A veces uno no sabe qué pensar de quienes tienen que tomar las decisiones fundamentales en nuestro país. Pareciera, de repente, que se empeñan en dar...
Por: Carlos Santamaría Ochoa09/04/2010 | Actualizada a las 15:51h
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A veces uno no sabe qué pensar de quienes tienen
que tomar las decisiones fundamentales en nuestro país. Pareciera, de repente,
que se empeñan en dar material a los que gustan de publicar chismes y rumores
para que nos entretengamos en algo que distrae de los verdaderos problemas en
México.
Ya tuvimos una serie de días con el asesinato de
una pequeña, y ahora nos van a endilgar alguna otra cosa como el caso del
productor norteamericano Brucer Bersefod-Berman, y posteriormente, algo que nos
llene las páginas web y los diarios.
Hoy el secretario de Educación Pública Alonso
Lujambio ha dicho algunas cosas respecto a los problemas que tenemos de
obesidad en el país, y ha decidido acallar a esos malos legisladores que dudan
de su eficiencia y pretende que haya en todas las escuelas deporte y alimentos
sanos. ¡Fuera los alimentos chatarra! Y todos los niños ¡A mover el cuerpo!
Bien, solamente que hay que tomar en cuenta algunos aspectos importantes.
En clase, exponemos lo siguiente: para que yo pueda
darle a alguien un millón de pesos como regalo, ¿Qué se necesita primero? Es
obvio que hay una serie de comentarios como el hecho de que haya afecto,
amistad y demás, pero es lógico entender que lo primero que habría que tener
es… ¡El millón de pesos!.
No nos resulta verosímil que las autoridades
educativas y también la ALDF decidan que es obligatorio el ejercicio, cuando en
la mayoría de las escuelas oficiales no tienen instalaciones deportivas;
¡vaya!, algunas ni patio decoroso tienen, y para ejemplos, en Victoria tenemos
muchos, donde existen instituciones educativas con unos lugares para recreo que
son más pequeños que un local comercial de la calle Hidalgo.
Por otra parte, nos reiteran que habrá
obligatoriedad de proporcionar alimentos sanos. ¿Cómo piden que exista eso
cuando la gente no tiene qué comer?.
Una alimentación balanceada requiere: 1.- que quien
los prepara tenga conocimiento sobre nutrición y tiempo para preparar y: 2.- recursos
para adquirir los productos. Sin esto último, lo primero es simplemente
imposible.
Ya decidieron que tenemos que estar delgados y no
comer “mugrero”, sin embargo, las autoridades nacionales han permitido que
empresas transnacionales sigan vendiendo frituras, paquetines y pastelitos,
dulces al por mayor e inclusive uno que otro que tiene reacciones poco gratas
para el organismo.
Ya salió “papá” a decirnos qué tenemos qué comer,
pero cada año, nos ofrecen como justo premio un incremento en los salarios que
no ha pasado del 1 o 2 por ciento anual, es decir, los alimentos sanos suben
hasta 20 por ciento y el dinero para adquirirlos no. Como que es incongruente
la medida.
Lujambio tiene intención de acallar a los que le
critican, y decide que la iniciativa que seguramente aprobaría el Congreso de
la Unión debe considerar 30 minutos diarios de ejercicio, lo que se traduce en
que los profesores no tendrán al grupo frente a sí, y que los de educación
física aparentemente tendrán más trabajo, pero, ¿y los que de por sí no cumplen
con sus clases argumentando comisiones de sector o de la misma secretaría? Esos
no tienen forma de que la ley se cumpla.
El dictamen considera facultades a las autoridades
de salud y educación para prohibir venta de alimentos chatarra, así como
promover una dieta baja en azúcares y alimentos bajos en grasa, y dice un
diario nacional que el documento se enfrentará con la realidad que agobia a la
mayoría de las escuelas públicas: “carecen de instalaciones adecuadas para
ofrecer a sus alumnos programas de acondicionamiento físico, o la práctica de
algún deporte”.
También nos pide el dictamen tener mayor
convivencia familiar, mejor alimentación y un nivel de vida superior al actual.
¿Qué tomaron o qué les pasó? Bienvenidos a México, nación especialmente
grandiosa, que con todo y sus problemas, tiene grandes atractivos y recursos
naturales de toda índole, que tiene la alegría de un pueblo que sabe reír y
hacer de la vida algo grandioso, que tiene también la facilidad de entregar a
sus visitantes lo mejor para sus recorridos y viajes.
México, un país súper especial que está considerado
entre los que se llaman “en vías de desarrollo”, es decir, del Tercer mundo,
que, traducido al español quiere decir “pobre”, “en la miseria”.
¡Cómo se nota que quienes elaboran y aprueban
dictámenes no tienen ni la más remota idea de lo que es vivir al día, de
lo que significa que tengamos que trabajar padre y madre para que nuestros
hijos tengan lo mínimo necesario! Se nota, a leguas, que los insultantes salarios
que reciben en el Congreso de la Unión y el Senado no les permiten ver claro;
les nubla la vista la forma en que se alimentan y viven de forma tal que no han
podido aclarar siquiera por equivocación el cristal con que se mira a una
nación de más de 110 millones de personas, en su mayoría, pertenecientes a
clases bajas, o como dicen algunos: a los jodidos.
Se nota, también, que no saben lo que cuesta un
artículo básico, y que el alza continua a los combustibles, al gas y otros
servicios del estado no les afecta, que el incremento a los impuestos no les
preocupa, y que la crisis les sigue haciendo, como siempre que llegan a ser
representantes populares “lo que le viento a Juárez”. Como dice la niña: ¡Qué
patéticos!.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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