No cabe duda que a veces no entendemos cual es el rol que debemos jugar, sea dentro de la administración...
Por: Carlos Santamaría Ochoa08/04/2010 | Actualizada a las 16:50h
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No cabe duda que a veces no entendemos cual es el rol que
debemos jugar, sea dentro de la administración pública, en alguna institución
educativa o en el ámbito social y personal. Y es que tenemos que entender la función; hay en muchas
instancias manuales operativos e instructivos para que la gente sepa lo que
debe hacer y las maneras en que se lleve a cabo. Recordamos, allá por los ochentas, cuando el Partido
Acción Nacional era dirigido por un “grupillo” cerrado en el que se
encontraban, si mal no recordamos, Leonor Sarre de Guerrero, Juan Guerrero
Zorrilla, Lidia Madero de Martínez y otros más. En aquel tiempo, Gustavo
Cárdenas era un militante priísta, contento con los privilegios obtenidos por
el régimen y además, aspirante a cargos de elección popular, tal y como sucedía
en muchos ámbitos. Eran otros tiempos. Los diputados del PAN en el Congreso del Estado eran
Francisco García Lozano y Jorge Ángel Camargo Torres, quienes tenían realmente
una preparación política fuerte, técnica, y se enojaban cuando perdían un
debate, aplastados por la mayoría del PRI, aunque a veces no querían entender
que en la democracia ganan las mayorías, y muchas veces no siempre éstas tienen
la razón. El caso es que tanto García Lozano como Camargo Torres se
preparaban intensamente para el debate. En los partidos de izquierda se
encontraba Elpidio Tovar De la Cruz y Pedro Etienne, quienes luego fueron
superados por los grupos que hoy tomaron por asalto al PRD y se encuentran
dispuestos a no dejar pasar esta oportunidad de hacerse de un salario decoroso
a cambio de simular protestas contra el gobierno, ya que, históricamente, la
oposición que hemos tenido ha estado ligada con algunos tratos poco claros, y
eso lo dice la gente, aunque nadie lo ha comprobado fehacientemente de forma
tal que exhiban los cheques que se dice, reciben por tener tranquilidad. El caso de hoy es distinto: en el Congreso local hay dos
mujeres que realmente han tomado una postura intransigente, producto,
definitivamente, de una falta de preparación y ubicación. En primer lugar, la
señorita Chavira del PRD que no ha sabido entender cuál es el papel de un
diputado, y busca exhibirse en una tribuna que fue creada para otras cosas,
procurando en cada intervención descalificar todo cuanto se mueva y que
provenga del gobierno de Tamaulipas y del país, dado que, como perredista no
forma parte de éstos. La otra dama, de quien se suponía que su experiencia le
llevaría a tener un mejor papel, sus mismos afiliados se han desilusionado.
Leonor Sarre Navarro, con muchos años dentro de las filas blanquiazules, ha
dado muestras de la carencia de cultura política, y ahora inclusive, aprovechó
la columna para debatir por un teléfono Blackberry cuando en el estado hay
otras cosas importantes. Desconocemos qué comisiones conforma, pero sí sabemos lo
que ha hecho ahí: nada, absolutamente nada, y pelear con todo lo que pueda
semejar una relación con el partido que gobierna la entidad. La vieja estrategia panista de rechazar lo que viene del
PRI sea bueno, regular o malo, es pauta del comportamiento de la señora Sarre
de Guerrero, quien también procura hacer pública su opinión acerca de los
legisladores de otros institutos políticos, llegando a la expresión típica de
los ignorantes: el insulto. Cuando una persona es rebasada en cultura o conocimiento,
es común ver que recurre a insultar o a golpear, y eso lo vemos en pleitos de
casa, calle y cantina. No hablamos de la forma de expresión de la legisladora
Sarre de Guerrero, porque hay quien dice que no es propio de una dama. Haciendo
énfasis en lo que se llama “equidad de género”, diremos que cualquier
expresión, de hombre o mujer, debe ser dentro del marco del respeto hacia los
demás, sin que lo anterior quiera decir que tenemos que aceptar que un
ignorante pase por listo, o que un patán pueda ser una persona con educación
por el solo hecho de respetarle. No. El patán, patán será, y quien no se sabe conducir,
será una mala persona en su actuación, sea funcionario o legislador. Cuando Cabeza de Vaca dejó la coordinación panista, la
gente pensó que se mejoraría, pero cuál ha sido la sorpresa al darse cuenta que
las actuaciones, lenguaje y demás son quizá con menor calidad, y completamente
fuera del contexto que merece un sitio como el pleno parlamentario. ¿Qué se puede esperar de gente que se conduce así? Habría
que imaginar lo que pasaría si llegasen a gobernarnos: sucedería lo que hacen
algunos funcionarios federales, que no apoyan y sí critican lo que se hace por
parte del gobierno estatal o municipal, que no son capaces de poner su grano de
arena para mejorar las cosas. Que se ufanan porque nos vaya mal. Son esos, los malos
políticos los que hacen que proliferen las malas noticias, los que esconden lo
bueno y gritan las deficiencias. No construyen, solamente destruyen. Finalmente, para eso pusieron ahí a la señora Sarre de
Guerrero: para ofender, criticar, para insultar: para todo, menos para
legislar. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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