En teoría, o cuando menos formalmente, el congreso (sea local o federal) es una tribuna donde nuestros representantes...
Por: Melitón Guevara Castillo08/04/2010 | Actualizada a las 17:04h
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En teoría, o cuando menos formalmente, el congreso (sea
local o federal) es una tribuna donde nuestros representantes debaten,
polemizan, toman decisiones que nos afectan. En la práctica, para los
ciudadanos, sirve de albergue a “levantadedos”; sin embargo, resulta que Leonor
Sarre, la quisquillosa líder del PAN, le ha dado otra connotación: es una casa
de cambio. Te doy, me das, así de simple. De ese tipo o grado es la naturaleza del Poder
Legislativo. El mismo que a sus miembros no pide muchos requisitos, solo que
tengan suficiente instrucción; por eso, en su momento, su actual líder, Felipe
Garza Narváez explico que es fácil ser diputado: basta con que la gente vote
por ti, no necesitas saber mucho y que, en todo caso, contratas a un asesor…
cumple, asi, el diputado su tarea. Una y otra visión del Congreso no fortalece el ánimo ni
la credibilidad de los diputados. A tal grado es la imagen, la percepción del
Congreso, que Víctor Contreras (candidato a diputado local por el PT), cuando
le preguntaron: ¿Por qué quieres ser diputado?, respondió: para ser un animal
mas ahí… y es que, a Víctor, en calidad de periodista, es conocido como “El
Coyote”. La caracterización del Congreso como una “Casa de Cambio”
la utiliza Leonor Sarre para explicar lo que sucedió con el nombramiento de
Javier Córdoba como Miembro del Consejo de la Judicatura. Apenas tiene, dice
Leonor, una licenciatura y con esas condiciones, por su nombramiento, será uno
de los revisores de los actos que realice Alejandro Ettiene y el conjunto de
Magistrados de Tamaulipas. El coraje de Leonor es que, en este proceso, no hubo “me
das y te doy”. Felipe Garza se apoyo en la fuerza numérica de los diputados
priistas, y sus incondicionales, para sacar adelante la propuesta de Javier. No
hubo negociación, fue toda una imposición. No entiende Leonor que, dadas las
condiciones de la composición del Congreso, la polémica, el debate, la
negociación son rebasados por una mayoría que decide. Por cierto, en cierta ocasión, Leonor Sarre se permitió
describirRicardo Gamundi y a Felipe
Garza Narváez como lideres congresales. Con Ricardo, explico, era fácil
entenderse: veia tus propuestas y de inmediato te decía: si, no, si, con esto espérame,
dame chance; Gamundi resolvía. Con Felipe, aclara Leonor, no se puede, te dice:
déjame revisar tus propuestas y ahí se la lleva, no hay decisiones, nos cansa…hasta
que consulte. Es bueno recordar la imagen que proyecta el Congreso
Local, incluso, hasta como sus propios miembros lo caracterizan. Más hoy en
día, que estamos en un proceso electoral, que se elegirán a 22 nuevos diputados
locales. Y es que, de seguro, más de uno, en sus promesas de campaña ofrecerá
que “dignificara” al Poder Legislativo. Recordemos, sin embargo, que Felipe lo
dijo muy claro: no se necesita ser sabio para ser diputado local. Los candidatos se convierten en tal por decisión de su
partido político; y unos, por la decisión de los ciudadanos, se convierten en
diputados, en representantes populares. Por esa razón, los ciudadanos tienen el
derecho de exigirles trabajo y de reprocharles sus errores, ineficiencias e
incompetencias: basta con ejercer el derecho a participar, a demandar
transparencia en sus actos y acceso a la información. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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