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Sección: Nacional / El Mundo
Mantiene El Vaticano incógnitas sobre la sucesión papal
La Santa Sede mantiene todavía innumerables incógnitas sobre la inminente sucesión papal, producto de la histórica renuncia de Benedicto XVI apenas ocho días atrás, una decisión que dejó al mundo estupefacto
18/02/2013 | Actualizada a las 14:03h
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Ciudad del Vaticano, (Notimex).- La
Santa Sede mantiene todavía innumerables incógnitas sobre la inminente sucesión
papal, producto de la histórica renuncia de Benedicto XVI apenas ocho días
atrás, una decisión que dejó al mundo estupefacto.
El primero en reconocer que la noticia "sorprendió a
todos" fue el mismo portavoz papal, Federico Lombardi, quien afirmó:
"todos hemos sido tocados profundamente y aún estamos buscando de
focalizar el significado".
Más allá de la sorpresa, el dolor y al agradecimiento,
fieles católicos de todo el mundo se interrogan sobre esta etapa inédita en la
historia de la Iglesia. Sobran los dedos de las manos para contar los
pontífices que han renunciado a lo largo de dos mil años.
Antes de Joseph Ratzinger sólo fueron siete, de un total
de 265 Papas. El más reciente fue Gregorio XII (1326-1417), quien dejó su
puesto en 1415 en medio de una disputa provocada por el gran sisma de
Occidente.
Todas las anteriores renuncias se dieron en contextos
históricos distintos. Las leyes que norman actualmente la posible dimisión de
un pontífice fueron emanadas durante el papado anterior, encabezado por Juan
Pablo II.
"Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se
requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente,
pero no que sea aceptada por nadie". En apenas dos líneas se contempla esa
posibilidad en el Código de Derecho Canónico (CIC) que data del 25 de enero de
1983.
Se trata de la ley fundamental de la Iglesia católica, un
texto que prescribe todas las normas con las cuales se debe llevar a cabo el
gobierno eclesiástico. Pero tiene un defecto: carece de detalles específicos.
A esto se suma la inexistencia de antecedentes. Nunca
antes dos Papas convivieron en El Vaticano, a pocos metros de distancia uno de
otro. Una situación inédita que ha puesto en aprietos a especialistas en
derecho canónico y juristas eclesiásticos.
Hasta este momento, por ejemplo, se desconoce cuál será
el título del pontífice dimisionario. Algunos especulan con la hipótesis de
"obispo emérito de Roma", como suele pasar con otros prelados que
renuncian por edad y son llamados justamente así: "eméritos".
Pero dichos clérigos no pierden sus rangos. Los
purpurados, por ejemplo, mantienen todos los derechos y deberes de su
pertenencia al Colegio Cardenalicio. Y hasta pueden, ya eméritos, ingresar a un
Cónclave para elegir Papa si no cumplieron sus 80 años.
En este caso Joseph Ratzinger no podría volver a ser
considerado cardenal porque dejó de serlo cuando llegó al trono de San Pedro. A
menos que su sucesor le conceda el título, en vía honoraria.
Asimismo, aún no se ha definido cómo se vestirá. De qué
color serán sus sotanas. Aunque se ha especulado con el clásico negro, todavía
no existe una orientación conclusiva.
¿Volverá a aparecer en público? El portavoz Lombardi ya
lo descartó y el mismo Benedicto XVI reconoció, en su encuentro con sacerdotes
de la diócesis de Roma el jueves 14 de febrero, que permanecerá "escondido
para el mundo".
En estos días una comisión de estudio compuesta por
autoridades del Vaticano y especialistas estudia cómo será aplicada la
constitución apostólica "Universi Dominici Gregis" (De todo el rebaño
del Señor), que establece los detalles del periodo conocido como "sede
vacante".
Hasta ahora la "sede vacante" iniciaba con la
muerte de un Papa. Y aunque la eventualidad de la renuncia existía, nunca era
tomada en consideración.
De acuerdo con esa constitución, al fallecimiento del
líder católico debe sellarse su apartamento, destruirse su anillo del pescador
(molde para lacrar documentos importantes) y reservarse sus efectos personales.
Todo parece indicar que a la entrada en vigor de la
renuncia de Benedicto XVI esos pasos se cumplirán, pero todavía no se ha
establecido en qué modalidad serán llevados a cabo.
Por lo pronto sí se sabe que el próximo 28 de febrero a
las 17:00 horas local (15:00 GMT) el líder católico y sus principales
colaboradores se trasladarán en helicóptero hasta la residencia estiva de
Castel Gandolfo, 20 kilómetros al sur de Roma.
Allí pasarán unos dos meses, antes de regresar al
Vaticano donde ya estará listo el convento de clausura "Mater
Ecclesiae" para acoger a Joseph Ratzinger, donde vivirá acompañado por sus
asistentes y por su secretario personal Georg Gaenswein.
Para esa fecha ya habrá un nuevo Papa en funciones,
producto de un Cónclave que debería iniciar entre el 15 y el 20 de marzo.
Esto según la mencionada constitución apostólica que
indica la realización del encuentro de cardenales en la Capilla Sixtina después
de dos semanas del inicio de la "sede vacante".
Pese a todo, la fecha del Cónclave tampoco ha sido
establecida y Federico Lombardi estimó que podría adelantarse. Porque los
tiempos son cortos. El 24 de marzo es Domingo de Ramos e inicia la Semana
Santa, la mayor fiesta litúrgica del catolicismo.
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