Por: Melitón Guevara Castillo13/02/2013 | Actualizada a las 14:10h
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En términos estrictos, en cuestión de naturaleza física,
los miembros de la sociedad se dividen en hombres y mujeres. Históricamente se
han conocido sociedades matriarcales como patriarcales; es decir, hubo un
tiempo que la voz cantante era la de la mujer. Hoy en día, sin embargo, desde
hace mucho tiempo, la supremacía del hombre ha sido patente, al grado que en el
caso mexicano, es significativa la imagen de la mujer “abnegada”. Todo empezó, a nivel mundial, con el movimiento de la
liberación femenina. Sus manifestaciones en México, de mayor formalidad, fue en
el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado…¡un hombre presidio el evento!; y
ya, más acá, las canciones de Oscar Chávez, sus parodias, hicieron eco e
historia. Hoy, ya es otra historia: formalmente hay un principio, no completo,
de la equidad de género, cuando menos en política. La legislación electoral obliga a los partidos políticos
dar una proporción de candidaturas a las mujeres. Es algo que no puede soslayar
ningún partido político. Pueden hacer, eso sí, una que otra practica para hacer
que cumplen el expediente; pero ya no pueden, ni por error, aparecer el
fenómeno de las juanitas. Mercedes del Carmen Guillen es, quizá en este momento, la
tamaulipeca que mejor encumbrada está en la política nacional. Es muy conocida
en Tamaulipas por sus múltiples cargos de elección popular y en el servicio público.
Siendo líder partidista, se le cuestiono sobre la equidad de género y su
respuesta fue contundente: no es cuestión de equidad, es cuestión de talento,
de capacidad, de ser ganador o ganadora. Efectivamente, para triunfar en la política –como en
otras actividades-, el talento es imprescindible. Y lo que son las cosas: hay
mujeres que llegan a cargos de elección popular, o de servicio público, y no
pueden evidenciar su talento. Porque las mujeres que valen, que no se dejan,
que exigen y reclaman, son ninguneadas, son bloqueadas, les impiden llegar a
los cargos de decisión, de poder. Hay mujeres que enaltecen el trabajo político y social de
la mujer. Ahí tienen, por ejemplo, a Lupita Perea; priista de corazón, que se
molesta ahí donde ve una injusticia o imposición; esta Tere Baeza, que hace del
activismo ecológico su sentido de vida; jóvenes como Melissa Narváez, que está
en todas partes y hace sentir el poder y acción de la mujer; Martha Guevara que
ha logrado éxitos políticos y, claro, no se puede quedar atrás Blanca Guadalupe
Valles…son ejemplo de que si se puede. La equidad de género no llega en su plenitud por diversas
razones. Una, que hay un comportamiento de imposición (del hombre) como de
sumisión (de buen número de mujeres); Dos, el avance legal, en la norma
jurídica, no se refleja en la vida cotidiana, porque hombres y mujeres no
conocen esas disposiciones y, por lo regular, el hombre prefiere ignorarlas. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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