Por: Melitón Guevara Castillo18/02/2013 | Actualizada a las 15:50h
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Todos los políticos y los servidores de primer o hasta
segundo nivel tienen una imagen pública; es así, porque sus decisiones y sus
acciones, dependiendo de su magnitud o impacto, son objeto de publicidad
oficial. Los medios hacen, pues, que conozcamos a los hombres que son sirven… y
así, al poco tiempo, nos damos cuenta que unos, en lugar de servir, son buenos,
muy buenos, para servir. Lo anterior viene a cuento por una sencilla razón: en
este momento, prácticamente todos los partidos políticos, están nominado
–seleccionando pues-, a sus candidatos a alcalde como a diputado local. Y
siempre se dice –por parte del PRI Ramiro Ramos y Egidio Torre Cantú como jefe
político del partido-, que van a ganar, porque tienen, o tendrán, candidatos
ganadores. La imagen cuenta y mucho: he escuchado, por ejemplo, que
a los candidatos hay que mirarlos, verles, a los ojos; que ahí dicen mucho.
Pero también dice, con su expresión facial y, más aun, con la comunicación
corporal: ¿Cómo miran, como caminan, como saludan, como se visten? Y hay, entre
las personas y candidatos, gestos y expresiones, miradas y sonrisas, que provocan
caer bien o caer mal. Si el político, de entrada cae mal, es un mal principio,
¡debe ganarse el aprecio de la gente! Pascual Ruiz García tuvo como jefe de comunicación social
en campaña para la alcaldía a Manuel Montiel Govea: no se conocían y cuenta Pascual
que en su entrevista inicial Montiel le dio una serie de consejos, que tenían
que ver con su imagen pública. Ahí aprendió lo que se debe hacer para ganar una
elección. Eugenio Hernández cuando fue candidato a alcalde, tuvo a Mario Ruiz y
le recomendó un cambio de imagen: dijo Eugenio, cambio lo que quieras, menos a
mi esposa. Lo anterior viene a cuento por le precandidato del PRI a
la alcaldía capitalina: Alejandro Ettiene. Fue durante 6 años el Presidente del
Supremo Tribunal de Justicia; quienes le conocen saben de su seriedad,
formalidad –es abogado-, tiene la imagen que proviene de una respetable familia
y nose conoce –salvo a Pedro su hermano
(en el PRD)-, familiar alguno que haya destacado en la política. Y en su primer
encuentro con las base priistas ofreció honestidad y transparencia. Su ofrecimiento de honestidad y transparencia va acorde
con su experiencia de juzgador. Pero ahí, las decisiones eran basadas en la
ley; como político, las decisiones vienen de los hechos, las exigencias y el
contacto con la gente. La cuestión es: su seriedad, su formalidad, su imagen de
serio y responsable, respetable, ¿será suficiente para ganar la elección? ¿Tendrá
que contar chistes siguiendo el ejemplo de Eugenio Hernández? ¿Bailar con las
mujeres de las colonias al estilo de Felipe Garza Narváez? ¿Tendrá que forjar,
de su cara de seriedad, sonrisas y expresiones más relajadas al estilo de
Antonio Martínez Torres? La ventaja de Alejandro Ettiene al convertirse en
candidato a la alcaldía capitalina es que no lo pueden acusar, vaya pues, de
hacer demagogia, de haber ofrecido algo y no cumplir; y en cambio se puede
magnificar su condición de ser humano serio y respetable al cual se le brinda
la oportunidad de servir a su pueblo. Y claro, de todo político, de todo
gobernante, lo que se les pide es que, al terminar su mandato, sean capaces de
ver a los ojos a sus gobernados. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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