que terminen como paramilitares o siendo parte de la delincuencia organizada y
finalmente atenten contra el estado. Por consiguiente a la luz de los hechos el surgimiento de
grupos de autodefensa es una expresión que pinta de cuerpo entero la debilidad
del Estado mexicano y de sus autoridades, que pone en riesgo la convivencia y gobernabilidad del país. De ahí que a conformación de los grupos de autodefensa surgidas
en diversas partes de México se explican, pero no se justifican, aun cuando los
gobiernos localessean incapaces de
brindar protección, seguridad y justicia
a la población, estos deberían de replantear el funcionamiento de su
gobierno y de ellos mismos. Por
otro lado más allá de los grupos de autodefensa, el Estado tiene la obligación
constitucional de garantizar a la población el derecho a la seguridad pública,
dicho en otras palabras de cumplir con su responsabilidad de de velar y cuidar la
integridad física y patrimonial de la población, previniendo, combatiendo y
reprimiendo la delincuencia. En
definitiva de ninguna manera se justifica que grupos de civiles decidan tomar la justicia por su propia mano y
aun más pretendan sustituir a los poderes públicos, para brindar seguridad y justicia,
á pretexto de la inoperancia de las autoridades, situación que no se debe permitir
por estar al margen de la legalidad, amén
decolocarse por encima del Estado,
complicando mas la gobernabilidad. lucarrso@hotmail.com Twitter:
@luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas